sábado, 28 de marzo de 2009

Enrique Iglesias: La experiencia religiosa de Iván

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Tour Greatest Hits / 28 de marzo, 2009 / Función única / 
1:30 hrs. de duración / Promotor: Operashow, S.A. de C.V. 



Alejandro González Castillo
De poco sirven las tímidas olas que se empeñan en protagonizar quienes ocupan los asientos más cercanos al techo del Auditorio, y lo mismo ocurre con el lascivo reggaeton que revienta en las bocinas del lugar. Nada aplaca la impaciencia de Iván, un adolescente perdido entre la multitud que espera solitario a que dé comienzo el espectáculo de Enrique Iglesias,* el hombre de quien sabe todo; desde el número de calzado que porta hasta la cantidad exacta de gorras que aloja en su clóset. 
Por supuesto, también está al tanto de las menudencias de los últimos conciertos que el español ha ofrecido. Conoce a detalle cómo sucede cada movimiento sobre el escenario, incluyendo el momento en que Enrique escoge a una chica entre la multitud para dedicarle especialmente “Héroe”, en un tinglado que culmina con un inocente rasguño en las nalgas de la elegida e, incluso, un beso furtivo entre ambos. Un acto que provoca que el resto de las mujeres se hunda en sus asientos con una sensación insoportable de ardor en las entrañas; nada menos que un truco bien calculado para contrarrestar el sentimiento que acarrea una historia tan tierna como la de “Nunca te olvidaré”. 
A ver quién es capaz de descubrir, en medio del griterío femenino, los puntos menos sólidos del cantautor: su capacidad vocal y su tímida proyección escénica. Aunque a Iván este par de detalles le importa poca cosa, después de todo no es la primera vez que ve a Iglesias en directo. Conoce su destreza y sabe que la ha puesto en marcha en el escenario que hoy se baña con trozos de papel brillante; sin embargo, desde el momento en que el ídolo del pop toma el micrófono celebra cada uno de sus movimientos como si por primera vez lo presenciara. 
“Por amarte”, escrita por el cantante cuando contaba con quince años de edad, es la encargada de iniciar la tanda de sorpresas para ese fan solitario. La anécdota de su creación es revestida de manera tal que se asemeja a una historia de carácter épico que, naturalmente, las mujeres celebran. Iván hace lo propio, pero no rendido ante la ensoñación. Sucede que esa tonada le recuerda cierto pendiente; aloja las palabras que no ha sido capaz de repetir frente a la chica que le gusta. Tan simple: “por amarte robaría una estrella y te la regalaría”. Una metáfora de nivel bachiller que le punza en el pecho y que no le deja otra opción que aplaudir y gritar de manera tan excedida que el propio autor alcanza a descubrirlo. Y por eso lo señala para apuntar que lo quiere a su lado, en el escenario. El chaval no puede creerlo, voltea a su alrededor y descubre que, efectivamente, le están hablando a él. Así que obedece y abandona su asiento. Trabajosamente se abre camino a empujones hasta mirar de cerca la mentada barba “de tres días” que pone loquitas a las chicas de su salón. Cuando llega el abrazo de carácter cómplice entre él y su tótem, una pregunta retumba gravemente en las paredes: ¿qué hace un hombre solo en un concierto de Enrique Iglesias? Pero los pocos representantes del género masculino que la escuchan se guardan la respuesta. 
El resto sucede vertiginosamente. Quique, como lo llama tiernamente la fanaticada, y el recién llegado al escenario beben tequila juntos, charlan y se ríen. Para el adolescente, el trago llega acompañado de un micrófono y un empujón para que de esa manera se transforme en el intérprete de “Experiencia religiosa”. Es así como el improvisado cantante se gana un lugar junto a Luciano Pavarotti y Bruce Springsteen, quienes igualmente han compartido micrófono alguna vez con el hijo de Julio Iglesias. A la hora de la despedida, el cantautor declara que su mayor deseo es que el último concierto que dé en su vida suceda en el mismo lugar que hoy pisa, y ofrece reverencias a quienes le aplauden mientras Iván sale por la puerta trasera, lejos del alboroto y completamente solo, tal como llegó. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

En su bolsillo guarda el sostén que le arrojaron mientras se esforzaba por contener sus gallos al cantar y el registro de una llamada hecha en su teléfono celular. Muy pronto experimentará una auténtica experiencia religiosa junto a Gloria, la chica que siempre le ha gustado y a quien públicamente invitó a salir impulsado por un tipo que hoy dejó de ser su ídolo para transformarse, simplemente, en uno más de sus compinches. 


* Estuvo en el Auditorio Nacional en mayo de 1999, octubre de 2002 y abril de 2008. 

Cronología 
1975. Nace en Madrid Enrique Miguel Iglesias Preysler, hijo de la modelo Isabel Preysler y el popular cantante Julio Iglesias. 
1993. Luego de mudarse a Miami con su padre, descubre su inquietud por la composición y con la ayuda económica de su nana graba una maqueta que ofrece a diversos sellos disqueros, presentándose como Enrique Martínez. 
1995. Dedicándolo a su nana Elvira y ya con su apellido real escrito en la tapa, debuta a nivel discográfico vendiendo más de un millón de copias en sólo tres meses. 
1999. Con los multipremiados Vivir y Cosas del amor como antecedente, lanza Enrique, su primer disco en inglés. El cambio de idioma no sólo trae dividendos en Estados Unidos ―donde conoce lo que es ocupar el número uno de la lista Billboard―, pues se convierte en el mejor vendedor de discos de talla internacional en la India. 
2001. Tras presentarse en el Super Bowl pone la mira en Europa, donde despacha diez millones de copias de Escape con el empuje del tema “Hero”. 
2003. Se lleva a casa un Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum Pop por Quizás ―su cuarto disco en español― y lanza 7, con el cual lleva a cabo una ambiciosa gira mundial que incluye paradas en Australia, Egipto y África. 
2007. A cuatro años de permanecer retirado de los reflectores, regresa a ocupar su lugar como si el tiempo no hubiese pasado. Con Insomniac y su respectiva gira mundial aterriza en 50 países, entre los cuales resalta su escandaloso éxito en Irlanda. 
2009. 1 95/08 y Greatest hits son un par de maneras de escuchar en retrospectiva lo que ha ocurrido durante más de una década de carrera discográfica y un excelente pretexto para dar una vuelta más al planeta con sus canciones. (A.G.C.

Programa 
Not in love / Sólo en ti / Nunca te olvidaré / Rhythm Divine / Bailamos / Por amarte / Experiencia religiosa / Alguien soy yo / Lloro por ti / Donde estás corazón / Be With You / Dímelo / Hero / Escape.



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