jueves, 8 de octubre de 2009

Compañía Nacional de Danza Contemporánea de Cuba: Carmina, proteica y siempre memorable

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Carmina Burana. Producción Monumental / 8 de octubre y 13 de noviembre, 2009 / 
2 funciones / 2:14 horas de duración / Promotor: Cenit Espectáculos, S.A. de C.V.

Gustavo Emilio Rosales 
El conjunto Danza Contemporánea de Cuba se convierte de forma sorpresiva en un coro para una bailarina sobrenatural. Entre las figuras geométricas realizadas en grupo surge una mujer gigantesca, de piel oscura y cabello ensortijado, que con su sola presencia de pantera amenaza con opacar la cuidada interpretación de José Manuel Carreño, primera figura de importantes compañías como el American Ballet Theatre. Después de realizar una serie de evoluciones extraordinarias, la danzarina del milagro es asimilada por el colectivo. 

Esta relación entre lo grupal y la presencia de pasajes individuales destacados marca la estructura del espectáculo coreográfico Carmina Burana,* realizado por los directores de la compañía insular, Miguel Iglesias y George Céspedes, en un intento por prolongar hacia el discurso de la danza la famosa elocuencia musical planteada por el compositor alemán Carl Orff en su cantata escénica elaborada en 1936, a partir de una colección de cantos populares goliardos de los siglos XII y XIII. 
La parte más conocida de esta composición, su comienzo y fin, dedicado a comentar los vaivenes de la diosa Fortuna, provoca que gran parte del público tarareé, lo que suscita la aparición de un coro inesperado para los bailarines que siguen el marcado pulso de la pieza con movimientos simétricos en los que el concepto de ondulación no parece tener cabida. Atrás de los danzantes —hombres y mujeres evidentemente bien formados en las técnicas contemporáneas de la coreografía—, un largo andamio matizado por diversos tonos de azul metálico sirve como soporte a los coros, que visten ropajes futuristas. En el fondo del escenario se proyecta un video con imágenes de marea brava y erupciones. Este panorama sugiere una especie de homenaje a Metrópolis de Fritz Lang. 
Con tres apariciones protagónicas, José Manuel Carreño da lustre, sin excesos de mérito, a la entrega del colectivo cubano que ha comenzado el programa con demasiada tensión y lentamente logra adecuarse al clima dramático de la Orquesta Internacional de las Artes, dirigida por Leo Krämer, pupilo de Sergio Celibidache y una de las batutas que cuenta con mayor reconocimiento en la ejecución de la literatura sinfónica coral, quien ha ofrecido una estupenda conducción de la Obertura Egmont, de Beethoven, como preámbulo de este programa. 
El sitio estelar que se supone tendría Carreño lo ocupa la soprano mexicana Lourdes Ambriz, afamada por su capacidad histriónica y amplia tesitura, quien comparte las arias para solistas con el tenor Óscar de la Torre y el barítono Jorge Lagunes. Los acompañan los conjuntos corales Promúsica, la agrupación de la Iglesia Anglicana Christ Church Parish y Les Chanteurs du Lycée. 
Ambriz destaca por su potente voz y expresivos gestos. Por momentos, arrebata el foco de atención al grupo de danza que no ofrece variantes significativas en su rutina coreográfica basada en secuencias al unísono y dinámicas lineales. El coro de niños surge de un costado de la escena, en tanto que los solistas se ubican en el sector opuesto, mientras que las evoluciones danzarias suceden en el centro de la escena y los coros de adultos permanecen estáticos sobre el gran andamio. Este planteamiento es ordenado, pero no tendría mucho que ver con la idea original de Orff, que consistió en imaginar un teatro en el que los elementos constitutivos del drama lograran, en estrecha comunión, su potencia total. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

La parte final de la cantata, que retoma su popular comienzo, anima de nueva cuenta el público que comienza a tararear los pulsos del coro y la orquesta. Los bailarines parecen recobrar un ánimo perdido y destellos de brillantez dan lustre a lo que será el mejor recuerdo de esta producción. 

* Carmina Burana, como ballet o espectáculo coral se ha visto en este escenario en septiembre de 1991, abril 1999, septiembre de 2003, marzo de 2007 y noviembre de 2008. 

¡Oh, Fortuna! 
* “Tengo una formación ecléctica. Tomo todo lo que me sirva para expresarme, a partir de la necesidad que la obra en creación va planteando”, señala Miguel Iglesias, habanero de sesenta y un años, bailarín de Danza Contemporánea de Cuba desde 1975 y actual director de esta compañía. 
* El título original de la colección de cantos medievales que inspiraron a Carl Orff es Canciones de Beuern: cantos seculares con solistas y coros, para ser interpretados junto con instrumentos y mágicas imágenes. 
* Carmina Burana marca la realización del concepto escénico Theatrum Mundi, con el que Carl Orff pensaba renovar el teatro, eliminando las fronteras entre este arte y la ópera, con el impulso de una manifestación escénica que fusionara, de forma integral, las expresiones del movimiento, la música y la voz. 
* La composición de Orff ha asombrado a numerosos críticos musicales que ven en ella una voz propia signada por múltiples influencias de índole diversa. Edgar Varèse, William Byrd, Claudio Monteverdi e Igor Stravinsky (particularmente con su obra Las bodas) son autores que, se supone, inspiraron el carácter estructural y armónico de Carmina Burana. 
* El original Carmina Burana se encuentra en un único códice hallado en 1803 por Johann Christoph Von Aretin en la abadía de Bura Sancti Benedicti (Benediktbeuern), en Baviera. En el transcurso de la secularización llegó a la Biblioteca Estatal de Baviera en Munich, donde a la fecha se conserva. En él se agrupa un total de 300 rimas, escritas en su mayoría en latín, algunas partes en una variante del germano y del francés antiguos. 
* El hallazgo de estos poemas, amén de dar a luz a una de las composiciones más famosas e interpretadas, desde la segunda mitad del siglo XX a la fecha, derrumbó la endeble idea que se tenía de la Edad Media como una época de total oscurantismo. En ellos predomina una crítica gozosa a los poderes terrenal y eclesiástico y una ponderación del placer como el medio más adecuado de sobrellevar los caprichos de la fortuna, que determina constantemente el destino individual. 
* Famosas escenificaciones de Carmina Burana han sido las del grupo catalán La Fura dels Baus, la del coreógrafo francés Jean Pierre Aviotte y la del también coreocompositor Youri Vamos, para el Ballet de la Ópera de Dusseldorf. (G.E.R.)





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.