miércoles, 17 de octubre de 2007

Mafalda Arnauth: Sonido antiguo, triste y puro

 En Concierto / 17 de octubre, 2007 / 205 asistentes / Función única /
 2 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera y Conaculta

Alejandro González
Ahora que Mafalda Arnauth pisa el escenario para interpretar “Fado sem fim”, queda claro por qué el público y la crítica la consideran la máxima representante del fado tras la partida de Amália Rodrigues (1920-1999). Cuando deja escapar de su pecho ese canto melancólico, nada menos que la voz de la gente de los barrios humildes que convierte sus historias en canción, el Lunario se sume en un silencio absoluto, apenas roto por el choque de vasos en la barra. Y que ningún asistente se atreva a interrumpir el fluir de esa voz que esparce saudade entre los espíritus, con su sonido “antiguo, triste y puro”. “Ustedes podrán sentir esta música en su corazón a pesar de que no entiendan mi idioma porque se trata de emociones universales”, dice Mafalda en un español perfecto antes de “Triste sina”. La declaración de principios está hecha. A la cantante sólo la acompañan una guitarra portuguesa, una clásica y una “viola fado” (anunciada así debido a que nadie en el mundo toca la guitarra como los portugueses), eso es todo lo necesario para esta noche, los meseros se encargarán del resto.

La mujer nacida en Lisboa viene de presentarse en el Festival Internacional Cervantino, de ahí que manifieste que México ha penetrado su corazón y que le resultará complicado desalojarlo de ahí. Naturalmente la concurrencia celebra la declaración, más cuando, disueltas entre copas de vino tinto, ya traen atoradas piezas como “Quase imortal” o “Fado cravo”. Pero no sólo Guanajuato ha abierto sus brazos; España, Austria, Francia y Alemania son lugares que desde su primer lanzamiento discográfico visita con éxito asegurado. Esta vez, Arnauth trae su placa más reciente, Diario, un trabajo con el que se ha echado a todos al bolso gracias a que se aventuró a componer fados que abordan temas lejanos de los sentimientos funestos. Con esas intenciones no desentona del todo el anuncio de que “Portugal ganó dos a uno”, aunque a la buena noticia siga la languidez de “Bendito fado”.

“El Lunario es un lugar muy especial. Este es un club maravilloso y el momento que vivimos es mágico. Ustedes lo comprenden perfectamente porque en este foro la energía se centra en la música”. Mafalda sabe que no es necesario pedir silencio absoluto para la que viene, “La bohème”, pieza que aprovecha para alzar su vestido ligeramente y visitar la orilla del escenario. La artista toca su pecho y, con el cable del micrófono como pareja, inicia un baile discreto que sus músicos celebran con una sonrisa. Esa acción prácticamente rubrica su esplendido recital, pero antes hace una invitación: “Vamos todos a Lisboa”. Vaya humildad la suya. Pareciera que no se ha dado cuenta de que los asistentes llevan ya casi dos horas por aquellas tierras; abandonados en alguna calle, con sabor a oporto en los labios y acompañados del rumor de un barrio que festeja su tristeza.

Programa
Cançao de Alcipe / Por onde me leva o vento / Fado sem fim / Triste sina / Quase imortal / Eu venho / Meus lindos olhos / Povo que lavas no rio /Bendito fado / Lusitana / La bohème / Uma flor de verde pinho / Foi Deus / Fado cravo / Vou dar de beber à dor / Tina verde / Pichincha / Centenários / Maria / Audácia / Lisboa antigua / Há noite aquí.
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