martes, 13 de abril de 2010

Camera Obscura: Un martes que parece sábado


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


13 de abril, 2010 / Función única / 1:20 hrs. de duración 


Gina Velázquez
El sexteto de Glasgow ―cuna de Franz Ferdinand, Mogwai y Belle & Sebastian― regresa a México para afianzar su ineludible éxito.* Esta noche el Lunario se convierte en una habitación cuya única fuente de luz es el escenario. En el público se proyectan las imágenes nítidas y etéreas que provienen de la voz de Tracyanne Campbell (voz principal y guitarra). 

Con pocos preámbulos comienzan a crear su peculiar atmósfera musical, que inevitablemente trae reminiscencias de The Smiths. Sin dar lugar a peticiones, a los pocos minutos Tracyanne anuncia que es el turno de una canción que no suelen tocar, pero que piensan que en México la quieren escuchar y por eso harán una excepción: “I Don’t Do Crowds”, único tema que interpretarán de su primer disco, Biggest Bluest Hi-Fi (2001). La respuesta de satisfacción es instantánea y a partir de este momento inicia la euforia. 
La frialdad escénica no importa mucho porque con su música compensan y construyen un ambiente inolvidable. “Es un martes que parece sábado”, celebra la dama de ojos claros. El resto de la banda, Carey Lander (piano, órgano y voz), Kenny McKeeve (guitarra y voz), Gavin Dunbar (bajo), Lee Thomson (batería) y Nigel Baillie (trompeta y percusión) no dejará de reflejar en sus rostros la sonrisa y la sorpresa por la exaltación del público. 
Y es que desde su primera visita a México, en el 2007, conquistaron por diferenciarse de otros grupos indie gracias a la forma en que logran componer piezas pop con elementos muy característicos y reconocibles: guitarras limpias y sencillas, ritmos poco complejos, voces saturadas de dulzura y nostalgia, teclados que encajan perfecto, letras agridulces que llenan cualquier vacío. Han logrado tener éxito con esta fórmula con la que parecen estar muy cómodos, y sin embargo no suenan a lo mismo. 
Por eso no es raro el lleno total. Resulta difícil caminar por el lugar; entonces es mejor quedarse donde lo decidió el destino y bailar como se pueda. No falta quien cierra los ojos y se deja llevar por las alegres armonías, sin importar las letras tristes. Camera Obscura es de los pocos grupos que logran hacer música que provoque simultáneamente sensaciones tan opuestas. Así, jóvenes de distintas generaciones cantan risueños al unísono “Lloyd, I’m Ready to be Heartbroken”.
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Sin poses ni protagonismos, todos los integrantes destacan, reflejando una complicidad fuera de serie. Hacia el final, para reforzar la nostalgia, las canciones se desprenden del aclamado Let’s Get Out of this Country (2006), que fue catalogado por la revista de música indie Under Radar, como uno de mejores discos de la década. 
Para el encore ya han declarado que la audiencia mexicana es oficialmente la más ruidosa, ergo no tardan mucho en regresar para el grand finale con más sonidos saturados. La cámara obscura siempre proyecta imágenes irrepetibles, así fue esta noche. 

* Se presentaron aquí en junio de 2009. 

Programa 

My Maudlin Career / Swans / I Don’t Do Crowds / Teenager / Tears for Affairs / The Sweetest Thing / French Navy / Honey in the Sun / Dory Previn / Keep it Clean / Lloyd I’m Ready to Be Heartbroken / If Looks Could Kill / Come Back Margaret / James / Let’s Get Out of this Country / Razzle Dazzle Rose.
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