miércoles, 23 de abril de 2008

Enrique Iglesias: Amor a primera vista

Foto: Colección Auditorio Nacional


Insomniac World Tour / 23 de abril, 2008 / Función única / 1:45 hrs. de duración / 
Promotor: Operadora de Centros de Espectáculos S. A. de C. V.

Fernando Figueroa
Palmira es un travestí que trabaja en un salón de belleza y adora a Enrique Iglesias. Lo admira tanto que trae fotitos de él a color pegadas en las diez uñas postizas. “Un día prendí la televisión y estaban entrevistando a Enrique; yo no sabía que era hijo de Julio Iglesias, ni que cantaba, ni nada. Fue amor a primera vista. Desde entonces he comprado todos sus discos originales, ninguno pirata, y lo sigo a todas partes cada vez que viene a México”, comenta mientras se toma un café, minutos antes de entrar a ver a su ídolo.


La función inicia con Chenoa, una joven argentina que vivió su adolescencia en Mallorca y se dio a conocer en España a través del programa de televisión Operación triunfo. El público la escucha con mucho respeto y poco entusiasmo, aunque seguramente Palmira, en su butaca del primer piso, no querrá saber nada de teloneras sino del madrileño que vive en Miami con Anna Kournikova (“¡pues ya qué!”, dijo cuando le pregunté si no tenía celos de la modelo y ex tenista rusa).

Al finalizar la breve participación de Chenoa, se abre un paréntesis de media hora en el que las bocinas descargan un buen número de canciones de Coldplay y U2, aunque Iglesias hubiera preferido a Dire Straits, Billy Joel y Bruce Springsteen, sus músicos favoritos.
Los primeros acordes de un requinto en vivo le dan la vuelta al guante de la realidad, anunciando la llegada del hombre de treinta y dos años que aún se desplaza con la agilidad y vestimenta de un adolescente, sin faltar la típica gorra. Entre el griterío arranca con “Not in Love”; tal vez Palmira coree con un inglés champurrado, pero seguramente feliz de estar en una gran discoteque donde los juegos de luces y la actividad frenética de la banda son casi el paraíso. El baile masivo ya empezó y casi en ningún momento va a parar.
A la mayoría del público le han repartido tripitas fosforescentes que convierten ese espacio en un enjambre de luciérnagas alargadas. El hijo de Isabel Preysler camina a través de una novedosa pasarela que finaliza por ahí de la décima fila preferente, donde se arremolinan decenas de jovencitas con el afán de tocarlo. Él recuerda su anterior visita en 2002 como “un día muy especial, pero creo que éste es aún más intenso”; luego suelta una declaración de principios que conmueve: “Nací en España, pero soy un artista mexicano; y no lo digo por ganármelos a ustedes, lo digo en dondequiera que estoy. Aquí di mi primer autógrafo y mi primera entrevista e hice mi primer programa de televisión y mi primer programa de radio”.
En el show se alternan temas dance y house en inglés y español, con las baladas que aquí todo mundo conoce. Iglesias derrama simpatía, sencillez e ingenio. Toma prestado el celular de una muchacha que toma fotos o video y se lo lleva directamente a los genitales por dentro del pantalón. Invita al escenario a una pareja de espectadores que dicen tener veinte años, se sienta con ellos en un pequeño sofá, les ofrece una copa, bromea y a boca jarro les regala “Por amarte”. En ese momento vuela un corpiño que él atrapa en el aire y pregunta con fingida y graciosa ignorancia: “¿Y esto qué es?” Más tarde invita a una dama sola para susurrarle al oído “Héroe”, abrazarla y besarla en la boca. Le pregunta si es casada; ella dice: “Yo no, pero tú sí”. El público ríe y Enrique responde: “Por haber dicho eso, ahora vas a cantar sola durante cuatro minutos”, aunque eso no sucede.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Antes de finalizar el concierto, mientras evade tripitas fosforescentes que le lanzan, dice que un día antes, en Guadalajara, se le puso tres veces la carne de gallina, “pero hoy he perdido la cuenta con ustedes”. A Palmira le habrá sucedido algo similar, porque es un hecho que el amor a primera vista sí existe, y es algo así como una experiencia religiosa.

Larga fila de triunfos
El cantautor español ha vendido alrededor de cincuenta millones de copias durante sus trece años de carrera. Grabó tres álbumes iniciales con la empresa mexicana Fonovisa: Enrique Iglesias (1995), Vivir (1997) y Cosas del amor (1998). Recibió cuarenta y ocho millones de dólares por firmar con Universal Music Group y bajo ese sello ha lanzado Enrique (1999), Escape (2001), Quizás (2002), Insomniac (2007) y la compilación 95/08.
Enrique Iglesias tiene el récord de dieciocho canciones número uno en las listas de éxitos latinos de la revista Billboard, aunque también sabe lo que es haber llegado a la cima en inglés con “Be to You” y “Bailamos”, que utilizó Barry Sonnenfeld en la película Wild, Wild, West, protagonizada por Will Smith.
Ha escrito temas para Andrea Bocelli, Mel C., Clay Aiken y The Hollies, entre otros, y duetos con Luciano Pavarotti, Whitney Houston, Lionel Richie, Kelis y Lil Wayne. Con su actual pareja, Anna Kournikova, grabó el video “Escape”, y “Héroe” con Jennifer Love Hewitt y Mickey Rourke. Su imagen ha servido para promover refrescos de cola, relojes y perfumes. En resumen: es tan exitoso como su padre. (F.F.)

Programa
Chenoa: Rutinas / Absurda cenicienta / Todo irá bien. Enrique Iglesias: Not In Love / Sólo en ti / Nunca te olvidaré / Rhythm Divine / Bailamos / La chica de ayer / Por amarte / Experiencia religiosa / Alguien soy yo / Dónde están, corazón / Tired of Being Sorry / Be with You / Dímelo / Push / Héroe / Escape / Si tú te vas.





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