jueves, 7 de febrero de 2008

La Internacional Sonora Santanera, Los Rebeldes del Rock y Los Ángeles Negros: Cápsulas de recuerdos

Colección: Auditorio Nacional


Misma época, tres estilos diferentes / 7 de febrero, 2008 / Función única / 
3:00 hrs. de duración / Promotor: Jaime Melchor.


Georgina Hidalgo
¿Es coincidencia que tres grupos musicales permanezcan encapsulados en su época de oro y a la vez omnipresentes en el soundtrack de cuatro generaciones? Un estilo original y una lista de éxitos grabados en los años setenta son su denominador común.
Imborrables en la memoria colectiva de los mexicanos, hoy enfrentan separaciones y fallecimientos, pero sobreviven porque con cada presentación ofrecen un boleto “a los buenos tiempos”. A tres filas, una señora recuerda su catálogo de pasos a go-gó, los amantes se cantan al oído, los rebeldes hasta corean un calipso y los de allá bailan con las manos arriba.
 
Colección: Auditorio Nacional

Con el primer guitarrazo reviven los sesenta y Los Rebeldes del Rock —entonces eran los hermanos Tena (Américo, Polo y Waldo), el pianista Paco Abuelo Domínguez, el baterista Chema Hernández y el cantante de voz nasal Johnny Laboriel— cantan “Melodía de amor”, su primer hit. Ya no están Laboriel ni el Baby Moreno ni Waldo Tena, pero con los restantes y el cantante Enrique San Martín basta y sobra. Tocan el primer éxito de rock en español en la radio: “Hiedra venenosa” y con su versión a go-gó de “La bamba” instruyen coreografías “de bucito” y “de vaca ordeñada”. Surf, twist y la balada número uno de la época, “Tus ojos”, cantada por el mismísimo Baby, pone melosas a las chicas alborotadas y pólvoras en el Auditorio Nacional. Con saltos y patadas guitarreras, el eterno rocker adolescente improvisa un cachondeo con algunas asistentes.
 
Colección: Auditorio Nacional
Los Ángeles Negros comienzan su clase de seducción. Hace cuarenta años que sus cortes de pelo impusieron moda y su fusión musical embrujó con sus baladas románticas salpicadas con tintes de rock. La mezcla fue pura casualidad, y aunque hoy atrae a sampleadores como Beastie Boys, Jay Z y Demian Marley, la leyenda de estos Ángeles en verdad es negra y no está exenta de traiciones, tal vez ésa es la causa de su repertorio abundante en versos de amor, despecho, soledad y llanto.
Mario Gutiérrez, guitarrista, director y fundador del grupo, presenta al cantante Eddie Martínez, quien clama: ¡Déjenme si estoy llorando...! con el mismo poder que Germaín de la Fuente, el emblemático ex cantante y tecladista que desertó en 1974. Antonio Saavedra, la segunda voz, ofrece los boleros de José Alfredo Jiménez, que abrieron el corazón de miles de mexicanos en 1976 con el álbum Despacito. Vuelven a las primeras grabaciones… “Porque te quiero”, “Murió la flor” y “Mi niña”… caramelo recién fundido, acompañado con cuerdas y rebuscados finales.
Hartos del arrumaco, algunos se levantan. “La boa” es el himno de La Internacional Sonora Santanera. Con cincuenta y tres años de historia y resistencia, incluso a la muerte, el conjunto luce renovado. Dos días antes de esta reunión con sus fans, falleció el bajista Lorenzo Hernández Mejía y las tres generaciones de esta institución se despiden de él con un mambo que coquetea pa’l más allá. La Santanera recrea el ambiente de cabaret, los bailes populares, los rincones oscuros donde los olores de gardenias se mezclan con las feromonas. Las nuevas voces, aún sin el carisma de Juan Bustos o Silvestre Mercado, sacan la casta. Amenizan, bailan y pasan de lo romántico a lo guapachoso, dueños del ritmo de la noche. Rinden tributo al público y al gurú máximo, don Carlos Colorado, y queda tiempo para que El Tío, Sergio Soledad Duarte, brille con pasos de tíbiri.
 
Colección: Auditorio Nacional
Catorce integrantes escriben aún una historia de sesenta y un álbumes, aunque el último, un festejo con invitados de aniversario, todavía no sale a la venta por “dificultades entre disqueras”. Ofrecen temas inéditos, pero la cápsula de recuerdos es tirana; presos del pasado les exigimos volver a la pachanga de los setenta, cuando en alguna fiesta de barrio descubrimos que sólo bailando se detiene el tiempo.

La mano de Palillo 
El cómico y empresario teatral Jesús Martínez Palillo “rebautizó” a los Rebeldes del Rock y a la Sonora Santanera tomando en cuenta “las exigencias del mercado”. A los primeros, que se llamaban Los Reyes del Rock, les quitó el título nobiliario por “haber ya muchos reyes en el ambiente”. A los segundos les restó el vocablo “Tropical” para que compitieran con La Sonora Matancera, que actuaba en el teatro de la competencia, el Lírico. Era 1960.
La Santanera hace una peregrinación anual a La Villa y tiene desde hace una década una hora en radio (1330 AM, de lunes a domingo, 13:00 hrs.).
Los Ángeles Negros grabaron su primer sencillo de 45 RPM gracias a un concurso radiofónico, La discusión de Chillán, en 1968. El primer LP lo grabaron con músicos “hueseros” que tocaban funk en bares de Canadá, eran el bajista Nano Concha, el tecladista Jorge González y el baterista Luis Ortiz y tocaron porque sólo acudieron a grabar Germaín y Mario Gutierrez. Luego hubo problemas porque el estilo romántico de Germaín no cuadraba con las aspiraciones de los demás y en 1974 comenzaron las peleas y separaciones.
Ex cantantes, managers y músicos formaron agrupaciones similares: Germaín y sus Ángeles Negros. Jorge González creó, a finales de los 90, El Sonido de los Ángeles con el cantante Micky Alarcón. Luis Ortiz formó dos bandas con el nombre de Los Ángeles de Chile, con las que se presenta en Estados Unidos y en la que canta actualmente Guillermo Lynch.
“El rey y yo” fue sampleada por los Beastie Boys en Hello Nasty (1998), el grupo chileno Los Tres tienen también una versión y el El Gran Silencio, de Monterrey, ha recurrido al mismo tema. Demian Marley empleó fragmentos de “No morirá jamás” y el rapero Jay-Z lo hizo con “Tú y tu mirar... yo y mi canción” en The Black Album (2003), del que vendió un millón de copias. (G.H.

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