jueves, 19 de julio de 2007

Beto Hale: Canciones bilingües para ser uno mismo


19 de julio, 2007 /  188 asistentes / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: Roberto Hale


Mariana Norandi
Liderado por el vocalista Luis Mora, el grupo Kent —homónimo del sueco— abre el concierto de Beto Hale. Este cuarteto, originario de Toluca, entrega seis canciones para calentar el ambiente mientras arriba un público maduro que ya empieza a observar con desconfianza las nuevas tendencias musicales y a recordar con nostalgia los ritmos de los ochenta.

Con decibeles amables, el rock de Kent oscila entre la balada, el pop tímidamente intrépido y mínimas influencias del llamado “rock en tu idioma” —el cual se desarrolló en nuestro país en los años noventa—; sus temas evocan bandas como La Lupita, La Cuca, Fobia o La Castañeda. Su cantante, carismático y jovial, prende al Lunario y deja un aliento de curiosidad por saber más de su banda.

Beto Hale inicia su presentación acompañado por el bajista David García, el baterista Pedro Galindo y el ex guitarrista de El Tri, Felipe Souza. El motivo de esta nueva visita al Lunario es, de nueva cuenta, su segundo álbum, American Mythology, en donde, como en su anterior—Sube—, resulta difícil encasillar a este músico de origen mexicano que radica desde hace varios años en Estados Unidos.
Hale es compositor y cantante; toca el piano, la guitarra y la batería; esta última, su instrumento favorito. Sus canciones son bilingües y su música tiene tantas influencias que no se parece a ningún estilo en particular. Ni pop rock, ni post punk, ni jazz rock, ni latin rock ni balada rock. Guste o no, Beto Hale sólo se parece a sí mismo. Por momentos hay reminiscencias de U2, Echo and the Bunnymen o Bryan Adams; luego suena a The Beatles o Bob Dylan. Por ello, lo más recomendable es escuchar y no intentar clasificar sus acordes para no perderse en el infinito laberinto de géneros.
Sus letras también son variopintas. Puede componer una balada romántica, un rock de alto voltaje que aborda la crudeza de la migración, una canción introspectiva contra la guerra “de Oaxaca o Irak” o un tema que reivindica el derecho a soñar. Este heterogéneo bagaje temático revela la obra de un hombre inquieto que observa y se preocupa por lo que ocurre en el planeta, pero, al mismo tiempo, más allá de querer sensibilizar y fomentar una conciencia colectiva, busca equilibrar su mundo interior y demandar infatigablemente el respeto a la individualidad.
A los músicos los deja hacer y deshacer sin meter mano. Abundan las improvisaciones, solos y otros detalles que hacen evidente la experiencia de quienes están aquí para algo más que vestir temas ajenos.
El compositor dedica sus rolas a la paz, a los emigrantes, a los músicos bohemios, a su esposa, a su hijo e incluso a su maestra de piano que se encuentra en las primeras filas. Beto Hale está insuflado, no sólo por estar en México, en el Lunario, entre amigos y presentar material propio, sino porque su música gusta y para un empecinado compositor no hay mayor satisfacción que un aplauso sincero.

Programa
Kent: El cielo de su boca / Celda gris / Química / Tu lágrima / Exiliado / Arrepentida
Beto Hale: Paradise / Lejos de mi hogar / Look at the way / No puedo ver más allá / Sigo aquí / Manto de luz / Forever / Cerca de mí / If I / For no one / Save us / En tus labios / Un amor / The world from above / Sube.
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