lunes, 5 de octubre de 2009

Sarah Brightman: Como magma que fluye lento

 Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

5 de octubre, 2009 / Función única / 2:33 hrs. de duración / 
Promotor: Super Publicidad, S.A. de C.V. 

David Cortés 

Es una mujer guapa, carismática, con presencia por momentos avasallante. Una fémina con suficiente convocatoria y capaz de unir los opuestos, de convertir en uno lo que en apariencia es irreconciliable. Hoy, la procesión hacia el Auditorio Nacional es atípica y el crossover que ha dado fama a Sarah Brightman se hace extensivo a su público. 
Hay quienes llegan atraídos por la ópera y a los musicales de Broadway desde la cultura popular; los menos viajan a la inversa. Los primeros quieren ser solemnes, incluso en su indumentaria; los segundos no saben cómo ser desenfadados. Los bandos se miran mutuamente con desconfianza… resulta difícil imaginar una amalgama. 
Sólo una mujer de hermosa voz, capaz de cantar lo mismo un aria, el tema de una telenovela o de unos Juegos Olímpicos tiene la habilidad de zanjar las diferencias. Y cual si fuera un hada, le basta un pase y unas palabras mágicas en perfecto español para producir el encanto: “Espero traerles mucha felicidad al interpretar mis canciones”. 
La producción es austera, quienes creen que podrán admirar a la diva en las gigantescas pantallas del lugar sufren una decepción, pues éstas nunca se encenderán; en cambio, se maravillarán con los vestidos de amplio vuelo y vaporosas y sutiles telas que ostentará la británica. 
Es un concierto con un set infalible. Va de temas clásicos y muy gastados del rock hasta canciones muy conocidas del teatro de Broadway, sin olvidar, por supuesto, la ópera. La complacencia se da con las interpretaciones en español y la presencia de Fernando Lima para interpretar a dueto un par de composiciones, mismas que conducen a la locura a quienes han venido a ser redimidos por esa mirada siempre sugestiva. 
Sobre el escenario, Brightman es respaldada por una sección de cuerdas, una banda de rock y cuatro coristas. Esta dotación instrumental genera una tensión interesante, pero la furia que amenaza con desatarse, siempre se ve contenida; incluso en los momentos más enérgicos, cuando el volumen anuncia un ciclón, éste se retracta a tiempo para no incomodar a los escuchas. 
Hoy todo es perfecto, impoluto, incluso las briznas de polvo que graciosamente suelen danzar bajo los reflectores están ausentes, inhibidas por el preciso timing del espectáculo. Si la banda abreva de los efluvios del rock gótico, los solos de guitarra apenas son advertibles; si el grupo se adentra en la música del mundo, el colorido de los instrumentos muestra la gama cromática existente en los mercados callejeros, pero se detiene para crear una postal en la que ha sido erradicado cualquier sombra de herrumbre. 
No hay sudor porque la cantante no lo requiere y sus feligreses no lo demandan. Tampoco hay muestras de inseguridad o algo fuera de lo pactado con anterioridad. La pasión sólo se desborda luego de que, acompañada del tenor Erkan Aki y con su banda por primera vez sin sujeción alguna, entrega una vibrante interpretación de “The Phantom of the Opera” premiada con una ovación de pie. 

 Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

El cierre parece extraído de algunos de los varios DVD de la cantante, con la esfera de espejos que gira, irradia sus múltiples brillos y propicia imágenes de ensueño. Para el encore elige un par de temas emotivos y, finalmente, las restricciones desaparecen. Público y cantante entran en la ansiada comunión, la tenue barrera imaginaria se rompe y propicia arrebatadas muestras de entusiasmo, cariño y devoción que una exultante Brightman recibe sin encontrar cómo decir el adiós definitivo, hasta que las luces del lugar se encienden y le ayudan a escapar, no sin antes imprimir en la memoria de los asistentes el último beso. 

Cronología 
1960. Nace en Berkhamsted, Hertfordshire, Inglaterra, el 14 de agosto. 
1973. Debuta en teatro con la producción I and Albert en el Piccadilly Theatre de Londres. 
1983. Graba, junto a Plácido Domingo, Requiem Mass, obra de Andrew Lloyd Webber con la cual obtiene la nominación al Grammy por Mejor Nueva Artista de Música Clásica. 
1989. Edita su primer álbum como solista, The Songs That Got Away. 
1992. Interpreta en la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona el tema “Amigos para siempre” con José Carreras. 
1993. Frank Peterson, del grupo Enigma, le produce el álbum Dive. Desde entonces, el músico se convertirá en su productor. 
1998. Recibe el Golden Europa Award en la categoría de Mejor Artista Femenina. 
2000. World Entertainment News Network la ubica entre los diez artistas más rentables de Inglaterra con ganancias estimadas de seis millones de dólares anuales. 
2001. Gana el New Age Voice Music Award en la categoría a Mejor álbum vocal por La luna. 
2004. Aparece en la entrega de los Arabian Music Awards celebrada en Dubai. 
2005. Harem: A Desert Fantasy, es premiado en el New York Film Festival como el Mejor Documental Musical. 
2008. Graba el álbum Symphony. Protagoniza el personaje de Blind Mag en el musical Repo! The Genetic Opera, de Darren Smith y Terrance Zdunich. (D.C.)


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