sábado, 2 de junio de 2007

José González / Ventilader: Amor y paz en el nuevo siglo

2 de junio, 2007 / 415 asistentes / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: Noiselab Productions, S.A. de C.V.

Alejandro González
José González cruza el escenario, toma asiento y abraza una guitarra que en Michoacán denominarían “de palo”. Sus dedos comienzan a moverse en el brazo del instrumento con una pieza llamada “Heartbeats”, y el público disfruta en absoluto silencio la sensación agridulce que provocan las cuerdas de nylon, acompañadas ahora por una tibia voz.

Hace cuarenta y cinco minutos que Ventilader abandonó el escenario. Al grupo le tomó media hora interpretar seis temas que forman parte de su álbum debut. El público no paró de murmurar mientras el conjunto tocó su pop oscuro, parecía apremiado de que fueran retiradas esas computadoras portátiles, la batería y los cables. Y ahora que se escucha al compositor cantar We had divine scent, / to know what to say, / mind is a razor blade, se entiende la razón de la urgencia.

Nacido en Suecia y de padres argentinos, el cantautor trae consigo su debut discográfico (Veneer), con el que se ha ganado el respeto de la prensa británica, pero también carga en la mente una secuela que pronto saldrá a la venta, así que viene listo para ejecutar fragmentos de ambos trabajos. Luce sereno, casi tímido. Dice “hola” muy quedo y solicita que se atenúe la luz que cae sobre sus hombros, “sólo un poquito”. Se toma unos cuantos segundos para afinar su guitarra, sorber del líquido rojizo que descansa a sus pies, y luego hace una rítmica hipnótica, con su cabeza yendo y viniendo y los párpados apretados. Permanece minutos enteros en una sola nota, lejos de sí mismo, apenas anclado al suelo por sus pies.
Su encuentro con la música ocurrió cuando su padre le acercó un cancionero de The Beatles. Tiempo después tocó bossa nova y flamenco, y formó una banda de punk; antecedentes que forjarían un estilo compositivo que lo llevaría a ser comparado años después con Elliot Smith (1969-2003) y Nick Drake (1948-1974).
González llega a México en su mejor momento, cuando en América Latina lo presentan como el máximo exponente de algo llamado (otra vez) “nueva trova”, y en Europa es una gota brillante del oleaje folk neo hippie que ha arrasado en la escena independiente. De ahí el respeto que sus escuchas le ofrecen, sentados en el suelo, como si el sueco fuese el Mesías de una comuna donde nadie se atreve a cantar más fuerte que él y lo único válido fuera acariciar margaritas.
Con una sonrisa incrédula ante el bullicio entre canción y canción, “Crosses”, “Left behind” y “Teardrops” son descubiertas por José como las favoritas de los mexicanos, hasta que su interpretación a “Love will tear us apart”, de Joy Division, consigue que la asistencia se desgañite y pierda la compostura hasta entonces guardada. Con esa canción pareciera que dará comienzo el concierto de rock, pero apenas la termina, el músico barbado y de cabellera desordenada deja caer toscamente su guitarra para luego escapar del escenario. Por su parte, los admiradores se levantan, iniciando así la espera de la próxima cita con esas cuerdas, con esas canciones que les han dejado un racimo de flores atoradas en el pecho. Acariciarán sus pétalos camino a casa, cantando we’ll walk alone our own path.

Programa
Ventilader: Porque sí / Uno / Here we are / Metido hasta adentro / Why’s or how’s / Al final
José González: Heartbeats / Crosses / Slow moves / Left behind / Remain / Turn to assassin / Teardrops / Down the hillside / Storm / Hand on your heart / Deadweight on velveteen / Love will tear us apart
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