viernes, 2 de octubre de 2009

Les Luthiers: Y el ganón es…

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Premios Mastropiero / 2 al 4 de octubre, 2009 / 3 funciones / 1:40 hrs de duración / 
Promotor: Erre Ele Asociados, S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa
Todo puede suceder en una entrega de premios creada por el quinteto argentino Les Luthiers. Por ejemplo, que alguien gane en el rubro revelación por cuarto año consecutivo o que un director de cine reciba dos galardones en la misma ceremonia, uno por ópera prima y otro por trayectoria. 

El Auditorio Nacional,* transformado en Ceremonial Palace (“ideal pa’ las ceremonias”), da cabida a Los Premios Mastropiero 2009. De principio a fin, el acto resulta brillante, colosal y, sobre todo, transparente, sin importar que una sola persona gane la mayor parte de las distinciones, y que en el ambiente quede la impresión de cierto favoritismo porque el talentoso artista es hijo del dueño de la televisora que transmite el acto. 
Al ver la imagen de la estatuilla en el programa de mano, es imposible no relacionarla con el Oscar de Hollywood, aunque la Academia Mastropiero de las Artes reconoce no sólo cine sino también teatro y televisión de América Latina. Desafortunadamente, el rubro al programa más original de la pantalla chica queda desierto, y el ganador a la mejor miniserie de salud no asiste a recogerlo porque ha sido internado, por enésima vez, en un centro de desintoxicación. 
Antes de entregar el galardón al mejor director de teatro, uno de los conductores ilustra a la concurrencia con la anécdota del Otelo shakespeariano; extiende su soliloquio durante varios minutos, aunque podría resumirse así: A un moro negro de origen irlandés ―casado con Desdémona a pesar de la oposición de las dos familias― se le aparece el fantasma de su padre para decirle que la mujer le es infiel. En medio de una fuerte crisis existencial, él suelta la famosa frase “ser o no ser” y luego procede a estrangularla en el tálamo nupcial, donde ella veía algún programa (“ya había televisión en esa época, pues estamos hablando de Venecia, la ciudad de los canales”). 
Las transmisiones en vivo desde el Congreso estuvieron a punto de ganar el premio al mejor programa de humor televisivo, pero se lo arrebató de las manos La cámara sorpresa del Oso Chis, conocido popularmente como Chistoso, especializado en bromas pesadas a gente de la tercera edad. 
Herederos de los Hermanos Marx, Les Luthiers utilizan como arma principal una mordacidad muy alejada de la amargura. En todos sus espectáculos, y éste no es la excepción, muestran gran dominio de la comedia, combinada con habilidades musicales de excepción. 
Con más de cuatro décadas de experiencia, sus integrantes peinan canas desde hace rato, pero conservan la frescura de quien no envejece mentalmente. Se divierten como niños parodiando a la “gente seria”, interpretan sus propias canciones, utilizan instrumentos musicales tradicionales y otros creados por ellos mismos con materiales insólitos; tal es el caso del “alambique encantador”, que emite sonidos eléctricos y acústicos a partir de copas de cristal, botellas y garrafones. 
La simple mención de los números musicales de Los Premios Mastropiero dan una aproximación al pitorreo que se cargan los ches: “El desdén de Desdémona” (madrigal caribeño), “Amor a primera vista” (bossa libidinosa), “Tienes una mirada” (rock de alabanza), “Los milagros de San Dádivo” (cantata opus 0800-DADIVO), “Ella me engaña con otro” (dúo de amor para varios intérpretes), “Juana Isabel” (canción con forma de merengue), “Ya no eres mía” (ex rock), “Valdemar y el hechicero” (comedia musical infantil para adultos). 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Otros premios a los mejor de la farándula: espectáculo unipersonal (Solo contra todos), programa religioso (Gran hermana), Serie científica (La ecología y usted). El galardón al mejor actor de reparto es repartido entre todos los nominados. El buen hombre que se lleva el galardón al mejor acomodador de teatro afirma que Lawrence Olivier lo convenció de abandonar la carrera actoral con sólo tres palabras: “Usted es espantoso”. 

* Les Luthiers presentó aquí en 2001 Bromato de armonio; en 2003 Todo por que rías y, en 2006, Las obras de ayer. 

Gerardo Masana (1937-1973) 
A principios de los sesenta, varios integrantes del Coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires deciden combinar música y humor, liderados por el creador del concepto, Gerardo Masana. En 1964 montan la opereta cómica Il figlio del piprata, del propio Masana, y un año después la Cantata Modatón, en honor a un laxante de ese nombre. El grupo se hace llamar I Musicisti, y se distinguen por utilizar instrumentos musicales de su creación. 
Conflictos internos generan una escisión, de la cual surge Les Luthiers, con elementos que aún permanecen en la alineación: Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich y Jorge Maronna, además de Masana. Más tarde se unirían Carlos Nüñez (que ya había estado en I Musicisti) y Carlos López Puccio. 
Una feroz lucha contra la leucemia provoca que Masana aparezca con el grupo sólo de manera intermitente, hasta que la enfermedad lo vence el 23 de noviembre de 1973, luego de una gira por Venezuela. 
Mundstock, Rabinovich, Maronna, Nüñez y López Puccio reciben terapia grupal para asimilar no sólo ese golpe moral sino también el éxito. Hoy siguen unidos y nunca olvidan a su adorado Flaco. (F.F.)





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