miércoles, 21 de enero de 2009

Damien Rice: Abrasador canto irlandés

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


21 y 22 de enero, 2009 / 998 asistentes / 2 funciones / 
2.20 hrs. de duración / Promotor: Ocesa S.A. de C.V. 

Gina Velázquez
Tuvieron que pasar siete años, desde su debut solista, para que Damien Rice viniera a México. La carrera musical del irlandés comenzó con la banda Juniper, que abandonó en vísperas de la grabación de su primer disco, pues no coincidía con el enfoque comercial que la disquera pretendía darle al grupo. Él quería libertad artística y no crear para vender, así que se mudó a Italia, donde vivió un tiempo como granjero. Mas el deseo de hacer música lo superó y comenzó a recorrer Europa tocando la guitarra y componiendo canciones, viviendo al día y durmiendo donde se pudiera. Luego regresó a Dublín e instaló un estudio casero en el que pasó dos años grabando O, del cual se desprenden los temas que lo lanzaron a la escena internacional, la mayoría incluidos en diversos filmes y series televisivas. Cuatro años después lanzó 9, su segundo LP, consolidándose como uno de los artistas más importantes de neofolk. 

La música de Rice es eclécticamente bella. Su banda se conforma por un bajista, un percusionista, una chelista, y —hasta el año 2007— Lisa Hannigan en coros. Esta vez al Lunario llegó sólo con su añeja y remendada guitarra, y una impresionante fuerza interpretativa. El entorno es íntimo y sencillo, el escenario se ilumina con unas cuantas velas. Se presenta con un gesto sobrio y comienza naturalmente a cantar sin preámbulos. No termina el primer tema cuando recibe una excesiva ovación que opaca los últimos acordes. Podría pensarse que el concierto de un tipo que está de pie tocando su guitarra, cantando y contando las anécdotas, es garantía de aburrimiento llano, pero Rice sabe armar un recital y tiene de su lado al carisma. Así que combina los temas melancólicos con los enérgicos, las historias tristes con las risibles, logrando una encuentro volátil, colmado de contrastes. Uno de momentos más intensos sucede al interpretar ‘Cannonball’, totalmente desenchufado, destacando su capacidad para abrir los sentidos hasta de los más obsesos en gritar a cada instante. 

Rice experimenta con sus propios sonidos para dar un nuevo resignificado a las letras, demostrando que no se necesita de mucho para crear buena música: canta pegado a la boca de su guitarra en “I remember”; interpreta un fragmento de la ópera finlandesa “Eskimo”; hace canto gregoriano en “Cold Water”, que entrega bajo una oscuridad total y, sin hacer pausa, pasa a “Hallelujah”, de Leonard Cohen, manteniendo esa atmósfera íntima y también trágica. Para liquidar ese ánimo gris, satiriza a los cantautores con ‘I’m so Childish’, desatando las carcajadas. Se despide solicitando la participación del público para conformar un peculiar ensamble vocal en ‘Volcano’. Regresa para complacer con ‘The Blower’s Daughter’ y cierra con una enternecedora dramatización de ‘Cheers Darlin’’. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Con intensos y mínimos recursos, Rice demuestra que no es fortuito que la raíz de su apellido en galés quiera decir “ardor o pasión”, pues Rice es capaz de abrasar abrazando con su música. 


Programa 
The Professor & la Fille Danse / Delicate / Elephant / Coconut Skins / Amie / Older Chest / Cannonball / Woman Like a Man / Eskimo / The Animals Were Gone / I Remember / 9 Crimes / Grey Room / Cold Water / Hallelujah / I’m so Childish / Accidental Babies / Then Go / Rootless Tree / Volcano / The blower’s Daughter / Cheers Darlin’.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.