jueves, 28 de junio de 2007

Carmina Cannavino: Un ómnibus recorre Latinoamérica


Por obra y gracia / 28 de junio, 2007  / 177 asistentes / Función única / 
2:05 hrs. de duración / Promotor: Rosa Martha de Cea


Julio Alejandro Quijano
La voz de Carmina Cannavino es quien conduce. La noche es el vehículo, y el destino es un concepto: Latinoamérica. Hace veinte años, dieciséis álbumes atrás, la canción “Ómnibus” convenció a Cannavino de que la música era su única ruta. La letra es un recorrido por su natal Lima, desde las residencias de más lujo hasta los barrios más pobres. No es casualidad, sino consecuencia, que esta noche parezca un viaje: con el impulso de canciones amorosas, conductora y pasajeros avanzan sobre ese territorio de ideales y luchas. Su voz a cappella rasga el silencio: Porque mi patria es hermosa / como una espada en el aire / y más grande ahora y aún / más hermosa todavía / yo hablo y la defiendo / con mi vida.

De la estremecedora “Balada escénica sobre la Revolución cubana”, escrita en 1961 por Javier Heraud, pasa a la poesía de Chabuca Granda con “El surco”: Ah, malhaya la hora en que fui a cantar, / ah, malhaya la hora en que fui a gritar, / si gritando se llora para callar / y mi vaso sediento no llega al mar... / pero tan sólo canto para callar. El público ha quedado inmóvil con esta primera incursión y después recibe lo que es, más o menos, el ideario de la gala: “Decía Chabuca Granda, la compositora de este continente, que un latinoamericano nunca iba a ser un extranjero en estas tierras, acaso un foráneo”. Y si no, ¿por qué hasta el más indiferente se conmueve ante las consignas poéticas de estas canciones que dan cuenta de las convergencias entre los países de la región?

El ómnibus de Cannavino avanza con “Ojalá que te vaya bonito”, ya que desde 1985, en que radica en nuestro país, José Alfredo Jiménez es su compositor mexicano por excelencia. Luego hace escalas necesarias en Milton Nascimento con “Encuentros y despedidas”; en el maestro Vicente Garrido, de quien se ganó su corazón y admiración por la calidad de su voz, aunque al principio Garrido se resistía a ser interpretado por “una mujer tan joven”, y en Cuba, donde recuerda que ella era una ex estudiante de un colegio de monjas cuando la Trova Cubana llegó a su vida. Aquí hace un alto para contar que en esa época se preguntaba para qué servía el arte y sobre todo la música, hasta que unos amigos, casi a escondidas le mostraron canciones de Joan Manuel Serrat, de Silvio Rodríguez y Daniel Escobar. Fue “Ómnibus”, de este último, la que le cambió la vida, la que la echó al escenario con el alma transformada por el arte. De entonces parte la travesía que esta noche transporta a pasajeros gozosos que susurran en coro: Del último café / que tus labios con frío / pidieron esa vez / con la voz de un suspiro.
Termina el concierto, pero el viaje continúa.

Programa
Palabra de guerrillero / El surco / Canto versos / Ayacucho / Chiquilín de Bachín / Corazón de luz y sombra / Mi corazón sin ti / Luna mulata / Que te vaya bonito / Encuentros y despedidas / Ómnibus / Ese negro está diferente / Festejo latino / Una semana sin ti / / Ritmos negros del Perú / Oración del remanso / Fina estampa / El último café.
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