miércoles, 11 de marzo de 2009

Simply Red: Modus vivendi: el amor

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Greatest Hits 08 / 11 de marzo, 2009 / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V. 

David Cortés 
El amor es un mal consejero, sólo sabe de emociones y pide entregarnos, pero al mismo tiempo exige no pensar; e instalado en canciones, simplemente es invencible, a menos que se quiera pasar por intolerante para discutir y rebatir algo que, de entrada, es incuestionable. 

Mick Hucknall lo sabe, aunque tardó en asumirlo. Sin embargo, cuando lo hizo, su vida artística fluyó mejor y eso, traducido al canto, benefició a muchos. Parapetado desde hace 25 años —que celebra con The Greatest Hits 25, su álbum número 13— bajo el nombre de Simply Red, el cantante ha pasado de ser un artista pop a una referencia importante de la música romántica en los últimos quince años. Además, ha aprendido a dirigir al público a su antojo, sin que éste se entere. No hay nada de malo en ello, sólo habla de las tablas y la experiencia ganada. El pelirrojo es sobreviviente de una camada de grupos británicos que, a mediados de los ochenta, imprimió al pop sonoridades de jazz y funk. La mezcla, además de cachonda, era un pretexto ideal para combinar lo artístico con lo romántico sin ser considerado meloso. 
Pero el tiempo no fue benigno con los exponentes de aquella corriente y de aquellos años solamente nos queda Simply Red, un proyecto-hombre-grupo que, a fuerza de tenacidad y reconocimiento, ha hecho del amor, como otros, su modus vivendi. ¿Cuál es la diferencia entre este cantante y quienes, como él, reverencian a Eros? La respuesta es sencilla: la esencia de sus canciones. En Hucknall la piel es blanca, pero la sangre que lo recorre totalmente negra y los efluvios desprendidos de esta hemoglobina poseen tintes de James Brown, Otis Redding, Bob Marley y Lou Rawls. 
Los músicos de Simply Red son pulcros. De hecho, tan aseados que asemejan una partida de técnicos sonoros cubriendo el turno irreprochablemente. Pero detrás de tan límpida fachada, el nervio y la víscera, siempre presentes, finalmente afloran. Antes de llegar a la mitad del trayecto de su tercera visita a nuestro país,* la banda ─prácticamente la misma alineación de su anterior aparición en este foro─ y el cantante son uno. Los primeros envuelven en un melifluo cortinaje al segundo que, ¡bendita experiencia!, entrega un hat trick de covers (Stylistics, Hollies y Moody Blues) para finalmente hacernos comer de su mano. 
La vigencia de Simply Red no radica en una fórmula; el éxito se puede resumir con una palabra: evolución. Hucknall maduró y en ese camino supo abandonar las tentaciones del glamour, al menos sobre el escenario, para asumirse como un cantante consignado al amor, sin necesidad de alardear como lo hizo antaño. Las hazañas privadas del británico abandonaron los tabloides para transmitirse vía la emotividad de su voz que, valga la acotación, nada ha perdido con el paso del tiempo. Todo lo contrario, su tono ha ganado confianza, madurez y sensibilidad sin tener que ser plañidero.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Una vez que el escepticismo se ha rendido, El Rojo nos conduce por los recovecos de su repertorio, con escalas obligadas en sus éxitos más sonados en la radio mexicana. Con semejantes argumentos, el público ─en su mayoría treintañeros en las proximidades de la quinta década (cuente bien el lector)─ sólo puede responder de manera eufórica. Y cuando llega el encore, todo pudor se ha diluido. Sacudir el cuerpo, entornar los ojos y recuperar los pasitos ochenteros nunca fue tan placentero para el oído, el cuerpo y, sobre todo, el corazón. 

*Simply Red se presentó en abril de 2000 y octubre de 2003. 

Tradición y blue eyed soul 
El soul es un género de ascendencia negra que ha contado con el favor de los anglosajones. En los años sesenta, cuando comenzó a ser interpretado por cantantes blancos con el propósito de ganar un nicho de mercado, se acuñó el término Blue Eyed Soul (soul de ojos azules). Georgie Fame, Dusty Springfield e incluso Van Morrison y Joe Cocker, fueron algunos de los cantantes bajo esa denominación. 
A mediados de los ochenta, una generación de músicos británicos hastiados del tecno pop y la new wave, voltearon no sólo al soul, sino también al jazz, corriente de la cual había ya una amplia tradición en Gran Bretaña. Al mezclarse los sonidos clásicos provenientes de sellos como Motown y Stax, con infusiones de pop, surgieron bandas como Everything But the Girl, Swing Out Sister, Curiosity Killed the Cat, Johnny Hates Jazz, Sade y Simply Red. La tendencia no se hizo de un nombre específico, pero su influjo devolvió humanismo y calor a la escena, dominada entonces por la frialdad de los sintetizadores. 
Instrumentos como el saxofón y la trompeta se volvieron la norma, y géneros como el funk y el soul regresaron al mainstream. De esa camada, sólo el proyecto encarnado por Mick Hucknall se mantiene con vida y funciona como enlace con los trabajos de exponentes recientes como Amy Winehouse y Joss Stone, entre otros. (D.C.

Programa 
It’s Only Love / A New Flame / Your Mirror / Never Never Love / For Your Babies / Holding Back the Years / You Make Me Feel Brand New / Night Nurse / The Air that I Breathe / Go Now / Fake / Thrill Me / Stars / Come to my Aid / The Right Thing / Sunrise / Fairground / Something Got Me Started / Money’s Too Tight to Mention / If You Don’t Know Me by Now.


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