miércoles, 29 de noviembre de 2006

Rosana


Como en casa / 29 y 30 de noviembre, 2006 / 1 344 asistentes / 3 funciones / 
2 hrs. de duración / Promotor: ERRE ELE Asociados, S.A. de C.V. 

Milagros Sollano Solís
La intimidad que en el escenario del Lunario crean una sala con sillones y lámparas hace de esta lluviosa tarde un remanso para que hombres y mujeres disfruten una velada entre amigos. Rosana aparece con una caja de resonancia, que más que rasguear, acaricia mientras canta con calidez: Esta noche mientras llueve, / tú me empapas en quereres / y yo te calo de amor… Tales palabras resumen la relación íntima, de confianza y complicidad que la cantante canaria (gentilicio y virtud son aquí sinónimos) establece con su público. 
La carrera de Rosana comenzó en 1996, cuando una canción suya, interpretada por el dueto Azúcar Amargo ganó el Festival de Benidorm. Esto y la insistencia de sus amigos provocaron que enviara dieciocho temas a la radiodifusora Cadena Cien. Ahí fueron programadas “Si tú no estás” y “A fuego lento”, dejando que los escuchas se abandonaran a las canciones sin información adicional. Cuando el álbum Lunas rotas salió a la venta tuvo gran éxito, recibiendo numerosos reconocimientos, entre ellos dos premios Onda y un Disco de Platino por más de un millón de copias vendidas. 
Pero volviendo al Lunario, lo que esta noche destaca es la manera en que ella hila temas que hablan de las relaciones y sus consecuencias: amor, dolor, abandono y la decisión de salir adelante a pesar de los fracasos. Si una palabra la define es honestidad, pues expresa lo que piensa y hace lo que dice, de allí que la gente haga suya cada estrofa que resume sentimientos por todos conocidos, con un lenguaje siempre cotidiano. La mayoría pide canciones de sus primeros discos, Lunas rotas (1996) y Luna nueva (1998), pero con colmillo intercala esas peticiones con otras de Rosana (2001) y de Magia (2005), construyendo puentes. En los primeros acordes de “Si tú no estás”, la emoción es unánime. Algunas le cantan a la pareja, mirándola a los ojos, otros dejan correr lágrimas. Cuando llega el coro —Si tú no estás aquí, / no sé qué diablos hago amándote…—, Rosana calla, deja de tocar y conmovida invita a que cada quien acentúe las palabras de la forma que crea conveniente. 
En su repertorio hay referencia a los tesoros de cada día: la amistad, el amor, la sonrisa, la alegría… cuando llega “A fuego lento” se hace evidente, que así como en la fragua, donde con paciencia se construyen herramientas y artesanías, ella ha forjado una relación intensa con sus escuchas. Al caminar entre las mesas, recibe sonrisas, besos, solicitudes para que con alguien pose para la foto… y hasta de matrimonio. Ofrece tres encores e invita —como ella lo hace— a disfrutar el momento que se vive. Al salir del Lunario con la voz de Rosana en el corazón, los admiradores y nuevos conversos ingresan a lo cotidiano con nuevas esperanzas. 

Programa 
Llueve / Contigo / De los dos / Sin miedo / El talismán / Carta urgente / Si tú no estás / Agua bendita / Aquél corazón / Bebes de mí / Magia / Donde ya no te tengo / Lunas rotas / Besos / A fuego lento / No sé mañana / Soñaré / Sin miedo / Tormenta de arena / Querer / Para morir de amor / Nadie más que yo / Mil y una noche / Quiero / Pa’ti no estoy.
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