martes, 5 de diciembre de 2006

Andrea Bocelli: Sueño de una noche mexicana


5 de diciembre, 2006 / Función única / 7 826 asistentes / 2:10 hrs. de duración /
 Promotor: Súper Espectáculos, S.A. de C.V. y San Carlos Management, S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa
La velada inicia como un concierto de música clásica. Ochenta instrumentistas de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la batuta del director huésped Steven Mercurio, interpretan la “Obertura” de Luisa Miller, de Verdi. A continuación, aparece Andrea Bocelli y el público lo recibe de pie con un inusual aplauso de dos minutos de duración. La piel se eriza y el corazón se abre. 
Durante ciento veinte segundos, el tenor italiano tiene tiempo para estar otra vez en la campiña toscana de su infancia, respirar ese aire puro, comer frutos recién cortados de un viñedo, correr entre trigales, trepar a la parte más alta de un olivo y contemplar desde ahí el paisaje, a pesar de la debilidad visual con que nació. Vuelve a ser el niño que toma clases de piano, flauta y saxofón; el adolescente que canta en reuniones familiares; el aficionado al futbol que a los doce años se sumerge para siempre en las tinieblas luego de recibir un balonazo en la cabeza; el esforzado estudiante de leyes en la Universidad de Pisa; el abogado que ejerce como noble defensor de oficio; el artista que sueña con cantar ópera mientras interpreta temas populares en bares y restaurantes romanos. 
Antes de que los espectadores mexicanos dejen de batir palmas, se ve a sí mismo tomando clases en Turín con su ídolo Franco Corelli, y cantando en una fiesta privada donde una productora italiana de renombre le sugiere participar en San Remo, festival que lo da a conocer internacionalmente. Como en un sueño, logra contactar con el cantante italiano Zucchero, quien le propone grabar un demo de su “Miserere” para matar dos pájaros de un tiro: que Luciano Pavarotti se interese en la canción y que el monstruo de la ópera conozca al tenor en ciernes. Pruebas superadas. 
Para recibir el nuevo siglo, canta en presencia de Juan Pablo II en el Vaticano, presiente a sus espaldas la torre Eiffel en un concierto multitudinario, vuelve a ser el primer vocalista en actuar al pie de la Estatua de la Libertad y toma en sus manos la antorcha olímpica de Sydney. 
Plantado en el Auditorio Nacional, regresa al presente e inicia con “Vesti la Giubba” de Pagliacci. De inmediato se percibe que la potencia no es una de las características de su voz, más bien lo distinguen una singular coloratura y un timbre que parecen surgidos del alma de un hombre bueno, capaz de evocar sentimientos de nostalgia. Cuando canta a dúo con el barítono Luis Ledesma o la soprano Aylín Pérez, éstos moderan su volumen con discreción y respeto hacia el astro del pop y el bel canto. Los fans saben que las arias de la primera parte son algo así como el soundtrack de la infancia y juventud de Bocelli, tal como él mismo ha declarado. 
La euforia inicial amaina en las butacas, sobre todo cuando los vocalistas invitados tienen toda la atención de los reflectores, pero resurge con dos joyas de la composición local: “Granada” y “Bésame mucho” en voz del artista invidente. La sorpresa de la noche resulta un fuego pirotécnico fallido: Bocelli anuncia a Armando Manzanero como “uno de los más grandes compositores del mundo”; el público estalla en aplausos, pero el yucateco se limita a tocar un teclado casi inaudible en el tema “Somos novios”, interpretado por la estrella de la noche y Nita Whitaker (anunciada en el programa como “cantante pop”), quien sufre horrores con la pronunciación en español. El autor del célebre tema (que antes interpretaron Frank Sinatra, Perry Como y Elvis Presley) se va entre tímidos aplausos y algunos gritos de “¡Otra, otra!”, que no surten el efecto deseado. 
La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México cumple con disciplina al apoyar las voces, y luce a sus anchas cuando el tema sólo es instrumental en “Cinema Paradiso” de Ennio Morricone y “Tango sentimental y apasionado” de Astor Piazzolla. Al convertirse en un lazarillo que entra y sale de escena con graciosas gesticulaciones, el director huésped da la impresión de querer compensar la profunda sobriedad de Bocelli; su “Obertura mercurial” lo muestra también como un inspirado compositor y un eficiente personaje en este híbrido show. 
El programa se cierra con Bocelli en plenitud, cantando “Because we believe”; el público enloquece y está listo para exigir un encore a la medida de sus expectativas. Andrea sabe lo que quiere la gente y le regala “Vivo por ella” al lado de la Whitaker, quien vuelve a resbalar en el idioma de Cervantes. La gente quiere más temas pop de postre, pero las luces se encienden. El sueño ha terminado. 

Cronología discográfica 
1993-1994 En el Festival de San Remo 93, Bocelli canta “Miserere” y obtiene el primer lugar del rubro Nuevas Propuestas; acompaña a Zucchero en su gira europea para interpretar esa canción. Un año después, gana el mismo certamen en la sección oficial gracias a “Il mare calmo della sera”; graba el álbum homónimo. 
1995-1996 Bocelli incluye los éxitos “Con te partiró” y “Vivo per lei”, que lo convierten en un suceso a nivel europeo (sólo en Alemania vende dos millones de copias y otras tantas en Italia). Meses después conquista América con Romanza, en el que canta a solas “Por ti volaré” y una versión de ese tema en inglés, al lado de Sarah Brightman (“Time to say goodbye”); también incluye “Vivo por ella”, al lado de Marta Sánchez. 
1997-1999 Lanza Viaggio en homenaje a los cantantes que popularizaron la ópera italiana en el siglo XX, Aria y Sacred aria, que lo colocan como el máximo vendedor de música clásica de todos los tiempos. Aparece el álbum pop Sueño (con el éxito “The prayer”, al lado de Celine Dion) y relanza Il mare calmo della sera. 
2000-2003 Al frente de la Orquesta Filarmónica de Israel, Zubin Mehta lo dirige en los álbumes de La Boheme y Tosca. Con Lorin Maazel y la Orquesta Sinfónica de Londres registra Sentimiento (dúos de violín y voz) y el Requiem de Verdi, con la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo. 
2004-2005 En Andrea incluye “The first day of my life”, escrita por Enrique Iglesias. Con la soprano Maria Gracia Calderone graba Il Trovatore de Verdi; Natale de Carolis hace mancuerna con él, en Werther de Massenet. 
2006 Del lado clásico, aparece Pagliacci, de Leoncavallo, en compañía de Ana María Martínez. Lanza su primer disco totalmente en español, Amor, que incluye un dueto con Christina Aguilera (“Somos novios”); Stevie Wonder toca la armónica en “Canción desafinada” y Kenny G el saxofón en “Me faltas”. (F.F.

Programa 
Obertura de Luisa Miller (Verdi) / Vesti la giubba de Pagliacci (Leoncavallo) / Au fond du temple saint de El pescador de perlas (Bizet) / Je veux vivre de Romeo y Julieta (Gounod) / Panis angelicus (Frank) / O soave fanciulla de La Boheme (Puccini) / Obertura de Guillermo Tell (Rossini) / Votre toast de Carmen (Bizet) / Di quella pira de Il Trovatore (Verdi) / Act I Trío de Il Trovatore (Verdi) 
Intermedio 
Obertura mercurial (Mercurio) / Vieni sul mar (Anon) / Granada (Lara) / Cinema Paradiso (Morricone) / Mamma (Bixio) / Non ti scordar di me (De Curtis) / Tango sentimental y apasionado (Piazzolla) / Bésame mucho (Velázquez) / Somos novios (Manzanero) / Because we believe (Foster) 
Encore 
Vivo por ella (Zelli-Mengali-Gómez) 
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