sábado, 1 de agosto de 2009

Lilly Goodman, Alex Campos y Marcela Gándara: Alabanzas en tiempos de desolación


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Unidos en Concierto / 1 de agosto, 2009 / Función única / 3:00 hrs. de duración / 
Promotor: Representaciones Artísticas Apodaca, S.A. de C.V. 


Georgina Hidalgo 
Los hijos pródigos de Latinoamérica están ahí arriba, abrazados fraternalmente y con un repertorio de canciones llenas de fe y esperanza; ellos, que alguna vez se alejaron de los caminos del Señor, experimentaron el infierno del abuso y luego la redención del perdón. 
Son la voz de los ministerios cristianos más exitosos de México, República Dominicana y Colombia y están a mitad de una gira continental cuya finalidad es “transmitir el hambre por Dios”. En trío, porque en estos tiempos de desolación “se necesitan muchos refuerzos”. Ciudad Juárez, Bogotá y Santo Domingo son desde hace diez años sus campos de batalla; ahí “retan” la devoción de la juventud con ritmos tropicales, caribeños, baladas, jazz, rock y pop, a la vez que provocan una revolución musical en el género. 
Marcela Gándara cuenta historias bíblicas con una voz suavecita, la misma que da forma a sus éxitos “Supe que me amabas”, “Alabanzas al Rey” y el tema de su primer disco: “Más que un anhelo”. Todas son baladas dedicadas a Jesús que ella escribe y pone al servicio del Centro Cristiano Vino Nuevo de Ciudad Juárez, donde tuvo un “encuentro definitivo con Dios” que la llevó a entregarle totalmente su talento. 
Estudiante de mercadotecnia y negocios internacionales en la Universidad del Paso, Texas, la joven chihuahuense habla de hijos pródigos y reinas que interceden por sus pecadores y deja la sala hirviendo en porras dedicadas a Jesús acompañadas del bullicio de las olas, hasta que una morena de voz potente y sensual comienza su mensaje musical. 
La dominicana Lilly Goodman muestra sus dientes blancos mientras sostiene una Biblia en la mano. Interpreta “Sin miedo a nada”, un canto potente con el que refrenda su amor por Dios. Su confianza absoluta en el poder divino es contagiosa; no tuvo dudas ni siquiera al abandonar sus estudios de farmacia para dedicarse a cantar. Alegría y plenitud son los pagarés de su devoción, garantiza a la audiencia. Con cuatro discos en su haber ―Contigo Dios (2000), Vuelve a casa (2003), Sobreviviré (2006) y Sin miedo a nada (2009)― la espigada morena intenta todo: blues, jazz, baladas y, ahora, sabor caribeño. Así conduce este singular concierto y con un ballenato invita: ¡gózate!, ¡celebra conmigo! 
Pero es el turno del colombiano Alex Campos, el fenómeno de Operación Triunfo (2001), el rocker que coló la música de alabanza a lo mejor del Grammy Latino de 2009 y la mantuvo en los primeros lugares de la radio en Estados Unidos. De apariencia casual, con tenis de lona y camiseta holgada, el líder del ministerio-sello musical Misión Vida se agita al ritmo de la música electrónica y sentencia: Yo te enseñaré el camino. 
Usa lentes oscuros y pone a todos a saltar con un rave salpicado de ska que habla de la vida en la calle y los vicios. Sabe de ello: es el hijo mayor en una familia disfuncional y desde temprano aprendió de golpes y abusos; historias duras que ventila en el videolibro testimonial Del llanto a la sonrisa. Toca reagge y pide “mirar pa’rriba”; es una frase que resume sus 33 años de vida tal como sus discos delatan sus vaivenes, enfermedades (tuvo quistes en las cuerdas vocales en 2002) y catarsis: Tiempo de la Cruz (1999), Al taller del Maestro (2002), Como un niño (2005), El sonido del silencio (2006), Cuidaré de ti (2008), Te puedo sentir (2009). 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Los tres se abrazan, lloran y agradecen mientras suenan los últimos acordes de su milagro musical. En la sala, con el rostro sereno hay miles dispuestos a tener fe en quienes tienen fe. 

Pequeños milagros 
Son ejemplo e inspiración para sus congregaciones, algunos los creen excepcionales y es que enfrentar su dark side y vivir para cantarlo no es poca cosa. Marcela Gándara reconoce los malos pasos en los que anduvo desde los doce años, hasta que a los 18 años encontró nueva luz en un seminario bíblico intensivo. Alex Campos expió el dolor de un abuso sexual sufrido a los 12 años con música. Y no es la única prueba que forjó su vocación. Después de una pesada gira por Colombia, en 2002, le diagnosticaron quistes en las cuerdas vocales, extirparlos le costaría perder la voz. Así que se encerró sin hablar con nadie y a una semana de la operación éstos desaparecieron. 
Ahora reciben muchos testimonios de sanidad física y emocional, conversión, y restauración en la familia. A Lilly Goodman le impactó el de una joven a punto de ser violada en un taxi. “Empezó a entonar una de mis canciones con los ojos cerrados hasta que la persona que conducía el auto comenzó a llorar, se detuvo y le dijo ‘salga del auto yo no le puedo hacer nada’”, cuenta emocionada. 
En el mundo musical otros cantantes como Juan Luis Guerra, Elvis Crespo, Ha-Ash, Lucero, Yuri, o Alex Lora también convierten en éxitos musicales su devoción y cada uno tiene una historia de superación que contar. ¿Milagro o casualidad? Tal vez sólo descubrieron una verdad universal: que la música es la mejor medicina para el alma. 
Datos de interés: En México, el único país de Latinoamérica que cuenta con información estadística al respecto, la oferta religiosa actual es diversa; contabiliza más de cien denominaciones religiosas y van en aumento los adherentes a iglesias no católicas (el censo de 2000 reportó un 87.99% de población católica, 10.22 por ciento menos que hace 50 años). (G.H.)

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