viernes, 30 de noviembre de 2007

Arturo Castro: Nostalgia por El Padrino con final familiar

Tributo a Frank Sinatra / 30 de noviembre, 2007 / 226 asistentes / Función única / 
3 hrs. de duración / Promotor: Arturo Castro

Fernando Figueroa
En el centro nocturno de un hotel ubicado en Chicago, donde los cantantes mexicanos habían terminado su show de debut, preguntó Frank Sinatra: “Who are The Brothers Castro?” Arturo estaba cerca y escuchó la voz imperativa, casi irritada, del célebre personaje, quien llegó a ese sitio creyendo que ahí se presentaba un comediante, amigo suyo. El líder de los Castro corrió hacia las habitaciones de sus compañeros y les dijo: “¡Vístanse, porque vamos a dar otra función!” Ante las quejas y reclamos de los fatigados músicos, no tuvo más remedio que decirles frente a quién se presentarían. La Voz quedó más que satisfecho con el espectáculo, y Arturo pensó que se acababa de salvar de amanecer en el fondo de un río, con una piedra atada al cuello.

La anécdota es real, aunque Arturo Castro la sazona con la jocosa idea de que así salvó su pellejo y el de sus parientes. Lo absolutamente cierto es la admiración del pianista y compositor por Sinatra, a quien está dedicado este espectáculo en el que Arturo canta éxitos de Old Blue Eyes, acompañado de diecisiete metales provenientes de la Big Band Jazz de México, más batería, violonchelo, bajo eléctrico y teclado. El sonido es poderoso y la nostalgia invade la piel, corazón, vísceras y neuronas de los parroquianos, incluidos Gualberto y Jorge Castro, en mesas separadas.

Arturo es vocalista de media distancia, jamás da nota en falso y transmite la esencia del repertorio que encumbró a la leyenda estadounidense. Es un músico de pies a cabeza, alguien que en su juventud fue un virtuoso de la guitarra y que viró al piano para comandar en los sesenta a Los Hermanos Castro, emblemático grupo mexicano que hizo giras por América, además de largas temporadas en los más afamados casinos de Las Vegas.
“My way”, “Strangers in the night” y otras baladas jazzeadas convierten el Lunario en un sitio ubicado en otro tiempo, cuando Sinatra era el rey del espectáculo nocturno en Estados Unidos y figura popular en el cine hollywoodense. A manera de encore, Gualberto y Jorge suben al escenario para cantar con Arturo, en portugués, “Y después del amor”, escrita por el último, y con la que ganaron el Sexto Festival de la Canción de Río de Janeiro en 1971. Esto da pie a otro concierto compuesto con varios éxitos de Los Hermanos Castro, acompañados sólo de cuatro metales, bajo eléctrico, teclado y batería. El público se entusiasma y corea “Yo sin ti”, “Perdiendo la razón” y libérrimas versiones de un par de temas de José Alfredo Jiménez. El coctel de samba, jazz y salsa acaba con una repetición de “Y después del amor”, con coro masivo y aplausos para las leyendas vivientes.
Luego de tres horas finaliza una fiesta que inició con dos tenores y una soprano interpretando temas populares, acompañados de pistas que no siempre surgieron en el orden que ellos tenían previsto. Es decir, al principio —como en el cosmos— fue el caos.

Programa
The lady is a tramp / Fly me to the moon / Strangers in the night / You make me feel so young / Just the way you are / Teach me tonight / I’ve got you under my skin / New York, New York / Come fly with me / My kind of town / My way
Con Los Hermanos Castro: Y después del amor / Usted abusó / Lluvia en la tarde / Oye / A las mujeres que yo amé / Perdiendo la razón / Yo sin ti / Qué mal amada estás / Amanecí en tus brazos / Pa’ todo el año / Te deseo amor.
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