jueves, 3 de septiembre de 2009

Celso Piña: La consagración de un cacique

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
 
Homenaje al Rebelde del Acordeón / 3 de septiembre, 2009 / Función única / 
2:10 horas de duración / Promotor: Mundial Stage, S.A. de C.V. 

José Homero

El hecho de que Gabriel García Márquez bailara cumbias de la Ronda Bogotá pareciera haberlo convertido en modelo para Celso Piña. A la recepción del Premio Nóbel, García Márquez acudió investido de elegancia guajira: pantalón y camisa de impecable lino, guayabera de cuello nehru, complementado con botines. Al concierto que conmemora los 30 años de una trayectoria que arraiga en las laderas de Monterrey e impulsa el lanzamiento del álbum de duetos Sin fecha de caducidad, Celso entra de punta en blanco interpretando “Cumbia sampuesana”, himno con el que José Joaquín Bettín honra a su pueblo, en el departamento de Sucre, Colombia. 
La impecable línea del pantalón, la guayabera de sutil lino y los mocasines, cuya puntera y talonera recuerdan los diseños arábigos de Steve Madden, corroboran que pese al aspecto desgarbado e informal de los integrantes de la Ronda Bogotá, la ocasión es especial. 
El regiomontano de la colonia Independencia, el Cacique de la Campana, que cogió el acordeón en 1980 para acometer cumbias y vallenatos a la usanza colombiana en vez de las polcas, ha pasado de la aclamación de la escena del rock nacional al estrellato mediático. Siendo a nivel latinoamericano tan famoso como Aniceto Molina, faltaba su entronización en el Olimpo del pop mexicano. Este concierto, este disco, son su discurso de ingreso. 
Cuando alguien recuerda que el Premio Nobel de Literatura 1982 bailó al compás de las cumbias de Celso, la multitud enloquece. Aunque Piña había calado a la audiencia con “Hasta siempre comandante”, es con “Macondo”, el legendario son popularizado por Óscar Chávez, cuando el ánimo estalla. Sacudiendo el esqueleto también se aprende, y bailar esa pieza equivale a leer un bestseller
Al anfitrión no le apena ser, por momentos, un mero acompañamiento de sus invitados: Pato Machete, Natalia Lafourcade, Laura León, Eugenia León, Isaac Piña, Alex Lora, Benny Ibarra. Mientras los otros se lucen, él zarandea el piso, exhibiendo un lance torero con brazo extendido y sin capote. Y en las canciones donde recupera el imaginario del rock y de la fiesta (“Cumbia sobre el río”, “Cumbia poder”, “Cumbia de la paz”), versiona la danza de la serpiente de Axl como un avión en picada: extendidos los brazos, pie recogido pa’ bailar de a brinquito. Para concluir, otra vez a la torera, reculando de puntitas hacia atrás antes de detenerse en el quicio de la tarima. Quien inventó el moonwalk fue un torero y no Michael Jackson; ¿vendrá de ahí la chaquetilla y el guante con luces? 
El concierto, que parece dividido en dos, uno dedicado al cancionero tradicional, otro a la promoción de los duetos del disco que se presenta, avanza diestramente. Sucesión de planicies, picos y mesetas: cumbias, vallenatos, boleros, sones, baladas, blues y siempre más cumbia colombiana. 
El final se acerca con brillantez: la impecable interpretación de Eugenia León (“Compréndeme”) es sucedida por la emotiva presentación de Isaac Piña, el padre, vestido de elegante terno gris de lana (“No tienes corazón”); sigue Alex Lora con “Más allá del sol”; concluye Benny, interpretando la mejor canción del nuevo disco: “Un pedacito de ti”. Es con él con quien Celso luce mejor entendimiento y mayor afinidad. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Tras el fragor de una “Cumbia sampuesana”, con furores de ska y la guacharanga tocando a todo lo que da, Piña, como los guitarras solistas del rock, se acerca al escenario para desplegar los fuelles del acordeón. Desenlace en plena apoteosis, pero el público es insaciable. Regresa con una versión ska de la previamente interpretada “Cumbia sobre el río”. Natalia Lafourcade, con atavío setentero, baila a su manera, un poco al estilo chúntaro, con los brazos extendidos girando como una bailarina de cajita de música. Concluyen así, en auténtico frenesí, dos horas de un gran concierto. 

Cronología 
1953. Nace Celso Piña el 6 de abril en el barrio Nuevo Repueblo, al sur de Monterrey, Nuevo León. 
1980. Crea su propia agrupación: Celso Piña y su Ronda Bogotá, con sus hermanos, Eduardo en el bajo y Rubén y Enrique en las percusiones y coros. 
1982. Sale a la venta su primer disco Ronda Bogotá. Comienza el mote de El Rebelde del Acordeón, impuesto por un locutor regiomontano. 
1996. Edita el segundo álbum: Dile. 
1999. El 23 de noviembre aparece Una aventura más. Éxitos: “Macondo”, “La china y el pelón”, “Cumbia patria”. 
2000. Se publica Antología de un rebelde. 
2001. Aparece Barrio bravo, disco de homenaje en vida a Piña con figuras del rock y el pop mexicano: Rita Cantalagua (Café Tacvba), Paty y Toy (Control Machete), Poncho (Santa Sabina), Queso (Resorte), Blanquito Man (King Change), El Gran Silencio, Lupe Esparza y La Firma. Entre los éxitos: “Cumbia sobre el río” y “Aunque no sea conmigo”. Lanza su sexto álbum: Mis primeras grabaciones… Mis primeros éxitos. 
2002. El álbum Barrio bravo es nominado al Grammy Latino. Se edita Rebelde. Se publica el noveno disco: Mundo Colombia, acompañado de Julieta Venegas, El Flaco Jiménez, Toy Hernández (Control Machete), Alejandro Marcovich, Blanquito Man y La Ronda Bogotá. Barrio bravo es disco de platino por sus ventas. 
2003. Medalla al Mérito Cívico otorgada por la Ciudad de Monterrey. 
2004. Se publica su catorceavo álbum El canto de un rebelde para un rebelde. 
2005. Aparece el primer álbum de recopilaciones: 20 grandes éxitos. 
2006. Aparece Cumbia de la paz y muchos éxitos más. 
2007. 12 Grandes Éxitos, Vol.1 y 12 Grandes Éxitos, Vol. 2. 
2009. Disco de duetos: Sin fecha de caducidad. Primer sencillo: “Un pedacito de ti” con Benny Ibarra.  (J.H.)





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.