domingo, 2 de marzo de 2008

Patito Feo: Deshojar la margarita

Foto: Colección Auditorio Nacional



Patito Feo. La historia más linda / 2 de marzo, 2008 / Tres funciones / 1:30 hrs. de duración / 
Promotor: Operadora de Centros de Espectáculos, S.A. de C.V.

Milagros Sollano Solís
¿Qué eres: divina o popular? “Pues… ¡Divina!”, afirma Nayelli, de nueve años, con un rostro reluciente de brillitos y una peineta en forma de corona. Pero casi al mismo tiempo, su prima MariFer, vestida de rosa y con dos años menos, grita entusiasmada: “¡Yo soy de las populares!”.


Andrea, contundente a sus siete años, afirma: “¡Pues yo soy de las dos!”, ante la mirada divertida de sus primas mayores, quienes las acompañan el segundo domingo de marzo —institucionalizado como el Día de la Familia— para disfrutar del espectáculo musical basado en Patito Feo, la historia más linda, telenovela argentina infantil, ganadora de dos premios Gardel y cuya pista sonora ha obtenido tres discos de Platino por sus altas ventas.

En la sala se proyectan imágenes de todo el elenco y los espectadores aplauden a sus personajes consentidos o le silban a los galanes de la trama. Un coro monumental da inicio cuando se escuchan las notas de “Amigos del corazón” y “Las Divinas”, y las espontáneas no dejarán de acompañar con gestos, gritos y porras cada uno de los números musicales que forman parte de la competencia intercolegial de baile de la Pretty Land School of Arts entre Las Divinas, niñas y chicos presuntuosos, egoístas y vanidosos, lideradas por Antonella, porteña de cepa, y Las Populares, chicas y muchachos menos agraciados pero sinceros y de buen corazón, comandadas por Patricia Patito, oriunda de Bariloche.
Anto, The Best, jefa de Las Divinas, desea que el grupo contrario fracase por lo que, en la mejor tradición de los villanazos televisivos, boicotea sus prácticas de baile. Por medio del video se constata cómo aumenta el calor o el frío por medio de la calefacción o provoca que literalmente llueva en el foro. Sin embargo, su esfuerzo es vano, pues con determinación y con la vestimenta adecuada para cada ocasión —ropa de playa, de invierno e impermeables— el grupo interpreta “¿Y ahora?”, “Quiero quiero” y “Sueño de amor”, apoyado nota por nota por la concurrencia.
El amor no puede faltar en esta historia de adolescentes. Entre coreografías bien coordinadas, cambios de luces y canciones, Matías —quien provoca alaridos simplemente con aparecer en escena—, novio de Antonella, se da cuenta de sus trampas para obtener el triunfo y rompe el noviazgo, declarando su amor a la “más Popular”, quien motivada por toda la sala —puesta de pie y palmeando el grito de “¡Beso! ¡Beso!”— cumple el sueño de cada una de las niñas, sin importar a cuál bando pertenecen, entre papelitos rojos en forma de corazón y fuegos artificiales. También la historia romántica entre los padres de Patito —Carmen y Leandro— que provoca la intervención del coro masivo en “Tarde de otoño” y “Un poco de silencio”, y que también toma partido con un contundente “¡Sí!” ante la pregunta “¿Me quiere o no me quiere?”, que la primera hace a una margarita que se deshoja en la pantalla.
Al arrancar la final se informa que el aplauso del público es determinante para definir a las ganadoras. A sabiendas de los nudos dramáticos que el espectáculo necesita, el público otorga el premio a Las Divinas, que son reconocidas y felicitadas por el grupo rival, pero ante el asombro de todos, Matías pone al descubierto los trucos de Antonella. Ella los reconoce y ofrece disculpas. Su honestidad es alabada por Patito y llegan a la conclusión —con el apoyo multitudinario— de que ambos grupos merecen representar a la escuela en la final de baile intercolegial, pues ha quedado demostrado que con esfuerzo y unión se logran mejores resultados.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
La euforia se desborda por el hecho de que esto no ha sido visto a través de la televisión, sino en vivo. Los aplausos, exclamaciones entusiastas y el canto a todo pulmón acompañan “Un rincón del corazón”, sin importar si son Divinas, Populares o, ¿por qué no?, de las dos, como Andrea, quien con sus primas no para de comentar cada uno de los detalles del espectáculo mientras se forma para adquirir un recuerdo —camiseta, afiche, taza o diadema— que la haga revivir la visita de Patito Feo a México.

El origen de la comedia
Patito Feo es la telenovela argentina dirigida al público infantil y juvenil más vista en América Latina. La trama gira en torno a la aceptación, la autoestima y la amistad, temas comunes entre espectadores de nueve a quince años, y tiene como personaje central a Patito, niña poco agraciada para los estándares generales —usa lentes, aparatos de ortodoncia, se peina con trenzas y viste despreocupadamente—, quien vive con su madre Carmen, en Bariloche.
Sus sueños en la vida son: conocer a su padre, ser cantante y encontrar el amor. Por motivos de salud llegan a Buenos Aires y ahí Carmen se reencuentra con Leandro, el padre de la niña y su único amor; y Patito conoce a Matías, un chico que para ella resulta inalcanzable por su galanura. En la capital es inscrita en una escuela donde tiene desencuentros con Antonella, quien además de ser la novia de su sueño imposible tiene una personalidad totalmente opuesta, esmerada en su arreglo y presumida. Al anunciarse que habrá un concurso intercolegial de baile, se forman dos grupos: Las Divinas, dirigidas por Antonella, y Las Populares encabezadas por Patito, que se enfrascan en una disputa musical por ver cuál grupo será el triunfador. (M.S.S.)



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