martes, 24 de noviembre de 2009

Gustavo Cerati: Teoría del caos y credibilidad intacta

 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


24 y 25 de noviembre, 2009 / 2 funciones / 
2:30 horas de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Alejandro González Castillo
Aparece ataviado completamente de negro y con una mascarilla cubriendo la mitad de su rostro. ¿Es que Gustavo Cerati asiste hoy a un funeral? ¿Al de Soda Stereo, por ejemplo? Porque la última vez que estuvo aquí, en el Auditorio Nacional,* se mostró seguro de que no volvería a colgarse la guitarra al lado de Zeta Bosio y Charly Alberti, sus viejos camaradas, sin embargo eso sucedió: el trío realizó una gira millonaria que naturalmente tambaleó la ya bien avanzada carrera en solitario del guitarrista. 
Y es que él mismo alguna vez comentó que un regreso de Soda significaría que su trayectoria solista había dejado de lucir interesante. Pero aquí lo tenemos, presentando Fuerza natural, su nuevo álbum, y con una flamante sentencia sobre los hombros: no volverá a tocar de nuevo con Zeta y Alberti. Y para ser honestos, prácticamente ningún asistente a la cita de hoy se mostraría molesto si aquello fuera mentira; de hecho, todos lo celebrarían llenando los estadios que fuesen necesarios. Si no, cómo explicar el griterío que se desata apenas el cantante hace a un lado casaca y antifaz. 
“Por si alguien no lo sabía, vamos a tocar el disco entero”, advierte el argentino entre aplausos. El movimiento podría lucir osado, pero resulta congruente tomando en cuenta que el creador de la obra ha forzado a su sello disquero para que lance dicha producción en un formato que gira a 33 1/3 RPM. Se trata de una colección de canciones que, pese a los surcos que la fragmentan, se mantiene unida por un hilo conductor. Es así que los catorce tracks que integran el disco son calcados sobre el escenario con la ayuda de un sexteto en el cual resaltan dos viejos compinches, Richard Coleman (guitarra) y Leandro Fresco (teclados y computadoras), además de Anita Álvarez de Toledo (coros). 
El repaso va del tufo country en “Amor sin rodeos” a la rítmica andina de “Cactus”; del homenaje a Pink Floyd en “Sal”, a “Rapto” y sus guiños a los años ochenta. Una lista donde la voz de Anita juega un papel primordial y en la que, pese a que el cantautor cambia de instrumento cuatro veces, los solos de guitarra resultan totalmente prescindibles. Incluso hacia el final de “He visto a Lucy”, Cerati escapa para dejar a Coleman y Gonzalo Córdoba protagonizar un prolongado duelo de guitarras. Esos compases, se sabrá pronto, son aprovechados para cambiar de vestuario. 
Una vez que la aguja llega al centro del plato, es momento de cambiar de disco. La primera canción del segundo acto trae consigo tres anuncios: las ropas han pasado al blanco, la escenografía creada por Martin Phillips luce esplendorosa y, lo más importante; el funeral de Soda Stereo no es hoy. “Zona de promesas”, dedicada a Mercedes Sosa, muestra que el compositor no ha olvidado su viejo repertorio, pero hasta ahí llegará su nostalgia. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

El resto de su discografía solista se asoma entonces: Amor amarillo, Bocanada, Siempre es hoy y Ahí vamos. Relucen sus sencillos más exitosos y junto a ellos regresa la velocidad a las manos del zurdo, justo lo que el público aguardaba. Entre “Crimen”, “Cosas imposibles”, “Paseo inmoral” y “Te llevo para que me lleves”, el bonaerense aprovecha para hablar de la teoría del caos, parafrasear a Lennon (al solicitar que algunos le acompañen con las palmas y otros con sus alhajas) e incluso citar “Rebel Rebel” de David Bowie en las seis de acero. Y aunque la despedida con “Puente” estaba escrita incluso antes de que el concierto comenzara, tras dar las “gracias por venir” no estaba planeado regresar. Los silbidos orillan a improvisar algo “fuera del programa”, y la elegida es “Jugo de luna”. Con ella como motivo, surge la pregunta: ¿algún exponente de la camada Rock en tu Idioma ha sobrevivido dos décadas activamente y con la credibilidad prácticamente intacta? Sin ánimo de polemizar, sólo hay uno, y se llama Gustavo. 

* Cerati se había presentado en junio de 2006, marzo de 2003, febrero de 2002 y junio de 2000. 



La cara B de Cerati 
Cuando aún formaba parte de Soda Stereo, Cerati ya contaba con un proyecto alterno junto a Daniel Melero, que dejó como herencia un álbum titulado Colores santos (1992). Cuatro años después, Plan V presentó un disco homónimo secundado en 1998 por Plan Black V Dog, una serie de remixes producidos con el conjunto inglés Black Dog. Además del guitarrista, la alineación la conformaban Andrés Luis Millantu Bucci Astaburuaga, Christian Hirst Powditch del Río y Guillermo Francisco Massardo Ugarte. Por otro lado, con Flavius E. lanzó Medida universal (1999) y el EP Insular, apenas un año después, ambos bajo el nombre de Ocio. 
En el terreno fílmico, Gustavo es responsable de la banda sonora de la película +Bien (2001), donde además mostró sus dotes como actor. Finalmente, con la compañía de Flavius y Leandro Fresco conforma Roken, un proyecto definido como un power laptop trío que se ha presentado en diversos países de Latinoamérica, aunque no cuenta aún con disco. (A.G.C.)



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