sábado, 11 de julio de 2009

Leonardo Domínguez: En lo que llega el Récord Guiness

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Concierto histórico / 11 de julio, 2009 / Función única / 
2:10 hrs. de duración / Promotor: LD Producciones 

Gustavo Emilio Rosales
El tenor cobra valor al paso del concierto. Su voz, en un comienzo titubeante al hablar, no así al cantar, avanza del agradecimiento corto al comentario aderezado por chistes. Hacia la primera mitad de la sesión, antes de que la mezzo-contralto Ana Caridad Acosta, invitada especial, rompa del todo el hielo con su estrepitosa simpatía, Leonardo Domínguez consolida su presencia en el escenario. Ha estado fuera del país, en busca de triunfos con su primera grabación, Libre, y hoy regresa a él para tratar de establecer públicamente un récord Guinness al sostener una nota por más de 57 segundos (que es la marca instaurada por el australiano Dean Frenkel), mediante una sola emisión de aire. 
Domínguez, recordado por su participación musical al lado del también tenor mexicano Ramón Vargas en el acto de canonización de Juan Diego, uno de los personajes protagónicos de la historia eclesiástica nacional, da inicio a su recital con un par de canciones napolitanas —“O sole mio” y “Torna a Surriento”— y dos temas de la comedia musical estadounidense —“Maria”, de Leonard Bernstein, y “Because”, predilecto de Mario Lanza, cantante favorito de Leonardo—, acompañado por la Orquesta Lefrán, agrupación de quince estudiantes que merecen buena calificación por este breve desempeño, bajo la guía del maestro Efraín López. 
“Con su permiso, voy a atender una urgencia”; “Espera, yo también”, dicen, uno tras otro, vocalista y director, y se desvanecen. Acto seguido los músicos de la orquesta se van, pausadamente, de seguro no tan apremiados por Natura. El mutis se convierte en transición y en ella imperan las cuerdas y armonías del Trío Romance, en la interpretación de “Recuerdos mozos”, tema de su autoría que bien podría pasar por clásico del género. El calor de las copas, de los cuerpos, dilata la tensión hasta que esta se convierte en terciopelo en la voz de Domínguez, quien regresa para acuñar el periodo romántico de la sesión, sin la corbata y el saco gris que parecían enclaustrarlo en una oficina virtual. Tiene ganas de conversar, algo dice acerca del juez que debería estar aquí para marcar el récord inminente y aún no llega: pide paciencia, ¿es posible creer tanta informalidad en una organización de corte mundial, de prestigio? 
El temple avivado del tenor requiere complemento femenino. Ana Caridad Acosta no duda en subir al escenario, tras de ser localizada entre el público con un seguidor, para interpretar al alimón con Leonardo y el trío Romance “El pastor”, de los Cuates Castillo. La cantante no es calva. Es más bien un terremoto que amenaza con hacer pedazos los cimientos del Lunario a fuerza de talento, bromas y uno que otro albur. El público en hilaridad aún no sabe que ha llegado, con los estruendosos falsetes que dan fama a esta melodía, la cresta del concierto. 

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Un intermedio prolongado concluye con la irrupción de siete mariachis. La estrella de la noche, vestido de charro blanco y aún preocupado porque el juez del récord Guiness no aparece, interpreta con fortuna un retablo de boleros para concluir el concierto con la pieza mayor de Chucho Monge, “México lindo y querido”. Presenciar el rompimiento de la marca mundial de marras es ya pretexto para tener otra futura cita con Leonardo Domínguez, un tenor con horizontes de trascendencia artística.

1 comentario:

Anónimo dijo...

FUE UN MAGNIFICO CONCIERTO!! ESPERAMOS VERLO NUEVAMENTE, NO SABEN SI ESTA EN MÉXICO? O CUANDO SERA SU PROXIMO CONCIERTO EN LA CIUDAD?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.