lunes, 23 de abril de 2007

Manolo García: Canciones para despertar los sentidos

23 de abril, 2007 / 500 asistentes / 
Función única / 2:30 hrs. de duración

Milagros Sollano Solís
Él con veintitantos años a cuestas y ella con más experiencia, charlan y saltan —quizás para ahuyentar al frío nocturno— en la fila de acceso al Lunario. Tan pronto entregan sus boletos, corren a su mesa e inician la noche solicitando unas cañitas para aminorar la sed. Cuando una voz clara y sin imposturas les pide que se unan a su “Insurrección”, la pareja deja las sillas y abre los brazos para recibir todas las sensaciones que los acordes y las palabras les brindan.
Desde la disolución de El Último de la Fila, Manolo García no había pisado América Latina a pesar de haber grabado tres discos en solitario: Arena en los bolsillos (1998), Nunca el tiempo es perdido (2001) y Para que no se duerman mis sentidos (2004), pero eso no es obstáculo para que los espectadores que acuden esta noche no conozcan cada verso suyo.
La pareja parece estar en una galería, apreciando cada pincelada y trazo, pues en “Llanto de pasión” y “Ya no danzo al son de los tambores” las metáforas permiten adivinar al pintor que ha expuesto en diversos espacios de su país. Él y ella buscan la orilla esmeralda de esa isla para adormecerse y luego, viéndose a los ojos, ríen por compartir con el cantante aquello de que la risa es el torrente que cuando cae alto reverbera el alma.
Cada canción tiene una tierra con color diferente: una contiene elementos de rock; otra, matices de flamenco y cadencia de música mediterránea. Encuentros, desamores, olvidos y despedidas dan forma al camino, pero los devotos presentes lo transitan regularmente y el ganador del Premio Ondas al Mejor Artista Español 2004 se percata de esto al repasar su producción. Cuando García lanza sus “Pájaros de barro” al público, el veinteañero no puede contener la emoción: salta, grita y derrama lágrimas de felicidad mientras su compañera de cañitas sonríe y los demás no dejan de palmear.
Creyente de la libertad, el compositor oriundo del barrio de Poble Nou, Barcelona, deja expresar a sus músicos y a sus fans, que, inspirados, le quitan la palabra para formar un coro en “Somos levedad” ante su conmovido autor que sólo atina a abrir los ojos y fijar en su ánimo este momento.
Igual que se llega a “San Fernando, un ratito a pie y otro caminando”, el recorrido por más de veinticinco canciones concluye, pero la llegada del mariachi sorprende y a petición de la mayoría se escucha el corrido “Juan Sin Tierra” con potente voz para alcanzar las notas finales y poner de manifiesto la bravura que ha caracterizado durante su carrera a este artista poco convencional. De vuelta a la realidad urbana, la pareja que conjunta madurez y ganas de vivir se cantan mutuamente y se podría decir que dedican al intérprete las primeras estrofas “Del bosque de tu alegría”… porque de ti volví a aprender el nombre de las cosas y porque de ti volví a aprender lo necesario.

Programa
Insurrección / Nunca el tiempo es perdido / Sobre el oscuro abismo en que te meces / Sobre tus pasos / Llanto de pasión / Carbón y ramas secas / Ya no danzo al son de los tambores / Sólo un poco / Pájaros de barro / Como quien da un refresco / Aviones plateados / Sara / Para que no se duerman mis sentidos / Niña candela / Como un burro amarrado a la puerta del baile / La piedra redonda / Somos levedad / Si te vienes conmigo / Ardió mi memoria / Con los hombres azules / Malva / A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando / Una tarde de sol / Rosa de Alejandría / En una playa calma / Con mariachi: Luz de luna / Cuando yo quiera has de volver / Juan Sin Tierra / Insurrección (reprise)

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