viernes, 27 de abril de 2007

Regina Orozco: Chile piquín para heridas graves

Rosa mexicano / 27 de abril, 2007 / 500 asistentes / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: Regina Orozco


Fernando Figueroa
En 2006 Regina Orozco se involucra en la campaña política de Andrés Manuel López Obrador; su activismo incluye la presencia en un mitin efectuado en el Zócalo capitalino, beso en la mejilla entre ambos personajes y la respectiva foto en la prensa. Como no queda satisfecha con el resultado oficial de las elecciones del dos de julio, duda entre tomar las armas o darle cauce artístico a su frustración ciudadana. Le da por releer a Octavio Paz (El laberinto de la soledad) y a Guillermo Bonfil Batalla (México profundo), cuenta hasta diez y luego planea un show cabaretero que muestre su visión de “un país sin memoria histórica, malinchista, corrupto, pero maravilloso a final de cuentas”.

El resultado final es un espectáculo con quince estampas cómico-musicales, un recorrido por la historia patria desde la época prehispánica hasta la actealidad; la columna vertebral son canciones de autores como Chucho Monge, Tomás Méndez, José Alfredo Jiménez, Alberto Domínguez y Liliana Felipe, entre otros, con arreglos de Rodolfo Ritter.

Actriz forjada en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM, y soprano con estudios en el Conservatorio Nacional y en Juilliard School of Music de Nueva York, Regina muestra kilómetros de tablas recorridas y una voz que hace retumbar la estructura del Lunario, con todo y Auditorio Nacional. El público festeja todo, pero falta quien jale las riendas cuando, esporádicamente, los sketches se convierten en una pachanga sin rumbo fijo (la cantante también funge como productora, directora y guionista).
Llena de gracia y humor negro, camaleónica, puede ser Miss Acteal, Miss IFE, Miss México 68 o una irreverente devota de la Guadalupana. Reivindica el “empoderamiento” de la mujer indígena y campesina, los derechos de los migrantes y el sabor del chile piquín (específicamente de los Miguelitos); se pitorrea del Apocalypto de Mel Gibson, del espíritu masoquista del mexicano promedio y, sobre todo, de sí misma. La ganadora de un Ariel por su actuación en Profundo carmesí (1996), se empina una botella de tequila al interpretar “Pa’ qué me sirve la vida”, come naranja con salsa Valentina en “Nunca” (yo sé que nunca besaré tu boca…) y delira en “Mundo raro”.
La ex jueza del programa La academia se apoya en un grupo musical eficiente, divertidos recursos escenográficos (cabeza olmeca parlante, dibujos del caricaturista Ahumada) y un colorido vestuario que la hace ver cómica, folclórica y espectacular. A manera de encore pide la presencia de su amiga Susana Zabaleta, con quien interpreta “Bésame mucho”, en una delirante versión que juguetea con referencias lésbicas dentro del terreno de la farsa. Ante la insistencia del público, la noche finaliza con “El protoplasma”, una sadoquebradita de su antiguo repertorio.

Programa
México lindo y querido / Lejos de ti / Un mundo raro / La delgadina / Pa’ qué me sirve la vida / La borrachita / Popurrí de las palomas: Cucurrucucú paloma, Paloma querida, Paloma negra / Canción mixteca / Alma mía / Nunca / Aires del Mayab / Montón de tierra / Perfidia / Rosa mexicano / Con Susana Zabaleta: Bésame mucho / El protoplasma

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