domingo, 31 de mayo de 2009

Amanda Miguel y Diego Verdaguer: Estampas de una familia feliz

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

31 de mayo, 2009 / Función única / 3:30 hrs. de duración / 
Promotor: Operashow, S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa 
Muchos conocen algunos pormenores de la historia amorosa de Amanda y Diego, y por eso suspiran cuando ellos se dicen cantando que son un par de tontos, que los está matando la separación y van a hacer las paces. Pero ahí no termina la cosa; los verdaderos fans saben que en el video de “Volvamos a empezar” aparece una niña como de cinco años, Ana Victoria, quien ahora se apersona más alta que sus papás para abrazarlos. Verdaguer rubrica el momento al decir: “Esto es un símbolo de armonía y amor”. También es muestra fehaciente del paso del tiempo. Ana Victoria ya es capaz de volar sola y acaba de telonear el concierto de sus progenitores, ante un público que la oyó con sereno respeto. Vinieron a otra cosa. 
Si en febrero de 2007 los argen-mex debutaron aquí con un coctel de puritita nostalgia, ahora le agregan al cocido trozos de sus más recientes álbumes como solistas ―Anillo de compromiso y Mexicano hasta las Pampas―, que implica la presencia del Mariachi 2000 y de un pequeño conjunto de cuerdas dirigido por Francisco Cedillo. Diego agradece que el público “aplauda cosas nuevas”, pero sabe perfectamente que la mayoría vino por su sobredosis de recuerdos colectivos y personales. En su momento, cientos, o tal vez miles de los aquí reunidos, le echaron limón a la herida pensando en cierta dulzura engañosa y belleza peligrosa; hoy tal vez se ríen de aquellos azotes, porque, gracias a Dios, el tiempo transforma las tragedias en comedias. Ya se sabe que todos tenemos el corazón delicado y tiene que estar muy bien cuidado, pero nada es para tanto. 
Con todo y que Diego ya sentó cabeza, no puede dejar de interpretar el papel de Don Juan cuando le gritan piropos y, sobre todo, cuando lo rodean sus bailarinas. Entonces toma la iniciativa y les dice que está dispuesto a enamorarse cinco veces más en su vida. Se le ve en buena forma física y aún se desplaza como si tuviera un cuarto de siglo de vida y no los 57 años que cumplió el 26 de abril. Alguien le grita “suegro” y todo mundo ríe, pero él no entiende la palabra y pregunta qué se dijo. Cuando lo sacan de la duda, responde con gracia: “Con razón no escuché bien”. Otro más pide: “Salúdame a tu vieja”, y Verdaguer contraataca: “Y tú a la tuya”. 
En escena, Amanda lleva el papel de quien ama, sufre y todo lo tolera. Luego de “Ahora que estamos solitos” comenta: “A ver si lo hacemos realidad todas las noches, mi amor”, provocando en las butacas un grito solitario y espontáneo: “Uuuuuyyyyyy”, que provoca risas generalizadas. Muchos son los lamentos femeninos, pero “Como un títere” resume la postura de quien llora por la incomprensión de la pareja, hasta el punto de agonizar y perder la dignidad (y todavía se pregunta por qué camino se llega hasta él). Es la mujer de una pieza, la que nunca miente porque no es infiel su piel. Y la vida le paga con traiciones, hasta de la mejor amiga. 
Cada quien canta por su lado como símbolo de la separación, pero siempre hay un reencuentro y un final feliz. Los une el amor de tres décadas y una hija a la que ceden el escenario otra vez, “por si alguien llegó tarde y no la escuchó”, según palabras del orgulloso papá que alguna vez le compuso “El aire de mi amor”, que aquí no puede faltar: “A ti te escribo esta canción, / a ti, milagro del amor, / a ti que con cuentos te duermes sonriendo, / a ti que iluminas mi sol”. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Condensar dos carreras exitosas en un solo show no son enchiladas porque aunque dure tres horas no falta quien se atreve a decir: “¡Ay, faltó mi favorita!”. Como dicen en el pueblo: no tienen llenadero. El final climático llega cuando Amanda grita a los cuatro vientos “Él me mintió”. Pero todos sabemos que aún falta “Volveré”, que literalmente llega al cuarto para las doce con la familia pequeña en escena. Quienes utilizan el Metro como medio de transporte, corean el tema mientras abandonan el recinto, en un simultáneo viaje hacia el pasado y el futuro. 

Lo nuevo de Amanda y Diego 
Originarios de la Patagonia y Buenos Aires, respectivamente, Amanda Miguel y Diego Verdaguer radican en México desde hace un cuarto de siglo, y en 2000 se nacionalizaron mexicanos. 
No se apresuraron a festejar artísticamente ese hecho, pero a cada uno le llegó el momento de hacerlo. Amanda Miguel lanzó en noviembre de 2008 Anillo de compromiso, que incluye rancheras y boleros de antología, producido por Jorge Avendaño. “Cielo rojo” y “Si nos dejan”, de José Alfredo Jiménez, son ejemplo del primero de esos géneros. “Sombras”, “Perdón” e “Inolvidable”, del segundo. 
Al arrancar 2009, Diego Verdaguer presentó en el Lunario Mexicano hasta las Pampas, que le produjo y bautizó Joan Sebastian, el hombre que volvió a poner en el candelero a Vicente Fernández con Para siempre. Luego de diez años sin grabar, Verdaguer incursiona en la fusión pop-ranchero con temas propios (“Ni con santos”, “Todos mentimos”, “El aire de mi amor”), de Teodoro Bello (“Quién de los dos será”) y “Mil navajas”, del ídolo de Juliantla. (F.F.


Programa 
Amanda y Diego: Volvamos a empezar 
Amanda Miguel: Donde brilla el sol / Las pequeñas cosas / A mi amiga / Ámame una vez más / Como un títere / El gato y yo / Hagamos un trato / Mi buen corazón / Inolvidable / Esclavo y amo / Castillos / El rostro del amor / Dudas / Así no te amará jamás / Él me mintió / Cosquillas en el pecho 
Diego Verdaguer: La ladrona / Borrón y cuenta nueva / Nena / Corazón de papel / Que sufras más / Coco loco / Voy a conquistarte / Mentiras bonitas / Quién de los dos será / Mil navajas / El aire de mi amor / El secreto callado / Yo quisiera que tú / El pasadiscos / ¿Y usted qué haría? 
Ana Victoria: Eternidad / I’m in love 
Amanda y Diego: Ahora que estamos solitos / Simplemente amor / 
Amanda, Diego y Ana Victoria: Volveré.



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