miércoles, 3 de junio de 2009

Mägo de Oz: Recuentos y evocaciones

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

3 de junio, 2009 / Función única / 2:08 hrs. de duración 

David Cortés 
La marcha ha amainado, pero casi 20 mil manos, en movimiento de izquierda a derecha y viceversa, semejan el vaivén del mar. Es hora de echar el ancla, de hacer una pausa en el trayecto de esta vertiginosa embarcación llamada Mägo de Oz comandada por un baterista, Txus, que, con la baqueta en la boca cual si fuera un puñal, asemeja a un pirata extraído de un relato de Robert Louis Stevenson. Incrédulo, el fundador de la banda, mira a una expectante multitud presta a brincar en cuanto su siniestra golpee el platillo que anuncie el reinicio de la travesía. 
La fiesta inició temprano con un embozado Txus subiendo al escenario para tomar imágenes en video del público; pero ahora, en este instante, esa polaroid se antoja vieja, como viejo es el recuerdo del cantante tropezando y yendo de bruces, como vieja es ya esa manta que cuelga frente a la batería con la leyenda: “Mago de Oz son mis Dioses”, como vieja es también la evocación que hace el vocalista de sus primeras incursiones en México cuando sus tocadas se limitaban a los hoyos y barracones de la periferia y un Auditorio era impensable. Lo nuevo: el asombro de este front man ante un local colmado, las sonrisas de satisfacción de cada uno de los seis integrantes de la banda ante tanta demostración de afecto, resumido en la frase: “Denos un minuto para asimilar esto… Cómo deciros todo lo que os queremos”. 
Las remembranzas también llegan del lado de las canciones, un set list conformado por éxitos sí, pero también por temas de los primeros discos, esas composiciones de un grupo que hoy, luego de 20 años, toca con la misma garra y furia de antaño, pero con la sapiencia proporcionada por la experiencia. 
Mohamed toma el violín, lo cuelga sobre su hombro y emprende la carrera. Cuando hace sonar el instrumento, el verdadero espíritu de Mägo de Oz parece encarnarse, volverse tangible. Sus notas, aparejadas con las de la guitarra, dan ese sonido distintivo, peculiar a la banda ibérica que luego de una decena de álbumes ha hecho de la cruza de folk-rock urbano-metal y progresivo, un género a la espera de su carta de naturalización. 
Su tono cristalino contrasta con la fuerza del par de liras que, a su vez, amenazan, vía la rabia y rapidez, con demoler los muros. Bajo y batería ayudan, son como un sólido taladro de imparable percutir. El todo sirve a un cantante que alcanza los agudos con suma facilidad, pero sufre para ocultar su emoción: jamás se habían visto tantas caravanas de parte de un músico hasta la llegada de José Andrëa al coso de Reforma. 
El encore arriba con prontitud. No es el tiempo sobre la tarima lo que impele al sexteto a decir adiós, sino la intensidad desplegada. Cierto, cualquier líder de una entidad metalera despliega las velas con singular energía, pero aquí ninguno de ellos ha dejado de menearse y el último racimo de canciones es interpretado y coreado con mayor vigor que al principio. No hay lágrimas, pero sí sudor a raudales y muchas imágenes, un caudal de ellas en donde las figuras de Jesucristo, La Bruja (emblemática figura de sus portadas), Don Quijote, Ásterix, Obélix, y Hernán Cortés, personajes reales y fantásticos, conviven sin rubor en el universo creado por Mägo de Oz. 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


La sorpresa: Se encienden las luces, suena la música ambiental, el personal, gozoso, abandona la sala. Pero son más los aferrados y su clamor es recompensado. El PA se prende, se reconectan los instrumentos, vuelve la penumbra y los acordes de “Fiesta Pagana” retumban. Pocas agrupaciones han hecho eso, pero los ibéricos van más allá del récord, lo han hecho para retribuir un poco de lo mucho que sus fanáticos les han entregado. 

Cronología
1988 El baterista Txus Di Fellatio forma Transilvania. Meses después cambia el nombre a Mägo de Oz. 
1989-1993 La banda graba cuatro demos. 
1994 Debutan con un disco homónimo del cual se venden 150 copias en el primer año. 
1996 Se lanza Jesús de Chamberí bajo el concepto de ópera rock. 
1998 Inspirado en la obra de Miguel de Cervantes, el grupo edita La leyenda de la mancha
2000 El doble Finisterra, nuevamente concebido como una ópera rock, aparece en el mercado. 
2002 El DVD A Costa da Rock y el álbum grabado en vivo, Fölktergeist, comienzan a circular. 
2005 Gaia II. La voz dormida, vende más de 200 mil copias en España, Latinoamérica y Estados Unidos. Carmen Calvo, Ministra de Cultura de España les entrega el disco de platino. 
2006 Txus recoge 60 poemas y un CD en el volumen El cementerio de los versos perdidos. Se edita el box set The Best Oz con lo más representativo de la carrera de Mägo de Oz. 
2007 Ve la luz el CD La ciudad de los árboles. El grupo colabora con Fangoria en una nueva versión de “El Rey del Glam” incluido en el CD El extraño viaje revisitado. 
2009 Celebran 20 años de trayectoria con La Leyenda de la Mancha Tour. (D.C.)


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