jueves, 30 de noviembre de 2006

Chayanne: El secreto del éxito


30 de noviembre y del 1 al 3 de diciembre, 2006 / 4 funciones / 38 363 asistentes / 
2 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. DE C.V. 

Thelma Gómez Durán 
En el mundo del espectáculo hay figuras resistentes al paso del tiempo, capaces de provocar una devoción masiva que no se cree hasta que se atestigua. Chayanne pertenece a esa estirpe tocada por la luz de la fama y agraciada con el carisma necesario para provocar alaridos de felicidad, con tan sólo mencionar una palabra. ¿Cómo puede convocar un treintañero a casi diez mil mujeres, dispuestas a perder toda compostura? y ¿cómo logra un cantante presentar, desde hace varios años, un show casi idéntico, sin que su público muestre la menor señal de fatiga? 
En busca de estas respuestas, acudo al primero de los cuatro conciertos con los que el puertorriqueño celebra veintiséis años de trayectoria y el arranque de la gira promocional de Cautivo, su décima sexta producción discográfica, con la que a un año de su lanzamiento no llegó al top five, pero logró contratos para presentarse en veintiocho países. 
Si algo distingue a Chayanne es su perseverancia. Esa cualidad también está presente en sus fans; mujeres de todas las edades que, derribando obstáculos, llegan a encontrarse con su objeto de deseo. Antes del concierto, el Auditorio Nacional sirve de pasarela para tacones, faldas y pantalones ajustados. Adolescentes que presumen su delgadez extrema se confunden entre las de mayor experiencia. Todas, jóvenes y maduras, comparten sonrisas cómplices de satisfacción anticipada. 
Un alarido que seguramente pueden escuchar los peatones del Paseo de la Reforma, anuncia el comienzo. Cinco segundos de oscuridad abren el baúl donde se guardan los gritos más poderosos del universo y éstos cesarán hasta dentro de casi dos horas. Las luces se posan en el centro de una de las plataformas colocadas sobre el escenario, ese detalle hace prever lo que vendrá: Chayanne baja lentamente por las escaleras que forman parte de la utilería, como despechado chambelán en plena fiesta y que dedica una canción a la vanidosa festejada: Y tú, te vas / así como si nada… 
El hombre que en realidad se llama Elmer Figueroa Arce deshoja lentamente la margarita: va de la balada romántica al pop, sin olvidar la salsa y otros géneros. Los pétalos más coloridos y exitosos: “Salomé”, “Un siglo sin ti”, “Fiesta en América”, “Tiempo de vals”, “Torero” y “Provócame”, son entrelazados con los más pequeños y pálidos, pero no menos importantes para sus fieles, quienes arropadas en el anonimato de la oscuridad se transforman en desinhibidas lanzadoras de piropos: “¡Bombonazo!” “¡Te amo!” “¡Hazme un hijo!” Parece que fue ayer, no hace más de diez años, que la revista People consideró al cantante entre los cinco hombres más atractivos del mundo. 
Chayanne explota muy bien su papel de seductor latino. Sonríe tiernamente, lanza coquetas miradas, se despoja poco a poco de su saco; cambia de vestuario por lo menos tres veces, usa camisas ajustadas a su pecho y brazos formados en el gimnasio; juega con las percusiones, presenta y elogia a sus músicos; mueve la cadera y muestra sus famosas dotes de baile. También lo hacen muy bien los bailarines que lo acompañan, aunque el público femenino sólo tiene ojos y oídos para el caribeño, quien al igual que en otros conciertos en el Auditorio Nacional, grita: “¡México lindo y querido! ¡Hola mi gente linda! ¡Gracias por dejarme entrar a su casa de nuevo!” Como respuesta recibe un sinfín de halagos y algunas de sus admiradoras le regalan muñecos de peluche. 
A lo largo del concierto, los teléfonos celulares mutan en cámaras fotográficas y los “¡Te amo Chayanne!” dejan de ser simples declaraciones para convertirse en súplicas. De eso parece darse cuenta una veinteañera que deja de gritar y decide llamar a su novio cuando comienza “Lo dejaría todo por ti”, para decirle: “¡Escucha!”, mientras extiende su brazo con el pequeño aparato dirigido al escenario. 
Han pasado casi dos horas y aún no obtengo respuesta a mis preguntas. Empiezo a decepcionarme, pero mi vecina de butaca le dice a su amiga la frase que lo explica todo: “Que me lo cambien por el que tengo en casa”. Eso es. Chayanne tiene que agradecer su éxito a los hombres que viven con estas mujeres. En ese momento, el puertorriqueño calzando tenis que se convierten en patines, ofrece como encore una petición que todas aceptan como reto: “Provócame”. 

Negocios, baile y altruismo 
Alguna vez quiso ser biólogo marino, pero eso sólo fue un sueño. Chayanne logró por casualidad lo que muchos y muchas desean: entrar en la constelación del espectáculo. Su carrera la comenzó cuando era niño, con el grupo Los Chicos, después vino el tiempo de solista y la consolidación como uno de los intérpretes latinoamericanos más famosos y ricos. En este camino rumbo al éxito, el puertorriqueño ha tenido a un gran aliado: el baile. 
Desde sus años con el grupo juvenil, Chayanne descubrió el poder seductor de la danza y los efectos que provocaba en las mujeres. “He depositado tantas horas en las coreografías, que me quedé atrás y no aprendí a tocar instrumentos”, confesó en una entrevista que le realizó Gabriel Bauducco, en la revista Open. 
En esa misma conversación, se descubre al empresario que hay detrás del cantante y que ha logrado hacer de sí mismo una marca registrada. Y es que para sostener el negocio “Chayanne”, el boricua creó la empresa Chaf Enterprises, encargada de los shows, contratos de los discos y promociones. Además, tiene inversiones en el sector inmobiliario con su empresa Real State y en su página de Internet vende ropa con su imagen. 
Hay una tercera faceta de Chayanne: la del padre de dos hijos, esposo de la venezolana Marilisa Maronesse y figura que invierte parte de su tiempo en actividades de carácter social, lo que le ha valido ser nombrado embajador especial de la Fundación Internacional de Inmigrantes ante las Naciones Unidas y vocero hispano de la Fundación Startlight, cuyo objetivo es cumplir los deseos a niños que padecen de enfermedades terminales. 
Quizás existan otras facetas del intérprete, pero lo que nadie puede negar es que sin el bailarín, no existirían el empresario ni el altruista. ¿Quién duda del poder del baile? (T.G.D.

Programa
Y tú te vas / Salomé / Boom boom / Yo te amo / Atado a tu amor / No sé por qué / No te preocupes por mí / Caprichosa / Antes de dormir / Candela / Tiempo de vals / Fiesta en América / Cuidarte el alma / Este ritmo se baila así / Baila baila / Dejaría todo / Un siglo sin ti / Contra vientos y mareas / Santa Sofía / Torero / Te echo de menos / Provócame.
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