sábado, 14 de noviembre de 2009

Los Temerarios: El regreso de los apasionados

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Si tú te vas Tour’09 / 14 de noviembre, 2009 / Función única / 
2:30 horas de duración / Promotor: Show Time de México, S.A. de C.V. 

Georgina Hidalgo
Los aullidos son costumbre cuando uno se cobija bajo el símbolo del lobo y alimenta durante 31 años una singular leyenda musical que dicta aún los caminos de la “onda grupera”, conquista con sus letras apasionadas a divas de televisión y hasta a los charros de la canción vernácula, por no mencionar a los miles de ansiosos que los reclaman. 
Hace tres años tomaron vacaciones y ahora regresan renovados, con un sonido más pop y hablando de evolución en dos discos: Si tú te vas (Fonovisa, 2009), donde el Lobo Mayor hace mancuerna creativa con Rudy Pérez, el productor y compositor estrella de los Latin Grammy; y Evolución de amor (Fonovisa, 2010), un compilado de grandes temas en versiones nuevas que saldrá a la venta en febrero. 
Aprovecharon bien el tiempo, y ahora inmersos en una gira que comenzó en agosto en los Estados Unidos y llegará a hasta Chile vía Centroamérica, regresan por séptima vez a la capital.* Dejaron atrás los vestuarios estridentes, las bailarinas, los mariachis y los fuegos artificiales. Adolfo, de mezclilla, tenis de lona, saco negro y melena a los hombros; y Gustavo, de saco de lana y pantalones de vestir, se reinventan, quieren conquistar Europa con sus melosas rimas e inundar Grecia, Croacia y Rumania con su estilo tierno pero tristón. 
Sencillos, sonrientes, no dejan de agradecer a “las gritonas” y les dedican “Loco por ti” con ese timbre de voz agudo que hace que Gustavo cierre los ojitos y pare la trompita. Es su sello, como también los redobles del sintetizador y los versos llenos de nostalgia con los que termina esa balada de engaños infames. El más puro estilo de los setenta, cuando ellos eran niños y se llamaban Conjunto La Brisa y se fogueaban en las fiestas y bailes populares de Fresnillo. 
Ya extrañaban los escenarios, se les corta la voz y eso que son “muy machos”. Se arrepienten de las veces que trataron mal a sus quereres y luego arremeten con historias tristes de sentimientos no correspondidos. ¡Ay!, el amor es aún la obsesión temática del grupo y hasta su inspiración para hacer altruismo (este año constituyeron la Fundación por el Amor y la Paz, Los Temerarios). Consienten a todos, a los ávidos de melcocha, a los bailadores amantes de la electrocumbia, a los charros azotados por el amor de su alma, a los arrepentidos. 
Su parte nueva festeja con guitarras metaleras y ritmos pop percutidos por Richard Bravo, pero regresan al mariachi y a llorar por la mujer robada. No pueden evitarlo: aunque han contribuido al cancionero popular, se dan licencia para evocar a otros ídolos, como a Vicente Fernández en su dualidad de autor e intérprete con “Las llaves de mi alma”, a Juan Gabriel (“La diferencia”) y Sinatra (“A mi manera”, de Revaux-François-Anka). 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Balada pop, cumbia norteña, ranchera electro: se les nota a gusto en la fiesta y lo celebran con vueltas cachondas mientras cantan “Te quisiera comer a besos”. Ramos de flores llegan a ellos cuando su máximo hit, “Mi vida eres tú”, se oye en la sala. Ésas que aúllan renuevan con llanto su inalcanzable promesa de amor. 


* Los Temerarios han estado aquí septiembre de 1993, febrero de 1995, junio de 1996, octubre de 2001, octubre de 2003 y septiembre de 2005. 


Historias temerarias 
Con 35 millones de discos vendidos, una compañía productora de espectáculos masivos (Sigma) y una nueva Fundación por el Amor y la Paz, Los Temerarios marcan el paso a seguir. Muy solicitados como compositores y arreglistas (incluso serán reconocidos por la Asociación Nacional de Autores y Compositores de Estados Unidos y Puerto Rico), inauguran la década del nuevo siglo con la mira puesta en la industria pop y en dar sustancia musical a algunas de sus personalidades, como Paulina Rubio. 
Aún son recordados por ser los amos de los bailes masivos, su récord de convocatoria de 130 mil espectadores en una noche permanece intacto en los anales de la onda grupera, pero ello no los libra de situaciones incómodas, como la que enfrentaron este año en Passaic, Nueva Jersey, donde las estatuas de Adolfo y Gustavo, erigidas por la comunidad latina que los admira, provocaron la animadversión de la comunidad afroamericana, quienes dijeron “no sentirse representados”, lo que ocasionó su remoción. Nadie es monedita de oro. (G.H.)



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