domingo, 20 de septiembre de 2009

Delirious: La Palabra con altos decibeles entra

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

History Makers, Farewell Tour Mexico / 20 de septiembre, 2009 / Función única / 
2:06 horas de duración / Promotor: Audio y Video sobre la Roca, S.A. de C.V. 

Gustavo Emilio Rosales 

Adiós, Delirious? La banda, con esta gira anual, cierra su historia. Martin Smith, su vocalista y líder, quien parece todo el tiempo cantar en estado de gracia, ha sido el principal promotor de la clausura: quiere pasar más tiempo con Anna, su mujer, y sus seis hijos, así como dedicarse de lleno a su tarea como gestor cultural en el proyecto CompassionArt. Hoy su público conoce lo que significa este concierto y por eso se entregan a la música con el afán que demanda ser cómplice de una última vez. 
El espectáculo de esta tarde dominical se localiza en dos zonas precisas, imantadas entre sí: el foro, donde Martin Smith, con el guitarrista Stu G, el baterista Paul Evans y el bajista Jon Thatcher completan su vestuario de traje gris acerado con cascadas de luces multicolores que danzan al ritmo de las alabanzas hechas fusión de rock y pop; y el área de butacas, completamente abarrotada, en la que miles de jóvenes, niños y adultos, en grupos familiares, amistosos y de congregación religiosa, corean cada canción, lloran, rezan en voz alta y se entusiasman al máximo, como si adivinaran que el itinerario de esta gira dará a luz, meses después, a un disco doble en vivo, que incluye un DVD testimonial. 
Martin está feliz. No para de gritar “We love you, Mexico!”, y de animar a sus aficionados (¿fieles?) a honrar de viva voz la gloria del Señor, “Oh sweet Lord”, repite. Su cabello matizado por rayos color ocre, los ojos maquillados y la camisa desabotonada le otorgan la pimienta indispensable para todo hombre frontal de cualquier agrupación rocanrolera. Su voz, gemela del timbre de John Butler, cantante del también grupo inglés Diesel Park West, es fresca y carismática: justo lo que se requiere para predicar La Palabra entre feligreses de múltiples generaciones y nacionalidad. 
El pastor de jóvenes Timmy Ost, al presentar a Delirious?, justo antes de que apareciera Martin Smith con una veladora que arderá durante todo el concierto en mitad del proscenio, comentó que la labor del grupo consiste en un ministerio y esto se refleja en la actitud de muchos seguidores que, con lágrimas que se escapan de sus ojos cerrados, contraen los puños, aprietan sus brazos hacia el torso (lo que los conduce a una leve contracción de la espina dorsal, que sume las pancitas), fruncen los labios y así utilizan la música como vehículo para percibir una presencia que trasciende el éxito financiero de una de las agrupaciones devotas que más álbumes ha vendido a escala internacional. 
La tarde deja paso a la noche; al menos es lo que indican los relojes, pero dentro de este recinto todo porta un signo diurno, pues la fe (pocas veces esta palabra puede ser tan bien aplicada: hay que creer) multitudinaria se genera, concentra y desemboca en alud intencional por el impulso de canciones repletas de actitud positiva. “¡Es el sountrack del Cielo!”, clama algún fanático. Vade retro Satanás, parece indicar el conjunto de temas que dan inicio con “God Is Smiling” y alcanzan una cima por medio de las piezas que han circulado fuertemente en México: “My Glorious” y “Majesty”, con la que Smith ejercita su español: “Majestad, Él está aquí, Su Majestad”, exclama mientras se balancea con el pulso del bombo. 
Corre la alegría por miles de cuerpos, como un flujo eléctrico. El aire es palpable y los sonidos emanados desde el foro encuentran ecos incontables que les brindan una dimensión inusual de profundidad. Predomina una nueva actitud corporal: con los ojos cerrados, extender los brazos hacia el frente, a la altura de los hombros, como disponiéndose a volar, como para dejar que el alma entable sin obstáculos una comunicación con lo sutil. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Tres veces regresa Delirious?, después de interpretar “Paint the Town Red”, para dejar en claro que esta convivencia es una comunión marcada por el ánimo de los creyentes. “Stare the Monster Down” y “My Soul Sings” desatan la danza de los brinquitos y la aparición numerosa de los héroes de la guitarra etérea. Smith se dirige a la vela, aún encendida y la levanta, como si de consagrar un cáliz se tratara, antes de cantar “Investigate”, cuyo fin nos indica que podemos ir en paz, que esta historia ha terminado. 

Así en la Tierra como en el foro 
* La música como herramienta para animar temperamentos religiosos no es algo extraordinario. Diversos antropólogos y musicólogos ubican el origen del fenómeno musical en la primera técnica de la religión, que es la magia. Incluso, cuando el lance sonoro excita grandemente los ánimos, aunque su fuente y procesos de comunicación sean profanos, puede llegar a provocar estados alterados de conciencia propios del universo mágico, como el trance. 
* Numerosas manifestaciones musicales contemporáneas, especialmente ligadas a los géneros rock y pop, están vinculadas con el cristianismo. Sin embargo, existen oposiciones que también fincan su sentido en un tono religioso, la principal es el Black Metal, una corriente nacida en Europa a mediados de los años ochenta, que recurre a la simbología satánica; en su manifestación básica, se caracteriza por el uso de escalas aparentemente caóticas, distorsión en el timbre de las guitarras eléctricas, empleo de voces guturales agudas, y bases rítmicas extremadamente aceleradas, aunque hay bandas como Emperor, que llevaron estos fundamentos acústicos al terreno de lo sinfónico, con resultados sumamente afortunados. 
* Delirious? comenzó como la banda Cutting Edge a comienzos de los noventa, cuando animaban reuniones juveniles en torno de una iglesia de la localidad de Littlehampton, en West Sussex, Inglaterra. Su calidad llamó pronto la atención y en unos meses pasaron de tocar para treinta personas a hacerlo para cuatro mil. En 1996, Martin Smith y su esposa Anna sufrieron un serio accidente vial que puso al vocalista al borde de la muerte. De acuerdo con sus propias palabras, esta experiencia le reveló que debía abandonar su trabajo como ingeniero de sonido y dedicarse por completo a integrar y desarrollar profesionalmente una agrupación musical al servicio de Dios. 
* La gira de despedida que trajo a México a Delirious? por primera y última vez se llamó History Makers, Hacedores de historias, y tuvo como objetivo, amén de ser símbolo del final de la banda, transmitir a sus públicos la noción de que con la complicidad de cada uno de ellos se logró la aventura total de esta experiencia religiosa. (G.E.R.)


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