jueves, 26 de abril de 2007

Puerto Candelaria: Jazz con sabor a pueblo

26 de abril, 2007 / 303 asistentes / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: Cuauhtémoc Nájera

Javier Delgado
Desde hace siete años, el grupo Puerto Candelaria lleva como estandarte la misión de hacer jazz al estilo de su país, lo que significa nutrir a un género con muchos más que laten en Colombia, pues en aquellas tierras no todo es vallenato.

Como preámbulo a la presentación de Puerto Candelaria, el grupo mexicano Sr. Mandril toma el escenario ante la aprobación del público que aún no termina de ocupar sus asientos, pero ya empieza a mover los pies. Su participación, con referencias a house, acid jazz, ambient, lounge y bossa nova, dura apenas unos minutos.

Acerca del nombre de la agrupación estelar, su director Diego Valencia dice: “Hasta hace diez años en Colombia apenas se comenzó a saber lo que es el jazz. No era tan popular como el rock o el pop. Nosotros mezclamos el jazz con la música tradicional colombiana y hasta ranchera, por eso es el nombre de nuestro grupo, porque un puerto es un lugar a donde llegan muchas cosas de todo el mundo”.
Sobre el escenario, los integrantes de Puerto Candelaria dan a entender con sus movimientos y bromas que no hay lugar para el aburrimiento. La energía que emana del teclado, las percusiones, los metales y las guitarras eléctricas es avasallante. Como respuesta, algunas mujeres, entre ellas varias colombianas, sin prejuicio alguno, se mueven siguiendo los compases.
Valencia también ha dicho: “Si nos piden una definición, somos el resultado del estudio de expresiones autóctonas de la región andina colombiana, ritmos mestizos de la costa y sonidos de la cultura afroantillana de nuestro país”.
La presencia de Juan Diego Valencia (dirección y piano), Juan Fernando Montoya (batería y percusión), Eduardo González (bajo y contrabajo), Cristian Ríos (trombón), José Tobón (saxofón soprano, flauta, clarinete) y Juan Guillermo Tovar (batería), forma parte de la gira promocional con motivo de su segundo álbum, Llegó la banda.
Como en gran parte de Latinoamérica, las percusiones generan gran atención del público y su despliegue es recibido con aplausos y gritos de euforia. Diego Valencia explica el origen de algunas canciones de Puerto Candelaria: “Porro lateral” fue tomada de la tradición de la costa atlántica colombiana, y “Burro detenido” está inspirada en un hecho real donde un cuadrúpedo queda preso por atropellar a una persona.
No pasa mucho tiempo antes de que se dejen oír de nuevo la huacharaca —especie de güiro, que es crucial en la interpretación del vallenato— y el bullerengue —imprescindible tambor, propio de la música popular colombiana, así como los solos de clarinete y flauta, además del manejo malabar de los teclados.
Algunas mujeres que no han dejado de bailar ven recompensado su entusiasmo y son invitadas a subir al escenario. Después de varios intentos de despedida, la banda de Medellín advierte que “ahora sí” interpretará música de su folclor nacional. Casi al final, ya no hay tiempo para “otra”. Sólo quedan el agradecimiento y la promesa de volver muy pronto.

Programa
Sr. Mandril
Niño espacial / Las maniobras de David / Impro maniobras / El otro Joe / Wake up / Walking man / Lover / Um passo
Puerto Candelaria
Porro lateral / La colombina / Olla atómica / Cumbión botellón / Llegó la banda / La corriente / Burro detenido / I can help you (dogville) / En barco / Proceso (chucu-chucu) / La vaca loca

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