jueves, 31 de enero de 2008

Alejandro Fernández: El vals del Potrillo




Tour Viento a favor 2008 / 31 de enero; 1, 2, 4 y 6; del 8 al 10, 22 y 23 de febrero, 2008 /
 10 funciones / 2:50 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
Aunque no lo parezca, ésta es un una fiesta de quince años… y pico. En 2007, Alejandro Fernández grabó Viento a favor e inició una gira con el mismo nombre para celebrar tres lustros de carrera artística. En el Auditorio Nacional ofreció cinco conciertos, insuficientes para satisfacer la demanda de boletos; fue necesario programar diez fechas más al arrancar 2008; quince en total del tour, que lo ubican como uno de los consentidos en este recinto.


Actualmente conviven en México la sorprendente vigencia de Vicente Fernández y el imparable ascenso de su hijo, quien combina el género ranchero interpretado con traje de charro y las baladas románticas acompañadas de atuendo casual. Se ha dicho que el Potrillo es el típico metrosexual y él parece moverse a gusto en la ambigüedad de un look que acepta desde pantalones de mezclilla o de piel hasta abrigo, botines y una camiseta que deja al descubierto fornidos brazos con tatuajes permanentes.

En el siglo pasado, el máximo icono de la canción ranchera, Pedro Infante, practicó también el físico-culturismo, aunque la exhibición de los músculos era más discreta, acorde con la época. Hoy, la ropa entallada es un elemento importante en un show de Alejandro Fernández, pues así se lo exigen las miles de fans que lo ven como un símbolo sexual; en él se condensan el apego a las raíces  y un liberalismo en las costumbres que se plasma no sólo en la ropa sino también en el erotismo desbordado que alcanza el clímax en “Amor gitano”, cuando una corista hace las veces de Beyoncé, con quien originalmente hubo dueto. 
Por su parte, miles de mujeres han llegado hasta aquí con sus mejores prendas, como si fueran a una cita personal con su ídolo, y muchos varones parecen seguir la tendencia que marca el intérprete en materia de moda masculina. Ellas no se cansan de gritarle “¡papacito!” mientras él se pasea inicialmente con abrigo, ni de gritar con resonancias de histeria cuando a su torso ya sólo lo cubre una ajustada y ligera tela de algodón.
Con su camaleónica propuesta, el retoño de Chente encabeza la lista de charros cantores apuestos, muy por delante de Pablo Montero (ahora parte de un trío ranchero de telenovela) y de Pedro Fernández, distraído en problemas con su disquera. No es de extrañar el boom del primero de ellos en toda América y España, pues se sabe carismático y le basta con una sonrisa o un guiño para encandilar a las que lo ven directamente o a través de las pantallas. Por supuesto, esta ensalada sería imposible sin la existencia de una buena voz y de un estilo que hace rato lo desmarcaron de su famoso progenitor; no es fácil ser el hijo de una gran figura, tampoco dedicarse a la misma profesión y conseguir tales resultados.
En el show no faltan temas de telenovela como “Si tú supieras”, cuya letra corean sólo algunos cientos de espectadores, y “Qué voy a hacer con mi amor”, gritada por medio Auditorio Nacional, y que todos, lo que se dice todos, hemos oído alguna vez porque se escuchó mañana, tarde y noche en la radio, en una fiesta, un antro o, para qué más que la verdad, en un after hours. Se declara “feliz de estar nuevamente en uno de los mejores lugares del mundo, y en el primero de Latinoamérica, indiscutiblemente”. El nuevo disco es la columna vertebral del espectáculo, en el que no faltan varias de cajón como “Tantita pena” y “Me dediqué a perderte”, más “un popurrí de éxitos de quien me metió en esta carrera”; es decir, Vicente Fernández, productor de sus dos primeros álbumes y manager inicial.
Como en toda fiesta de quince años que se respete, hay un grupo (guitarra, requinto, bajo, teclado, metales y cuatro coristas), un mariachi (Gama Mil) y un padrino, en este caso Raúl Di Blasio, quien lo acompaña en “Estabas ahí” y “Tengo ganas”. También hay videos, fotos familiares y sofisticados juegos de luces. Dice: “Me han sugerido que haga los shows más cortos porque la gente se cansa”; luego de un agudo y estruendoso “¡noooooo!”, remata lo que parece un scketch: “La neta es que las mujeres son las que le ponen ambiente a este planeta”. Todavía canta casi una hora más a ritmo de rumba, salsa, balada y vallenato.
El quinceañero, que ya pinta canas, puede estar satisfecho, pues resulta obvio que pertenece al selecto grupo de ídolos de la canción popular.

La fama es de quien la trabaja
Durante su primer concierto del 2008 en el Auditorio Nacional, Alejandro Fernández comentó: “De chavo yo quería ser charro-arquitecto, pero un día mi papá me dijo que dejara a un lado mis joterías… Bueno, no quise ofender a nadie, pues sin los arquitectos no tendríamos obras muy importantes en todo el mundo”. Él estudió esa carrera, pero la abandonó cuando le faltaba apenas un semestre para terminar.
Otra de sus inquietudes ha sido la actuación, actividad artística que desarrolló desde niño al lado de Vicente Fernández en Juan Armenta, el repatriado (1976), El Arracadas (1977), Picardía mexicana (1977) y El tahúr (1979). En 2004 se embarcó en el proyecto de Alfonso Arau, Zapata, cinta que fue destrozada por la crítica y resultó un fracaso de taquilla. No quita el dedo del renglón, pues ha dicho que le interesaría trabajar con su amigo Guillermo Arriaga o con algún otro director mexicano de éxito en Hollywood.
Por lo pronto, como cantante no le ha ido nada mal: 17 discos de estudio y recopilatorios, 15 millones de copias vendidas y nueve millones de espectadores en conciertos efectuados en casi toda América y España. Lo que consiga fuera de esta actividad, será ganancia. (F.F.)

Programa
Si tú supieras / Qué voy a hacer con mi amor / No se me hace fácil / Te voy a perder / Canta corazón / Qué lástima / Amenaza de lluvia / Me dediqué a perderte / Abrázame / Se va / Niña amada mía / Popurrí mexicano / Cuando yo quería ser grande / Mátalas / Loco / Si he sabido, amor / Popurrí de José Alfredo Jiménez / Como quien pierde una estrella / Quiéreme / Amor gitano. Con Raúl Di Blasio: Estabas ahí - Tengo ganas / Tantita pena / Mi gusto es / No / Popurrí de Vicente Fernández / El lado oscuro del amor / Si tú supieras / No sé olvidar / Cuando estamos juntos / Sueño contigo.

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