lunes, 9 de febrero de 2009

Chicago: Aliento de metal para levantar el ánimo

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


En concierto / 9 de febrero, 2009 / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: Súper Publicidad, S.A. de C.V. 

Alejandro González Castillo 
En los regularmente infranqueables círculos compuestos por asiduos escuchas de rock, existen enunciados calificados de ciertos que muy pocos se atreven a debatir. Entre ellos se cuenta uno que suele oírse cada vez que el tema de “las bandas de rock con metales” sale a flote, y es categórico: Chicago es la mejor del mundo.* 
Pese a que existen variadas formas para definir propiamente a una banda (y en el jazz esa lectura es más que pródiga), lo que la mencionada declaración encierra es a todos los combos de rock que en sus filas presumen una nutrida sección de metales. No faltará algún obstinado, pero es importante advertir que hoy no es el día adecuado para poner en tela de juicio cuál es la mejor banda del planeta, pues quienes colman las butacas lo tienen bien claro. Y que los fans de Blood, Sweat & Tears, Electric Flag o incluso Tower of Power no lo tomen como ofensa, pero si de hacerle espacio a algún debate se trata, lo mejor sería buscar el consenso sobre quién es mejor ejecutante esta noche; ¿el trombonista James Pankow, el saxofonista Walter Parazaider o quien empuña la trompeta, Lee Loughnane? 
El preámbulo al concierto ha sido visualmente elocuente. Imágenes que condesan las dimensiones que Chicago ha alcanzado tras cuatro décadas de historia fonográfica —desde anuncios de conciertos en el mítico Fillmore West al lado de Santana o The Moody Blues, hasta portadas de revistas del prestigio de DownBeat—, que explican lo lejos que están los días en que, a mediados de los sesenta, el hoy octeto se dedicaba a ejecutar covers de James Brown y Wilson Pickett. 
Con las fotos también se alude a las ausencias —se resiente en particular la de Terry Kath, miembro fundador, fallecido trágicamente en 1978— y cambios de alineación que inevitablemente han mellado el otrora afilado repertorio del grupo, hace ya tiempo suavizado a punta de baladas para la radio y amigables con las listas de ventas. 
Bill Champlin, Jason Scheff, Tris Imboden y Keith Howland son los “nuevos” en una alineación que completa la ya mencionada sección de metales, además de Robert Lamm, frente al teclado. Juntos proyectan un repertorio que su público celebra de estruendosa manera, independientemente de que James, Walter y Lee se desvivan incitando a la alharaca; son ellos el alma de la música que se escucha y los responsables de, incluso, opacar las melodías vocales y dejar en segundo plano el intachable desempeño del resto de los músicos. Así que los siempre celebrados duelos de guitarras, hoy protagonizados por Champlin y Howland, y las baladas que provocan temblores de mejillas no serán los momentos más esperados del recital; mucho menos cuando significan la ausencia del trío de los metales, que eleva sus instrumentos vigorosamente, apuntando hacia la audiencia como si portase cañones listos para disparar a mansalva. 
Los oriundos de Chicago sueltan sus más ovacionados temas. Naturalmente incluyen algo del que ellos mismos denominan el más exitoso de todos sus álbumes, Chicago 17 (de 1984, que alcanzó cuatro Discos de Platino y llegó al cuarto lugar en las listas estadounidenses), pero igualmente dejan espacio al que sirve como pretexto para su visita, Stone of Sysyphus: XXXII, un disco “extraviado” que originalmente fue grabado en 1993 y que recién llegó al mercado, mas no aún al corazón de los asistentes. 
Durante la operación todos los músicos demuestran poseer estupendas facultades vocales y gran habilidad para pasar del funk al soul y del jazz al pop. De “Wake up Sunshine” a “You’re the Inspiration”, de “Saturday in the Park” hasta “25 or 6 to 4”, transitando por “If You Leave Me Now”… apenas una muestra de la clase de sencillos que posee quien, según los números de ventas de discos, es uno de los grupos más exitosos en la historia de Estados Unidos, apenas debajo de nombres como The Beach Boys, Bob Dylan o Elvis Presley. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

La carretada de recuerdos del set-list lleva a los músicos a regresar al escenario un par veces con el impulso de la feroz respuesta de un público que reacciona con inesperada vitalidad. Una hora antes, Lamm, sorprendido, había expresado: “Estamos muy felices de estar aquí”, siendo interrumpido por un entusiasta extraviado entre los asientos, quien como vocero del público aulló: “¡Nosotros también!”. Tras sonreír, Robert continuó: “Prepárense porque aún tenemos mucha música para tocar”. Y tenía razón. Mucha música de la que hoy, sin duda, se lleva el título de “La mejor banda de la noche”. 

* Se presentaron aquí en septiembre de 1991, mayo de 1993, septiembre de 1998 y abril de 2002. 

Cronología 
1967. En la ciudad de Chicago se reúnen el saxofonista Walter Parazaider, el trombonista James Pankow, el trompetista Lee Loughnane, el guitarrista Terry Kath, el tecladista Robert Lamm, el baterista Danny Seraphine y el bajista Peter Cetera bajo el nombre de The Big Thing. 
1969. Afincado en Los Ángeles y con un nuevo nombre, Chicago Transit Authority debuta con un álbum doble de título homónimo marcado por la experimentación y cierta inconformidad política. 
1971. Ya habituado al éxito y con su nombre reducido a Chicago, pone a la venta cuatro discos en directo desde el Carnegie Hall. Saldo: un millón de copias despachadas. 
1975. Con Chicago’s Greatest Hits en las discotiendas, goza del alto prestigio que se ha ganado entre la crítica como con el público de la naciente Frecuencia Modulada radiofónica. El álbum muestra los puntos más altos de una banda poderosa que ha sabido ser comercial y también arriesgada en sus arreglos. 
1978. La muerte de Terry Kath y la renuncia del manager James William Guercio parecen indicar un cambio de aires en el interior del grupo. Nuevos nombres llegan a la banda y la asunción de Cetera como líder marcan un viraje hacia las baladas que ya se había anunciado con la muy exitosa “If You Leave Me Now”, de 1976. 
1985. Pete Cetera renuncia a Chicago para perseguir a sus ambiciones como solista. Las grabaciones siguientes llevarán puesta la etiqueta de música para “adulto contemporáneo” y aunque en la radio ya no halla un eco tan poderoso a su nuevo material, la banda continúa en lo suyo, cosechando más éxito en taquilla que en ventas de álbumes. (A.G./J.Q.

Programa 
Stone of Sisyphus / If You Leave Me Now / Call Me On / Alive Again / I Don’t Wanna Live Without Your Love / Look Away / You’re Not Alone / Wake Up Sunshine / Happy Man / Hard Habit to Break / You’re the Inspiration / Old Days / Beginnings / I’m a Man / This Time / Just You’n’me / Saturday in the Park / Feeling Stronger Everyday / Hard to Say I’m sorry-Get Away Free / 25 or 6 to 4.


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