sábado, 10 de octubre de 2009

Laura Pausini: El amor es cosa de tres

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


10 de octubre, 2009 / Función única / 2:05 hrs. de duración /
 Promotor: Ocesa, S.A. de C.V. 


Julio Alejandro Quijano
Se toman por la cintura. Necesitan decirse que se quieren, que son una sola alma, los dos un solo pecho y en medio de ellos... Laura Pausini. 
Por doquier se reproduce esta imagen de parejas en arrebato romántico y que parecen encajar en aquel poema de Manuel Acuña (“Nocturno a Rosario”) con la salvedad de que el verso que corresponde a “mi madre como un Dios”, lo ocupa la cantante. Ella conoce este efecto que provoca al interpretar “Inolvibale” y por eso mismo pide calma antes de anunciarla: “Siéntense porque sigue algo muy caliente”. Todos le obedecen. Ella continua: “La siguiente cancion parece ser utilizada continuamente para hacer el amor”. Todos buscan la mirada de su pareja. Ella dice muy seria: “Nunca me hubiera imaginado estar en la cama en medio de dos personas”. Todos ríen, le dan la razon, se toman por la cintura, se besan y se dicen que se quieren mientras escuchan: “No sé si yo sabré olvidarte / y en un instante puedo ver / que tú eres cuánto yo soñé, / inolvidable para mí...”. Al terminar, se dirige nuevamente a las parejas que se notan satisfechas por el vaiven de cuerpos unidos por su voz: “Siento que hemos vivido la misma cosa”, dice para reafirmar que sí, que pueden invocarla para estar en su cama cada vez que lo deseen. 
Este noviazgo tripartita está en su momento idílico e incluye un arrebato que demuestra el valor de aquella vieja frase de que cuando hay amor, con uno que coma basta. La gira de la italiana no debía llegar a México porque sus productores le explicaron que no sería un buen negocio y al contrario, provocaría pérdidas. Pero ella se puso necia. No sabía por qué, pero insistió hasta el punto en que decidió pagar ella misma una parte de la producción para que traer el concierto a los mexicanos. Una vez frente a ellos y justo antes de interpretar “Cielito lindo”, entiende por fin las razones de su impulso: “Sucede que esta chica italiana, con piernas italianas y cabeza italiana, tiene algo de sangre mexicana”. Y luego besa a todos en la boca. O algo parecido: les dedica un popurrí para que reciban “los versos como si fueran besos en la boca”. Pausini cierra la escena de amor con un piropo que alude a su compatriota Tiziano Ferro —aquel que aseveró, según él en broma, que las mujeres en México son todas feas y bigotonas—. En cambio, ella les dice: “¡Como me río de la gente que dice que las mexicanas no son bonitas! Saben a lo que me refiero, a aquel italiano que le gusta beber. La verdad es que son hermosas”. El idilio está completo. 
Como si fuera a una “Farmacia emocional”, Laura Pausini confiesa muy temprano en el concierto que viene al Auditorio Nacional por una “dosis de amor y jaleo”. Explica que esta adicción por el público mexicano se originó hace diez años en este mismo foro: “La última vez que canté aquí esta canción, todo se convirtio en un jaleo. No sé cómo explicar la emoción y el amor que me dieron aquella vez. Y quiero sentirlo de nuevo”.* Así, con cada verso de “Amores extraños”, satisface su necesidad. La identificación es mutua y ella lo sabe: “Es que mucha gente que está aquí tenía mi edad cuando comencé mi carrera a los 20 años y ahora siguen siendo mis fans. Les quiero pedir que no se arrepientan de su pasado, aunque a veces no sea bueno”. 
La frase suena a despedida melancólica. Lo es. Casi al final anuncia que se retirará de la música por un par de años porque quiere ser una buena hija para su madre, asunto que dejó pendiente desde los 18 años cuando ganó el Festival de San Remo y comenzó una carrera llena de giras y sin tiempo para su familia. Recuerda entonces el piano-bar de su padre (Fabrizio) donde debutó a los ocho años: “Mi padre tocaba el piano, él amaba la música pero amaba más a su hija y nunca me obligó para que me dedicara al canto; simplemente dejó que yo lo descubriera y ahora sé que la música es mi destino”. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Casualmente, el ultimo tramo del concierto se compone únicamente de despedidas: “Se fue”, “La soledad” y “Primavera anticipada”. No resultó, sin embargo, un adiós triste porque en realidad todos están convencidos de que, como dice un verso de la ultima canción: “no estás aquí pero yo te esperaré hasta el fin”. Al desocupar el foro, es evidente que los novios, esposos, amantes, etcétera, salen a la calle todavía más juntos, más abrazados y con más ganas de llegar a su cama para poner a Laura Pausini en medio de ellos. 


* En realidad, Laura Pausini estuvo en el Auditorio en junio de 1997. 


Menos dinero y más familia, por favor 
Laura Pausini quiere hacer tierra. Tener contacto con las personas comunes. Traer dinero en el bolsillo para pagar el camión. Por eso ha tomado la decisión de retirarse por dos años y volver a Solarolo, el pueblito italiano donde nació. 

—Si no fue dinero ¿Qué ganaste con los conciertos en el Auditorio Nacional? 
—No voy a decir que lo hice por amor al arte. Yo sé que esto también genera promoción para vender discos. Pero también te aseguro que la vida de una cantante empieza en vivo cuando juega a cantar en su casa y debe terminar en vivo en un auditorio. Si me quitan los conciertos, yo no grabaría discos porque perdería su sentido. 

—¿Por qué abandonaste aquel proyecto de incursionar en la música en inglés en 2005? 
—Una tarde estaba en el Hotel Peninsula de Nueva York cuando escuché el segundo sencillo de aquel disco anglo. El primero había sido editado sin mi autorización para convertirlo en una canción dance. Me enojé mucho porque yo no soy eso, era como traicionar a la gente. Pero los ejecutivos de la disquera estaban contentos porque llegó al primer lugar de la lista dance de Billboard. Luego escuché este segundo sencillo que también estaba editado en dance y ahí definitivamente abandoné el proyecto. Hice mi maleta, compré un boleto de avión y me regresé a Italia. No sé cómo lo hice porque ni siquiera traía dinero, yo no estaba acostumbrada a comprar mis cosas. Desde entonces decidí siempre escoger las canciones de mis discos. 

—¿La decisión de retirarte se relaciona también con esta necesidad de ser más terrenal? 
—Me encantaría ser culturalmente más rica. La vida simple me atrae mucho, quiero ir al mercado, comprar las verduras. Mi vida siempre ha sido caótica y le debo a mi madre y a mí misma un poco de tranquilidad 

—¿Has pensado que podrías extrañar la popularidad, el dinero, el público? 
—Obviamente es difícil decir “no” cuando te ofrecen una cantidad bárbara de dinero por una hora de concierto. Pero mi novio tiene tres hijos a los que no vemos desde hace dos meses. Es difícil decirle “no” al dinero pero es muy fácil decirle “sí” a los niños cuando te piden un poco de tiempo para estar juntos. (J.A.Q.


Programa 
Alzando nuestros brazos / Escucha a tu corazón / Como si no nos hubiéramos amado / Dispárame, dispara / Mi perspectiva / Mis beneficios / Amores extraños / Volveré junto a ti / Víveme / Emergencia de amor / En cambio no / Hermana Tierra / Las cosas que vives / Cielito lindo / De modo más sincero que sé / Surrender / Dos enamorados / Gente / Inolvidable / Heal the World / Y mi banda toca el rock / Escucha atento / Entre tú y mil mares / Con la música en la radio / Yo canto / Se fue / La soledad / Primavera anticipada.


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