lunes, 16 de febrero de 2009

Alanis Morissette: Más esperanza y menos furia

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


16 de febrero, 2009 / Función única / 5 238 asistentes / 
1:30 hrs. de duración / Promotor: Súper Publicidad, S.A. de C.V. 


Gina Velázquez 
Alanis Morissette vuelve a México un lunes, después de diez años. La ansiosa espera de su regreso termina cuando una tenue luz morada en el escenario se ve envuelta con una voz apasionada que a capella entona la primera parte de “The Couch”; en el escenario sólo se ve a los músicos, estáticos. Entonces, al asomarse una silueta el público se pone de pie para recibir a la canadiense, y rodeada de aplausos aparece para seguir cantando. 

La gira tiene como pretexto promocionar su séptimo álbum de estudio, Flavors of Entanglement, aparecido en 2008 luego de cuatro años sin grabar. Fue compuesto en Londres durante doce días y comprende una docena de temas. Curiosamente, de éstos, esta noche sólo interpretará cuatro. Y es que con cinco álbumes de proyección internacional, las opciones son vastas. Su repertorio se nutre de temas pretéritos que comprenden la voz de una generación furiosa contra el mundo, llena de dicotomías irónicas, que se enamora y odia al mismo tiempo, que está perdida pero esperanzada, que parece estar pero en realidad se ha ido. 
Abundan canciones del legendario disco Jagged Little Pill, que la hizo trascender internacionalmente a los veintiún años, y que en su tiempo —de acuerdo con la Recording Industry Association of America— fue no sólo el álbum debut más vendido de la historia, si no el más vendido de la historia por una mujer. Contando todos sus redondos, ha superado la barrera de 60 millones de discos expendidos en todo el mundo. También ha sido nominada a 14 premios Grammy, de los cuales ha obtenido siete, y ha sido ganadora de doce premios Juno (los Grammy canadienses). 
A Morissette la apoyan cinco músicos, Cedric LeMoyne (bajo), Víctor Indrizzo (batería), Vincent Jones (teclado) y Jason Orme y David Levitt (guitarras), quienes se ensamblan con naturalidad y maestría; ya sea sólo entre ellos o cuando la cantante alterna con la guitarra —acústica o eléctrica— y su armónica. 
La escenografía es sencilla, carece de pantallas y está adornada apenas con una manta en la que se van proyectando palabras como Freedom, Protection, Union. No es necesario más, pues el vacío material es colmado con un singular estilo vocal, apuntalado con tonos agudos que son, además, reforzados por las voces de los asistentes, quienes permanecen de pie. La energía de la cantante se proyecta en sus espasmódicos bailes; si no agita frenéticamente la cabeza, gira sobre su propio eje aparentando llegar al éxtasis. Lo que proyecta es la imagen de una mujer fuerte, intensa, pero que parece frágil cuando evoca alguna traición o un viejo dolor. Contagia con su inercia, con sus historias. Quizás la empatía con el público, más allá de su carismático talento, radica en que se expresa desde el “yo”, pues aunque ha declarado que si bien las anécdotas que interpreta no son del todo suyas, le es más sencillo proyectarlas así. 
El punto más alto del encuentro se da cuando suena esa voz descompuesta en “You Oughta Know”, el himno irascible que la dio a conocer mundialmente: porque el amor que diste, / que hicimos, / no fue capaz de ser suficiente para ti. Es montado un pequeño escenario acústico y “Hand in my Pocket” es la primera de las tres interpretadas de esta manera. Pese a la brevedad de la sesión unplugged, el ambiente se torna más entrañable y eufórico. Músicos y cantante abandonan el escenario y no tardan en regresar para ofrecer tres canciones más, la segunda es “Ironic”, la más coreada por los espectadores, otra de sus más emblemáticas letras que proyecta los extremos a los que la canadiense conduce: de lo hostil a lo optimista, de lo descorazonado a la ilusión, de lo inmaduro a lo sabio, de lo nostálgico a lo sensual. 


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

La noche se fue con la misma sensación de vértigo y arranque con la que Alanis Morissette llegó. Impactó con su natural sencillez y madurez. Mostró su patente evolución musical, pero conservando su esencia, congruente, como desde sus inicios, y comprometida con su creatividad. 

Perspectivas en escena 
Indudablemente Morissette es de las pocas artistas contemporáneas que pueden considerarse “completas”. Además de componer, producir y cantar, la canadiense también ha incursionado en la actuación. De hecho, su carrera artística comenzó en la televisión. Cuando tenía once años participó en un popular programa para niños llamado You Can’t Do that on Television, y con algo del dinero que ganó ahí, comenzó una compañía disquera, produciendo independientemente la primera canción que escribió: “Fate Stay with Me”; cuatro años después firmó contrato con la disquera MCA Canada. A partir de ahí su carrera musical comenzó a germinar y la actuación pasó a segundo plano. 
Sin embargo, continuó figurando en la pantalla de vez en vez, destacando su participación en la polémica serie South Park y un año más tarde en la controversial película Dogma (1999), del director Kevin Smith, en la que interpretó el papel de Dios. También participó en la banda sonora de ese filme con el tema “Still”. El mismo año apareció en un capítulo de Sex and The City y actuó en la obra Los monólogos de la vagina
Pronto protagonizará un film basado en la novela Radio Free Albemuth, del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, interpretando el papel de Sylvia, una mujer ordinaria que es imaginada por su jefe como una glamorosa cantante. Asimismo prepara el lanzamiento de su primer libro, en el que expondrá varios de los asuntos que le preocupan como mujer. Incluirá textos, fotografías, poemas, relacionados íntimamente con su espiritualidad, anteponiendo siempre los buenos recuerdos, para que la suya sea, ante todo, una publicación divertida que pueda inspirar positivamente a los lectores. (G.V.J.

Programa 
The Couch (Part I) / Uninvited / Versions of Violence / All I Really Want / The Couch (Part II) / Not the Doctor / Not as We / Head Over Feet / The Couch (Part III) / Sympathetic Character / Perfect / Moratorium / You Oughta Know / Tapes / Hand in my Pocket / So Unsexy / Everything / You Learn / Ironic / Thank You.
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