Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

viernes, 18 de julio de 2008

McCoy Tyner: Sonidos, silencio y libertad


18 y 19 de julio, 2008 / Dos funciones /
1:10 h de duración / Promotor: NY@MX

Rodrigo Farías Bárcenas
Antes de su presentación en el Lunario, el pianista McCoy Tyner estuvo en Canadá y durante el resto del año tocará en Francia, China, Taiwán y Estados Unidos. El itinerario habla de su reconocida importancia en la historia del jazz, de ahí que sea solicitado con regularidad, y también de una de sus principales prioridades: la comunicación con sus músicos y el público.

Nació en Filadelfia en 1938. Siendo joven conoció a John Coltrane, a cuyo cuarteto se integró entre 1960 y 1965. En este periodo participó en discos esenciales como Live at the Village Vanguard y A love supreme. Deja el grupo en 1966 para seguir una carrera propia como compositor. En este fundamental periodo individual destaca The real McCoy.

Durante medio siglo ha sido un concertista incansable con distintos formatos ―solo, trío, cuarteto, big band― y no ha dejado de grabar. Hasta la fecha, su discografía comprende 80 títulos. Basta con observar su nutrida agenda de conciertos para reconocer que a sus 70 años es un músico que aún está lejos del declive. Le gusta decir que cuando toca para sí mismo lo hace para la gente. O sea que no experimenta conflicto entre su ideal estético y las expectativas del público.

Esa congruencia es objeto de un cálido reconocimiento tan pronto se presenta ante el público mexicano. Camina hacia el piano a paso lento. Saluda con humildad haciendo una caravana. Se ve confiado y sereno. Ya ocupan sus lugares Eric Kamau Gravatt (batería), Gerald Cannon (contrabajo) y Ravi Coltrane (saxofón). Con una leve inclinación de cabeza como señal de arranque, el pianista provoca un irreversible cambio en el ambiente, que a partir de la inaugural “Sama Layuca” se torna hechizado. Neil Tesser describe así a Tyner: “Él logró un estilo propio, pulsante, y naturalmente fuerte a través de acordes pesados y percusivos, y una articulación precisa”.

En el clima interior tiene mucho que ver cómo se comunican los músicos. Es claro que el pianista dirige, pero lo hace con sutileza, intercambiando señales con discreción, poniendo en práctica su teoría, según la cual prefiere que sus acompañantes tengan libertad y sean ellos mismos. El rol protagónico de Ravi Coltrane en “Moment’s notice” muestra esa posibilidad: tener voz propia sin menoscabo del conjunto.

Pero quizá el rasgo más asombroso de esta interacción ocurre cuando en ciertos pasajes Tyner deja de tocar ―por ejemplo en “Walk spirit, talk spirit”―, dando lugar a que su silencio tenga tanto peso expresivo como su característica cascada de notas. El silencio es un espacio en el que los demás se mueven a plenitud. Otra vez, el equilibrio entre lo individual y lo colectivo.

El concierto es breve. Se supo después que Tyner acortó el programa debido a un malestar físico. Una de sus piezas más conocidas, “Blues on the corner”, es el cierre ideal para llevarse en la memoria un concierto de poderosa música, inspirada en un sencillo ideal del pianista: “Hay que saber apreciar la belleza de la vida”.

Programa
Sama Layuca / Moment’s notice / Walk spirit, talk spirit / I’ll take romance / Angelina / Blues on the corner

No hay comentarios: