sábado, 8 de septiembre de 2007

Édgar Oceransky: Instrucciones para convertir serpientes en mariposas

8 de septiembre, 2007 / 500 asistentes / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: Édgar Oceransky Hernández Ruíz


Fernando Figueroa
Cantautor en peñas, foros culturales y plaza públicas, Édgar Oceransky agota el boletaje del Lunario para presentar su cuarto álbum, Te seguiré. Se percibe un inusitado ambiente de expectación y euforia, las mesas no están llenas de invitados ni periodistas sino de verdaderos fans que anhelan la aparición de su ídolo; no es un espectáculo organizado por una empresa discográfica trasnacional sino un acto de fe independiente.

Cuando Oceransky aparece en escena, el recibimiento es similar al que tendría una mega estrella juvenil del pop, sin importar que su look esté muy alejado de tal estereotipo; se trata de un hombre desgarbado, con barba, pelo largo encrespado, camisa vaquera y botas, más gran simpatía y facilidad de palabra que lo convierten en buen entretenedor. Alguien de su equipo le acerca una bebida que parece cuba con mucho hielo, quizás demasiado para alguien que vive del canto, pero es exactamente como él la apetece.

Recuerda: “Hace varios años, aquí, fui telonero de Franco de Vita, desde entonces soñé con estar una noche frente a mi propio público, y aquí estoy”. La primera parte del show comprende todos los temas de su nueva producción, que son recibidos con cariño y aplausos, pero el volcán explota cuando llegan los éxitos: “El faro”, “Estoy aquí”, “Volver a perdernos”. Édgar toca la guitarra y lo acompañan requinto, bajo, batería y teclados.
Lo suyo no es la denuncia política ni el cuestionamiento social, sino la balada romántica, el amor y el desamor con una buena dosis de nostalgia. Aunque se acerca a lo meloso, resulta evidente que sus seguidores jamás se empalagan con letras sencillas, efectivas y perlas para el observador neutral: Pierde los temores / y convierte en mariposas las serpientes.
Antes de interpretar “Con tu partida”, comenta pícaramente que la escribió con Salvador Aviña, a quien define como “un gran talento, capaz de decir cosas preciosas y, además, no es feo”. Luego le pide a su propia esposa, presente, que no se encele y a ella le dedica “Te lleno de caricias”. Después de varias historias de desgarramiento amoroso, dice jocosamente que su repertorio es utilizado para levantar el ánimo en clubes de optimismo: “Es que oyen mis letras y automáticamente piensan que ellos están mucho mejor”. Intenta retirarse con una broma más: “Quiero ver si, aquí al ladito, alcanzo aunque sea una rola de K-Paz de la Sierra”. Se refiere a la banda grupera que se presenta por segunda noche consecutiva en el Auditorio Nacional. Alguien grita: “¡Ya se acabó!”. Oceransky remata el chacoteo: “Aunque sea, quiero comprar un disco afuera del Metro”.
Para despedirse de verdad pide que suba al escenario su “coro de lujo”. Son varios de sus amigos, quienes lo acompañan en “No soy un ángel”. El público no acepta ese final y forza un encore apoteósico y en solitario con “Sigo amándote” y “Juro”.

Programa
Te seguiré / Me queda poco tiempo / Con tu partida / Cada episodio / Demasiado bueno / Porque la quería / Te lleno de caricias / Tuve / Llega cada noche / Al salir el sol / El faro / Estoy aquí / Volver a perdernos / Adentro de tu piel / No soy un ángel / Juro / Sigo amándote.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.