domingo, 22 de noviembre de 2009

Alberto Cortez: Cuando un amigo casi se va

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Acompañado de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz / 22 de noviembre, 2009 / 
Función única / 2:50 horas de duración / Promotor: Show Time de México, S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa

Los conciertos sirven para olvidar durante un rato la espinosa realidad, desfogar tensiones, acompañar a un amigo que se muere de ganas de estar ahí, convivir con el ser amado, ver en acción a un ídolo, escuchar a un cantautor legendario y un larguísimo etcétera. Algunos shows, como éste, también son un curso intensivo para conocer mejor la obra de un cantautor que, definitivamente, pertenece a las grandes ligas.* 
Luego de casi tres horas de Alberto Cortez sinfónico, no queda más remedio que quitarse el sombrero y lamentar que el primer y segundo piso estén cerrados. Lástima por quienes pudieron estar ahí, porque se perdieron de un banquete musical y poético que, a manera de premio de consolación, podrán ver en DVD en 2010, tal como lo anuncia el artista argentino. 
El señor que está en el escenario le puso música a “Nanas de la cebolla” y “Las moscas”, de Miguel Hernández y Antonio Machado, respectivamente, que luego grabaría Joan Manuel Serrat con el respectivo crédito para Cortez, aunque muy pocos se hayan tomado la molestia de ver las letras chiquitas. En esta ocasión no la interpreta, pero también creó la melodía para otro poema de Machado, “Retrato” ―”Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…”―, que muchos atribuyen al catalán. 
De la pluma del sudamericano han surgido frases de muchos kilates que, por alguna extraña razón, no se han quedado en la memoria colectiva y que aquí calan hondo: “La vida llega, / se va la vida, / como una rueda / gira que gira, / distribuyendo la fecundidad, / la desventura y la felicidad / inagotable de su manantial…” (“La vida”). “Te quiero como quieras, / si quieres como amante / febril y arrebatado, / si quieres titubeante, / si quieres sosegado…” (“De ayer a hoy”). 
Claro, también se ha empantanado muchas veces con metáforas en torno al Quijote y la libertad, pero gracias a él muchos entes urbanos como los aquí reunidos han sembrado y cuidado un árbol aunque sea en la imaginación; y también le han abierto la puerta de sus departamentos a un perro callejero que originalmente nunca subió escaleras. 
Cortez aún conserva el vozarrón y lo luce al prescindir del micrófono en “Cuando un amigo se va”, dedicada a Carlos Chavaño, ex futbolista argentino radicado en México, sentado en las primeras filas. Al cantautor se le quiebra la voz al decir: “A lo mejor, éste es mi último concierto en este país, porque el tiempo pasa”. Minutos antes y días atrás había dicho que sólo se dedicaría a dar conciertos en pequeños recintos. 
Se da tiempo para contar que, en 2007, le entregaron en Las Vegas un Grammy a la Excelencia Musical, y que en su discurso de agradecimiento comentó que lo suyo no era la gimnasia ni los shows con luces “sino los versitos”. Y luego les ofreció “Qué suerte he tenido de nacer”. 
La mayoría de los temas son arropados por la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz, dirigida por Antonio Tornero, quien tiene la mala suerte de lanzar por los aires la batuta en “A modo de responso”, para luego recogerla ante las risas de los músicos y la seriedad del intérprete. Patricio Peña Méndez, pianista de cabecera de Cortez, lo acompaña a solas en un tercio del programa. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Luego de entregarse en cuerpo y alma en “El amor desolado” (“Yo lo puse todo, / vida, cuerpo y alma, / y ella, Dios lo sabe, / nunca puso nada”), con música suya y letra de José F. Dicenta, Alberto Cortez dice entre broma y en serio: “Si se encuentran por ahí un riñón, es mío”. 
Después de tres salidas falsas, cierra con “En un rincón del alma”, y no hay poder humano que lo haga regresar con “¡Mariaaaaaaana!”, tal como se lo piden a gritos. 


* Cortez se había presentado aquí en marzo de 1992 y octubre de 2001. En junio de 2004 en el Lunario. 

En el principio fue el jazz 
* Nace el 11 de marzo de 1940 en Rancul, provincia de La Pampa, Argentina. Su verdadero nombre es José Alberto García Gallo. 
* Desde niño estudia música. Ya en Buenos Aires, mientras cursa la carrera de Derecho, se convierte en cantante de una orquesta de jazz. 
* Permanece durante tres meses en París para estudiar francés; ahí graba un tema bajo la dirección musical de Paul Mauriat. 
* En 1971 su canción “Mi árbol y yo” es utilizada en México para una campaña de reforestación. 
* En 1973 ofrece un concierto sinfónico en el antiguo Auditorio Nacional. 
* Triunfa en escenarios de todo el mundo, incluyendo el Carnegie Hall de Nueva York. 
* En 1994, al lado de Facundo Cabral, ofrece 100 conciertos en México, y al año siguiente 75 más en España. 
* En 1996 sufre un ataque cerebral, del cual se repone casi totalmente, pero no vuelve a tocar la guitarra. 
* En 2008 se presenta la biografía Alberto Cortez. La vida, escrita por la periodista argentina Laura Etcheverry. (F.F.

Programa 
Yo no quiero llamarme como me llamo / Yo voy soñando caminos / Las moscas / La vejez / Siempre hay algo más / Identidad / Distancia / Amor, mi gran amor / La vida / Nanas de la cebolla / A partir de mañana / Qué maravilla / Lupita / De ayer a hoy / Yo quiero ser bombero / A modo de responso / Como el primer día / Qué suerte he tenido de nacer / Callejero / La caja de los vientos / Te llegará una rosa / Mi árbol y yo / Camina siempre adelante / El amor desolado / Miguitas de ternura / No soy de aquí / Castillos en el aire / Juan Golondrina / Cuando un amigo se va / En un rincón de alma.


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