miércoles, 6 de diciembre de 2006

Francisco Céspedes y Gonzalo Rubalcaba


Con el permiso de Bola / 6 de diciembre, 2006 / 475 asistentes / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Artistas Triada S.A. de C.V.

Alejandro González

Las notas de “Alma mía” inundan el Lunario. Sobre el escenario sólo puede verse a Francisco Céspedes con su paisano e invitado de honor al piano, Gonzalo Rubalcaba. En apariencia, el primero es quien tiene el poder de convocatoria, pero para los atentos al jazz Rubalcaba no es un desconocido: en febrero de 2004 con el contrabajista Charlie Haden dio un memorable concierto en una Sala Ollin Yoliztli a reventar. Sin embargo, esta vez hay un disco hecho en conjunción que vienen a presentar, Con el permiso de Bola, homenaje que la voz de Céspedes y los gráciles dedos de Rubalcaba, de quien apenas puede verse la espalda, brindan a Ignacio Villa, mejor conocido como Bola de Nieve, artista cubano del que Pablo Neruda dijo: “Se casó con la música y vive con ella, en esa intimidad llena de pianos y cascabeles”. 

No es casual que el autor de “Hablo de ti” se acerque a la obra de Bola escarbando en lo más dolido de su repertorio. En la discografía del nacido en Santa Clara, Cuba, se nota fascinación por los temas derivados del desamor. Desde su debut en 1997, con Vida loca, era evidente que en ese sentimiento buscaba fincar su obra. Según el propio cantautor, esa veta es inagotable y la exploración de sus posibilidades lo ha llevado a otorgarle canciones a Luis Miguel, así como a varias telenovelas. De ahí que millones de desvalidos se han atascado en el fango de la desventura con alguno de sus álbumes. “Adiós felicidad” es buen ejemplo de los temas que esta noche se pasean y también es válida para la presentación de los músicos que le acompañan: Carlos del Puerto Jr., Ignacio Berroa y Felipe Valdez (contrabajo, batería y guitarra, respectivamente). El muro de cardos y ortigas crece con “Ay, amor”, “No dejes que te olvide” y “Tú me has de querer”. ¿Qué los títulos no son suficientemente descriptivos? Bueno, vale entonces citar a una chica, que entre el público, al descubrir que la siguiente es “No puedo ser feliz”, lanza un desconsolado grito: “¡¡Esa nooooo!!” 
Con “Bola de Nieve” concluye la presentación del homenaje para que Pancho, como lo llaman sus cómplices, cambie de vestuario, repertorio y hasta discurso. Ahora comenta detalles de alguna ex esposa y trae consigo el baile gracias a “Oye bien la clave”, los brindis —aunque él confiesa que sólo bebe agua— y claro, los éxitos que desde el comienzo le fueron solicitados: “Dicen”, “Cruzando destinos”, “¿Dónde está la vida?” y “Señora”. Pero es el himno que todos aguardan, “Vida loca”, el que pone final a la sesión con la ovación del público, quien de pie aplaude cuando la melodía que originalmente reza loca, loca, loca, se transforma en Cuba, Cuba, Cuba. Aquí dejé mi vida, mi alma y mi corazón… dice, y a sabiendas de que está frente a cómplices que comparten una forma de vida tan vesánica como la suya, remata: y ustedes lo saben. Esta lejanía duele cada día, porque no te tengo, no tengo tu boca, no tengo tus ganas… 
¡Ay dolor!, con canciones así, cómo no desear un trozo de esa demencia al estilo Céspedes, al menos para borrar un poco de latosa memoria. 

Programa 
La flor de la canela / Ausencia / No dejes que te olvide / Tú me has de querer / No puedo ser feliz / Bola de nieve / Alma mía / ¡Ay, amor! / Si me pudieras querer / Vete de mí / Se me antoja / Vida loca / Dicen / Cruzando destinos / ¿Dónde está la vida? / Señora / Remolino.
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