viernes, 13 de febrero de 2009

Elizabeth Meza: El swing de Betty

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Fusionando / 13 de febrero, 2009 / 335 asistentes / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Elizabeth Meza 

Georgina Hidalgo
Elizabeth se asume de la “vieja guardia”, aprendió a hacer camino al andar. Fueron muchas sus andanzas, lo mismo en aquel bar inglés, cantando funk, reggae y otros ritmos con una banda afroamericana, o como corista de personajes tan diversos como Willie Colón, Deep Purple, Paulina Rubio o el pianista y compositor new age Jim Brickman. 
Aquella joven solista de la Universidad Veracruzana que en los ochenta decidió ir a Europa a conquistar los escenarios, unos años después —con su brillante cabellera negra y ese vestido entallado rematado con tremendo collar Hermes— es una sensual cantante con un registro que lo mismo alcanza la tesitura de la mezzo, la soprano y ocho octavas y media de contralto. 
Es casi el día del amor y la amistad y no sólo por eso trae un repertorio de baladas estándar de jazz, que son sus preferidas, sino también un programa más ecléctico, “como yo”, dice. Le gusta mezclar el blues con el swing, el jazz con el bolero y la bossa nova con el rock. Fusionando, el primer concierto del año, es su visión latina del jazz, una oportunidad de mostrar su feeling. Para empezar, un arreglo en bossa nova a “Solitude”, de Duke Ellington, le deja espacio para calentar garganta y lucirse con los tonos altos. 
Víctor Patrón, en el piano, suda mientras da forma al swing de “Love is a Dream”, uno de los siete temas de la autoría de Meza, faceta tan nueva como su inclusión en el harem musical de Armando Manzanero, con quien prepara un álbum de baladas y jazz. 
Aquí está todo lo que ha vivido: sus presentaciones en Ámsterdam, Estados Unidos y Sudamérica; sus cinco álbumes de jazz fusión (Tenderly, Nocturnal, Fascinación, Obsesión y Sus mejores baladas, con carácter de antología el último); hasta las lecciones obtenidas tras su participación como jueza en el reality televisivo Latin American Idol
Se preocupa por su dicción, ofrece disculpas por ver las letras, aunque jura que se las sabe. Si se le analiza por sus temas, ella misma los juzga “muy balcón”: está enamorada y con ganas de que todos se queden pegados a sus piernas, así que canta un blues que pide: “habítame, vive siempre en mí”. 
La “norteña tropical”, como se define por su nacimiento en Chihuahua y crianza en Veracruz, da un adelanto del disco Aprendí a llorar, que prepara con Manzanero y ofrece el bolero jazz “Amanecer”. Luego, una versión blues de “Fever”, que da juego al solo del baterista Giovanni Figueroa. El diálogo con sus músicos es sincero, respetuoso. Cristóbal López en la guitarra acústica induce a Meza entablar con él un diálogo echando mano del scat. Pepe Hernández en el bajo y Yaco González en el sax y flautas entran al quite. “Moonligth is magic/ tonight tonight...”. Agotada, presume su collar. Es prestado, pero desde el fondo del Lunario le gritan: “¡Apenas se compara contigo!” 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Betty Swing se sonroja y recita nuevos embrujos híbridos, como una versión tropical de “Light my Fire”. Con actitud sexy agita su melena y canta: “No me pidas que regrese, / no me pidas que me quede, amor”. ¿Hace calor o es ella?, pregunta ingenua, como si no nos diéramos cuenta de que acaba de derretir la noche con sus encantos.
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