domingo, 19 de noviembre de 2006

Els Pets Fan Teatre


19 de noviembre, 2006 / 176 asistentes / Función única / 
1:35 hrs. de duración / Promotor: Xavier Torroja Savater 

Alejandro González 
Afuera, el frío acompañado de una lluvia testaruda. Adentro, seis músicos sobre el escenario, listos para desgranar un repertorio de efectivo pop catalán. “¡Estás congelada!”, le dice un hombre a su hija cuando ésta cruza la puerta del Lunario y se deshace de su abrigo. Sí, el clima parece hostil; sin embargo, para muchos asistentes no es más que una ventisca tibia que les recuerda su hogar en Cataluña. Y desde allá, Lluís Gavaldà, Joan Reig y Falin Cáceres han llegado para revelar la primera buena noticia sobre el escenario: “La vida es bonita”. 
“Somos un grupo veterano y tenemos como veinticinco canciones que hablan de hacerse mayor, pero últimamente no hemos hecho ninguna ¿Por qué será?”, dice al micrófono Lluís antes de acometer “Gran”. Hace dos décadas que Els Pets Fan Teatre grabó su primer demo, desde entonces cuenta con miles de copias vendidas y delirantes conciertos ante más de cincuenta mil personas. Pero hoy es distinto, como estar en la sala de un anfitrión de otro país compartiendo una botella. Incluso sobre el foro hay un sillón, una lámpara, un perchero y hasta un teléfono, por si alguien se sintiera tentado a hacer una llamada de larga distancia tras escuchar “Per que no vens”, “Bocins de tu” o “La colla”. 
Conforme el programa avanza, los músicos se desprenden de sus sacos para dejarlos en el perchero, al tiempo que el público entra en calor y confianza, quizá impulsado por los revivificantes tragos, o tal vez por la honestidad que el cantante evidencia en temas como “Por” y “Facil”, escritas por un “cobarde” que habla “un español un poco oxidado” y poseedoras de “dos o tres notas que lo vuelven todo más fácil”. El del trío es un cancionero atento a los detalles de la cotidianidad. Recuerda a los amigos de la infancia y a “los hijos que a veces molestan los cojones”. 
“Instantáneas” llaman a sus canciones y las acompañan de piano, violín, guitarra acústica, alguna distorsión extraviada entre los coros y una voz sosegada. Y si de fotos se habla ¿quién necesita de las dedicatorias al reverso de la imagen? En las pantallas están en español las canciones de los catalanes, pero al escuchar el emotivo piano que sostiene “Vespre”, mientras Gavaldà evoca con su voz un atardecer de otoño, todas las traducciones sobran. Además, es imposible contener en letras la imagen del hombre que calentó las manos de su hija a la entrada y que ahora está de pie con su copa en la mano, cantando “Bon dia” como si fuera el himno de todas las mañanas. 
Con “Agost” llega la despedida. Los aplausos se confunden con sonoras palmadas en la espalda que anuncian la prolongada charla de las amistades que esta noche se reencuentran. Adentro, Lluís, Joan y Falin se despiden emocionados. Afuera, el frío y la llovizna insisten. Parece que el aire helado del Mediterráneo, tal como la música de Els Pets Fan Teatre, desconoce de idiomas y kilómetros de distancia.
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