jueves, 5 de febrero de 2009

Diego Verdaguer: Un gaucho mexicano

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


México hasta las Pampas / 5 de febrero, 2009 / 1.30 hrs. de duración /
 Promotor: Producciones México Internacional 

Georgina Hidalgo
Miguel Atilio Hermi Boccadoro Hernández nació en Buenos Aires. De joven cantaba folklore hasta que incursionó en el bolero pop y con su voz melosa y sensual, y sus canciones románticas y a la vez castigadoras, triunfó como Diego Verdaguer. 

Él dice que es mexicano “porque los mexicanos nacemos donde nos da la gana”. No es que le hiciera falta carta de naturalización; de hecho, la tiene. Pero eso de grabar un álbum de bolero ranchero, acompañado de una orquesta de cámara y doce mariachis, es toda una declaración patriota; como la que lanza Joan Sebastian, productor de Mexicano hasta las pampas, para anunciarlo: “¡Para sentir el mariachi no hay que vestirse de charro!” 
Es verdad: con traje azul a rayas, camisa blanca, saco holgado y su inconfundible corte de pelo shaggy y su bigote, aparece Verdaguer con ese estilo de conquistador casual. Jadea los melosos versos de su sencillo “Voy a conquistarte”, una de las cuatro composiciones suyas que se incluyen en el disco, aunque más bien parece su advertencia personal. Su inseparable mancuerna, Amanda Miguel, comienza a contonearse en la mesa central. Feliz, copa en mano, celebra los frutos de una asociación sentimental y artística que comenzó hace 28 años y sigue capitalizando los beneficios del segundo disco de la cantante, El sonido, Volumen I (con tres millones de copias vendidas y dos millones de sencillos), del que Diego fue productor. 
Amanda sigue siendo su musa principal y coautora. Por eso, apostado en la barra, Diego le dedica una alusión en “Quién de los dos será”, una balada romántica de tonos rancheros. Pero ya no es la única consignataria. Su hija Ana Victoria es también otra inspiración para él y conmovido le dedica “Aire de mi amor”. La joven de 24 años, también cantante, no está presente, aunque sí su álbum de fotos, que el orgulloso padre muestra henchido mientras le declara su admiración infinita. 
Ver al cantante pop como un mariachi rompe esquemas. El argentino que llegó a competir con José José en el Festival de la Cancion Latina (1970); el que cantaba el himno generacional “Volveré”; el mismo que llenó el sonido de los ochentas con temas como “La ladrona”, o “Corazón de papel”, ahora dice con el corazón roto: “a donde tengas que irte, vete. / Vete, que mi amor / no pide ni limosnas ni migajas”. Se quita el chaleco y sus fans piden más. Si les hace caso, ¿cómo quedará? Amanda se abanica. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Es el turno de una balada para mentirosos arrepentidos y luego diserta sobre la felicidad y el juego de la vida. Muy a su estilo, es mexicano y para probarlo interpreta un tango mariachi y luego una rumba ranchera. Alegre, romántico, sin lo bravío y ranchero de los charros, Diego Verdaguer vuelve al folclor, como a sus catorce años, cuando escuchaba en el radio a Los Chalchaleros y encontraba, gracias a ellos, su destino.
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