sábado, 13 de noviembre de 2010

Don Pasquale: Las travesuras de Norina y Sofronia

Foto: The Metropolitan Opera

En vivo desde el Met de Nueva York / 13 de noviembre, 2010 / Función única /
2:55 horas de duración / Promotor: FUAAN Financiera, S.A. de C.V.


Fernando Figueroa
Perogrullo diría que en Don Pasquale, de Gaetano Donizetti, el personaje principal es el que da título a esta ópera bufa; sin embargo, surgen ciertas dudas al ver la producción de Otto Schenk para el Met de Nueva York, en la que Anna Netrebko (Norina-Sofronia) hace valer su aura de diva y se convierte en el corazón de la alcachofa. Algo que se dice fácil, pero que tiene un mérito enorme si se toma en cuenta que está rodeada por tres hombres que interpretan sus papeles de manera sobresaliente: John Del Carlo (Don Pascuale), Mariusz Kwiecien (Dr. Malatesta) y Matthew Polenzani (Ernesto).
John Del Carlo llena completamente los zapatos del adinerado solterón de la tercera edad, quien es víctima de una broma monumental y hasta de mal gusto. Don Pasquale se opone a que su sobrino y heredero (Ernesto) contraiga nupcias con una mujer de clase baja como Norina, a quien ni siquiera conoce, pero que podría ser la usufructuaria de la fortuna cuando él muera. Harto de tal situación, el anciano decide casarse, tener hijos y dejar a Ernesto literalmente en la calle.
El Doctor Malatesta —amigo de Don Pasquale y de Ernesto— inventa la existencia de una hermana bella y tímida (Sofronia), y se la propone al viejo como una esposa ideal; éste acepta encantado pero no sabe que se trata realmente de Norina usurpando identidad. La estratagema tiene como fin darle una lección a Don Pasquale, para que comprenda que el matrimonio es asunto de jóvenes: “Muy débil de cerebro es quien se desposa en la vejez”. Un falso notario da fe del enlace civil, en cuyas cláusulas se especifica que Sofronia se convierte en dueña de la mitad de la fortuna.
Una vez consumado el matrimonio, Sofronia deja de ser la mujer abnegada y sumisa para convertirse en una señora dominante y cruel, sin dejar de ser graciosa; es aquí donde aparecen los atributos no sólo vocales de la Netrebko sino también en el terreno de la actuación, donde arranca múltiples risas gracias a su naturalidad como comediante; un logro de alto calibre para alguien cuya especialidad es el drama.
En el intermedio, la soprano rusa habla de las claves de su éxito como Norina-Sofronia: “Cada noche me posesiono de estos personajes y además me divierto enormemente”. En la misma frecuencia trabajan el bajo Del Carlo y el barítono Kwiecien, quienes también poseen una bis cómica fuera de lo normal, lo que habla maravillas del ojo clínico del productor y de sus asistentes en el área de casting. La malicia de Malatesta y el humor involuntario de Don Pasquale están plasmados de manera tan brillante que resulta difícil pensar en una mancuerna que pueda superarlos actualmente y en los próximos años. No es gratuito que el público neoyorquino les exija con aplausos un encore del final de la primera escena del tercer acto, situación verdaderamente extraordinaria en el Met.
El caso del tenor Matthew Polenzani es singular, pues aunque interpreta al enamorado de Norina, el peso de su personaje casi resulta secundario. Él mismo habla al respecto en el intermedio: “James Levine (director musical) ha sabido explicarme que no siempre le toca a uno ser la estrella de una ópera, pero no por ello se deja de desempeñar una labor muy importante”. Como asunto anecdótico, Polenzani comentó ante las cámaras que la función de estreno la actuó sin haber dormido la noche previa, pues su esposa inició el trabajo de parto y dio a luz muchas horas después; sus amigos le decían que el bebé debía llamarse Ernesto, pero él no les hizo caso.
Durante 40 años en el Met, James Levine ha estado al frente de la orquesta en 86 producciones operísticas, pero esta es la primera vez que se involucra en Don Pasquale, y lo hace de manera extraordinaria. Afortunadamente, esta obra de Donizetti incluye una larga obertura con adelantos melódicos de algunas arias, en la que Levine es la estrella indiscutida en la transmisión vía satélite.
De la escenografía y del vestuario hay poco que decir: sencillos y funcionales; si acaso, destaca la gran pintura que plasma el barrio romano donde se desarrollan las acciones, y que funciona a la vez como telón principal.


Los dramas de Donizetti
Gaetano Donizetti (1797-1848) nació y murió en Bérgamo, Italia. A pesar de ser parte de una familia pobre y sin antecedentes musicales, se convirtió en el compositor más famoso de Italia luego del fallecimiento de Bellini y del retiro de Rossini. Desafortunadamente, cuando estaba en la cima del éxito contrajo sífilis y perdió la razón; vivió varios años en hospitales psiquiátricos y terminó sus días alojado en la casa de una familia noble que le dio cobijo.
Ése no fue el único drama personal de Donizetti, pues antes vio morir de cólera a su esposa, con quien tuvo tres hijos que fallecieron a temprana edad. A pesar de tantas vicisitudes, fue capaz de crear 66 óperas, entre ellas varios hitos del bel canto como Norma, Lucia di Lammermoor, Elíxir de amor y La hija del regimiento.
Don Pasquale es una ópera bufa con marcada influencia de la Comedia del Arte y sus prototipos. El personaje principal, por ejemplo, tiene su correspondencia con Pantaleone; Ernesto es Pierrot; Doctor Malatesta, Scapino; y Norina funge como Colombina. Fue estrenada el 3 de enero de 1843, en el Teatro Italiano de París. El texto fue escrito por Giovanni Ruffini, basado en el libreto de Angelo Anelli para la ópera Ser Marc’Antonio, de Stefano Pavesi. Ruffini renunció a sus derechos como libretista, acusando a Donizetti de haber aligerado la obra en exceso. (F.F.)


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