jueves, 6 de noviembre de 2008

Ana Gabriel: Ronquera que pone la piel chinita



Gira Renacer / 6 y 7 de noviembre, 2008 / Dos funciones / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Showtime de México, S.A. de C.V.

Georgina Hidalgo
Ella es una mujer de fe, suena mística al hablar y lo mismo ofrece con devoción mandas a San Charbel, el santo protector de los enfermos, que busca el desprendimiento material y la comunicación con el universo. Sorteó la muerte de su madre y hermana, la de su amigo Ernesto Alonso y hasta sus malestares en el nervio ciático, pero ahora, tranquila, serena y a punto de cumplir treintaicinco años de carrera, vive su renacer.
El sari de gasa transparente, con grabados psicodélicos y mangas largas, la muestra delgada; lleva collares y pulseras de piedras coloridas. Hace seis años que no pisaba este escenario; entre el hielo seco su inconfundible ronca voz comienza a hacer estragos en la audiencia. Unos gritan, otros lloran cuando, desgarradora, pregunta: “¿Quién como tú?” e inicia un recorrido por sus mares y arenas, desamores cantados con gritos doloridos, “Ay amor”, no sé qué tienes que me pones la piel chinita.
Cuesta trabajo creer lo que cuenta en su página web: que su ronquera alguna vez fue un problema con los productores. Pero ella sigue de pie, aunque le plagiaron el estilo en concursos juveniles y aunque nunca tomó clases de canto. Su sello aún vibra fuerte, se mete y obliga a las lágrimas con ese segmento de baladas sufridoras. Se da tiempo para hablar de “la situación actual”, se refiere al avionazo del jueves pasado en Las Lomas: “pensé lo que pensamos todos”. Dice que le dieron el tiro de gracia a nuestro México, pero se niega a dejarlo así nomás. En la sala, el Mariachi Juvenil Sol Lucero de la Mañana inicia “México, lindo y querido”, “Mi talismán” y una serie de despecho y arrabal.
La balada ranchera, el género preferido de los azotados, es su territorio. El público, embelesado, canta con ella historias de hombres que quedaron mudos de amor, de soledad, de amigas que buscan consejo ante la infidelidad. Le piden las infaltables y ella se queja de los años que lleva cantando las mismas sin poder sacarlas de su repertorio, como “Luna”, que a gritos la exigen desde las butacas.
La sinaloense tiene razón, aún no se apellida Fernández como para cantar durante seis horas, pero todavía se da el lujo de apadrinar nuevas generaciones. Regresa pronto, esta vez nostálgica, triste, y más cuando interpreta “Cómo te extraño”, una canción escrita por su hermana que no puede terminar sin ahogar el llanto. Luego se tranquiliza con una de The Beatles, “Something”. Y de nuevo a echarle limón a las heridas con una que rechaza segundas partes con el infiel y sentencia: “una lección para los que se creen reyes”.
Ana, o Lupita Araujo, tiene sus propias lecciones aprendidas. Su abuelo le aconsejaba cantar “directa y concisa, mirando a los ojos”, pero fueron la necedad y la paciencia las que la hicieron resistente a todo. Ahora intenta unos pasos de cha cha cha, cuenta chistes incompletos y hace que el director de orquesta los termine. Luego toca turno a los desvelos, las noches que conversa con su cigarrillo, el cansancio de llorar tanto, el disimulo de dos “Simplemente amigos”.
Se quita los zapatos, basta de lágrimas, pone a bailar a todos con los hits de sus épocas pop, cuando fue a España por primera vez (Pecado original, 1987). Hasta le sobra energía para brincar con “Hice bien quererte” y “La bamba”. Adorada, amada, ovacionada, la dejan irse. ¿Cuál es el secreto de Ana? Ni ella misma lo sabe. Ahora está en un tono místico y habla de purificar el alma y liberar el templo de su cuerpo. Si analiza todo desde lo más profundo de su ser, encuentra que la felicidad es un instante y que el tiempo corre a su misma velocidad.

Palabra de artista
Sobre su gira: “Se llama Renacer porque es lo que deberíamos pensar todos los días, que cada uno es un nuevo inicio”.
Sobre el avionazo: “Lo primero que pensé fue que había sido un atentado. Cuando sucedió lo de Morelia, yo declaré que habían herido a México, ahora puedo decir que le apuntaron al corazón”.
De mítines: “No todo se arregla con marchas, hace falta unirnos, pero de corazón”.
Sobre la piratería: “Estoy a favor de que la gente tenga mi música, es necesario trabajar en conjunto para que los discos puedan ofrecerse a un precio cómodo para el público.” (G.H.)

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