martes, 6 de julio de 2010

Ari Brickman y Francisco Lelo de Larrea: Flirteo de polos opuestos

Ari Brickman. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Con-cierta independencia / 6 de julio / 2:50 hrs. de duración / 
Función única / Promotor:  FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Para saber quiénes vinieron a ver a Ari Brickman o a Francisco Lelo de Larrea, podría realizarse un censo pero resultaría muy laborioso y poco práctico; es más fácil deducirlo por la edad de los asistentes: los más jóvenes son fans del actor y los maduros están aquí para escuchar al jazzista. Y aunque resulta evidente que hay dos generaciones con gustos musicales diversos, eso no significa que haya choque de trenes ni mucho menos. Incluso podría hablarse de temperamentos afines: personas tranquilas y tolerantes a quienes les gusta la música sin estridencia.
Resulta conmovedor observar en una mesa a cuatro jovencitas que seguramente acaban de adquirir su credencial del IFE —y que literalmente se comen las uñas mientras aparece su ídolo—, escuchando con cierta atención las piezas del álbum 5uinteto que hoy presentan Lelo de Larrea (guitarra) y otros cuatro virtuosos: Gabriel Puentes (batería), Aarón Cruz (contrabajo), Juan Ramos (saxofón) y Rey David Alejandre (trombón), este último destinado a grandes ligas si se lo propone, según dice en corto el músico Emmanuel Laboriel.
La propuesta jazzística de Lelo de Larrea y sus compañeros es amplia: desde un jazz exquisito (“Pluma de cuervo”), en el que las escobillas construyen una armonía delicada sobre los platillos, al jugueteo adulto en “Pa’ que baile el osito” y el destrampe de “Ahora la bebes o la derramas”.
Ari Brickman, por su parte, es un trovador ajeno a los mensajes políticos y sociales; sus letras se circunscriben al amor y desamor, y musicalmente él mismo se ha descrito así: “Tengo influencia de los Beatles, del pop y rock que se ha escuchado durante los últimos treinta años. Siento identificación con Jorge Drexler, Kevin Johansen y Elliot Smith”; también es evidente el coqueteo con la samba y bossa nova. El tributo al cuarteto de Liverpool ronda toda la noche y se materializa abiertamente con una versión de “You’ve got to hide your love away” que hace clic con tirios y troyanos en sus asientos.
Las fans enloquecen cuando Brickman se muestra desvalido, sobre todo al reclamar a la mujer amada que se fue sin decir adiós, cuando pide que alguien le explique qué es lo que hizo mal para estar solo o al afirmar abiertamente que necesita desahogar el mal que lo aqueja: la depresión. Ellas quisieran subir a consolarlo, tal como lo comentan entre risas y sorbos a unas bebidas que les dan valor. Se derriten cuando dice “Me subo a un avión para estar cerca de ti”. Es el reino del pop con chorritos de todo lo habido y por haber. Por su parte, el público de Lelo de Larrea no le hace gestos a la fresca propuesta de Brickman, quien presenta el álbum Todo es querer en compañía de Juan Cristóbal Pérez Grobet (contrabajo), Darío González Valderrama (teclados) y Jamie Hudson (batería).

Francisco Lelo de Larrea. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Un personaje invisible que merece especial mención es Alain Kerriou, quien se ha encargado de la interesante propuesta visual de la velada, a partir de una sucesión de paisajes y siluetas, y un desfile de letras a la manera del juego Scrable.

Programa
Francisco Lelo de Larrea: Vámonos que ya nos vieron / Tripas de gato / Pluma de cuervo / La bebes o la derramas / Pa’ que baile el osito.
Ari Brickman: A media noche / Los mismos cuentos / Dulce entrega / No hagas caso / Mi aire / Alma rejega / Soñando / Hace falta / Que se salven / Mientras llovía / Depresión / Tus ojos tristes / You’ve got to hide your love away / Vacío / El favor / Duele / En el centro.
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