sábado, 20 de octubre de 2007

Sonex: De Xalapa para el mundo

Baila morena / 20 de octubre, 2007 / 273 asistentes / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: Zafra Musica S.A. De C.V.

Fernando Figueroa
Todos los martes, miércoles y jueves, de cinco de la tarde a nueve de la noche, el grupo Sonex ensaya en las escaleras de un puente en Xalapa, Veracruz; son músicos muy jóvenes que desde siempre escucharon en casa rock, funk, cumbia, salsa, jazz, blues, reggae, soul y tango, entre otros ritmos. Ahora están en el Lunario presentando su primer disco, Baila morena, en el que funden todos esos géneros con el son jarocho tradicional como base de la experimentación.

Luis Felipe Luna Farías lidera el show desde la tarima donde zapatea, canta y toca el requinto, además de lucir una larga y sedosa cabellera como de anuncio de champú. Camil Meseguer Rioux toca el violín con autoridad y sello propio; Juan Francisco Galván alterna en bajo eléctrico y contrabajo, Helio Martín del Campo en el cajón y la jarana, y Jerónimo González sólo pulsa este último instrumento. Tienen varios músicos invitados en las percusiones, acordeón y metales, aunque destaca Pablo Valero, productor del álbum y requintista de altos vuelos.

En medio de un eclecticismo desatado, se distingue el trípode musical en que descansa el son jarocho tradicional: las raíces indígenas, españolas y africanas, aderezadas con letras en las que el doble sentido juega un papel primordial (como en “La guanábana”). A partir de esa base, se disparan hacia fusiones rockeras como en “La luz”, y con rumba flamenca en “Lo supe muy tarde”, de letra poética que alude a una traición amorosa: lo supe de noche, aunque era de día.
No podía faltar “La bamba”, pero se trata de una versión jazzeada que provoca algarabía en el recinto y la aparición de unas cuantas parejas que bailan en los costados. “Oye ayé” no puede negar la negritud de su origen y funciona como yesca en pasto seco, convirtiendo el sitio en alegre infierno con sonido afrobeat. “El chuchumbé”, tema prohibido en su momento por la Santa Inquisición, luce gracias a “un arreglito de la banda” que la hace sonar monumental. 
Luis Felipe Luna agradece a la compañía Zafra por “haberse arriesgado con una banda como la nuestra”, y al público le pide “que compre el disco para que volvamos a grabar muy pronto”. Se despiden con dos temas propios, “Café” y “La desilusión”, esta última con largas improvisaciones de acordeón, violín, requinto, sax y trompeta, generadoras de un delirio colectivo que sólo son capaces de generar instrumentistas virtuosos, aunque sean casi desconocidos.
Unos cuantos días después del concierto, Sonex viajaría a Chile como único representante musical de México en la XVII Cumbre Iberoamericana, donde mostrarían la universalidad de su propuesta jarocha.

Programa
La guanábana / La gallina / Lo supe muy tarde / El chuchumbé / La petenera / Oye ayé / Te quiero siempre / Los pollos / Valentina / La bamba / La luz / Con un beso / Café / La desilusión.
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