jueves, 19 de octubre de 2006

Sexo, ¿a cambio de qué?: De lo que se habla en voz baja


19 de octubre, 2006 / 9 592 asistentes / Sesión única / 
5 hrs. de duración / Promotor: Jóvenes y Valores, A.C. 

Olivia Ortiz
Estudiantes de casi sesenta escuelas de secundaria y de preparatoria, con uniformes limpios, planchados y de diferentes colores, llegan al Auditorio Nacional para abordar un asunto que regularmente se ventila de manera sigilosa en los pasillos, a espaldas de los profesores y en voz baja: el sexo. Entre las y los asistentes, la diversidad de edades no permite disimular el aleteo de la ingenuidad y las ganas que hay de devorarse al mundo. 
Organizados y convocados por el Voluntariado de Nacional Financiera, los congresos Sexo, ¿a cambio de qué? son una iniciativa que desde 1999 se ha presentado en diversas ciudades del país, ante más de setenta mil jóvenes, con el objetivo de transmitir un mensaje de prevención en el manejo de su sexualidad. Preocupados por los efectos de un mundo globalizado, donde los medios de comunicación transmiten información distorsionada sobre el tema, y atentos a los avances científicos, tres ponentes se encargan de alertar sobre los riesgos que implica iniciar una vida sexual a temprana edad sin tener información adecuada que promueva una decisión responsable. Asimismo advierten sobre el engañoso bienestar que causan el alcohol y las drogas, que se han convertido en compañeros infaltables en la diversión de los estudiantes. 
Las exposiciones tienen una característica notable: no son discursos doctrinarios, sino testimonios de vida. El VIH-SIDA, el embarazo adolescente, las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el alcoholismo han sido el pan acedo que ha alimentado a los ponentes sin que ellos lo desearan, de manera que su vivencia les ha dado argumentos para prevenir a los demás. 
Martha Ángel, directora del Departamento de VIH-SIDA de la Universidad de Antioquia, Colombia, comienza su relato a partir de su matrimonio, la ilusión con la que se casó y el fuerte deseo de formar una familia. Al año de nacida, su hija comenzó a padecer infecciones repetitivas. Después de varios tratamientos sin lograr mejoría le fue realizada la prueba del VIH, que resultó positiva. La agonía y muerte, primero de su hija y luego de su esposo, la obligaron a replantearse la vida y decidió convertirse en promotora para prevenir la infección por VIH y dar a conocer lo que considera la moraleja más grande de su vida: Cuando uno se acuesta con alguien, lo hace con todo el pasado sexual de esa persona y con el pasado sexual de la persona con la que se estuvo antes. 
La ponente señala que hay quienes sugieren la abstinencia. Ella recomienda mejor aprender a decir “no” cuando no se está preparado para recibir un resultado que puede cambiar la vida. En cambio, prefiere hablar de la PUEC: Pareja Única Estable y Confiable. Sin olvidar, claro está, preguntar por el pasado sexual de la persona con la que se ha decidido compartir el resto de su vida. 
La experiencia de Pam Stenzel como consejera de mujeres en una clínica de embarazos en crisis le ha mostrado que muchas jóvenes no tienen idea de cuáles pueden ser las consecuencias de “tener sexo”. La mayor preocupación de las primerizas suele ser un embarazo y dejan a un lado las ITS. “A un embarazo se sobrevive” —aclara Pam— pero no siempre a una ITS”. Ante el embarazo hay mujeres que recurren a una interrupción del mismo; otras, a la adopción como fue su caso. Su madre biológica fue violada cuando tenía quince años y al nacer Pam, decidió darla en adopción. 
Sobre las ITS hace la distinción entre las bacterianas (como herpes genital, clamidia, sífilis) y virales (virus del papiloma humano, virus de inmunodeficiencia humano). Las primeras pueden curarse, pero las segundas no, y además es difícil detectarlas porque de las más de treinta enfermedades que se conocen, muchas son asintomáticas en su inicio; es decir, no se manifiestan de inmediato. Sin pesimismo, pero sí con información fiable, asegura que en las veinticuatro horas siguientes catorce mil adolescentes en Estados Unidos van a contraer una ITS.[1] Ante semejante cifra señala que la mejor alternativa para evitar problemas de salud es tomar consideraciones antes del sexo. El único sexo seguro es una pareja segura. Se despide con sentido del humor recordando que no vino a decidir la vida sexual de los jóvenes y que tampoco sus padres lo harán. Su meta es que cada quien se vaya este día sabiendo lo que le puede pasar cuando decida “bajarse los calzones” fuera de una pareja permanente, monógama. 
“Soy Pepe Romano, soy alcohólico y adicto”, dice el ponente. En el interior del Auditorio Nacional el ligero murmullo se convierte en silencio. En los siguientes minutos se escucha la historia de un hombre que a los trece años bebió una botella de tequila y a los veintiuno ya había destrozado la confianza de sus padres, familia y novia. Del alcohol pasó a las drogas; del estudio al ocio; de la honestidad al robo. Poco a poco fue sumando la muerte de amigos en accidentes por abuso de alcohol; la pérdida del amor de la gente querida hasta amanecer en la calle, solo, maldiciendo la vida y queriendo morir: “No era lo que yo quería que fuera mi adicción”. 
Habló con especialistas, ingresó en clínicas y fue hasta ese momento que advirtió que lo suyo era una enfermedad —y no locura, como pensaba—, por lo que pudo curarse con la ayuda de Alcohólicos Anónimos. Hoy tiene dieciocho años sin beber alcohol o consumir drogas. Su testimonio permite ver lo fácil que es entrar y lo difícil que es salir. Finalmente señala que el alcoholismo tiene tres niveles: hay quien usa el alcohol, el que abusa, y el enfermo. Del que abusa al enfermo hay una línea delgada y una vez que ésta se cruza es inevitable convertirse en un Rey Midas a la inversa; es decir, si aquél convertía en oro todo lo que se ponía en sus manos, el alcohólico destruye todo lo que toca.

[1] Según el estudio Infecciones de transmisión sexual: reto de la salud pública, 2006, en México hay una ausencia de datos epidemiológicos que proporcionen estimaciones concluyentes de este problema de salud.

Numeralia 
Cada día 14 mil personas en el mundo se infectan de VIH, lo que equivale a 4.9 millones en un año. Se calcula que el 50 por ciento de las nuevas infecciones por VIH se producen en individuos que tiene entre 10 y 24 años. En nuestro país, en la población adulta de 15 a 49 años de edad es del 0.3 por ciento, lo que significa que tres de cada mil personas adultas podrían ser portadoras del VIH. La transmisión sexual ha sido causante del 92.2 por ciento de los casos acumulados de SIDA en México, de los cuales 47.7 por ciento corresponden a hombres que tienen sexo con hombres y el 44.5 a heterosexuales. (Fuente: Centro Nacional para la Prevención y Control del Sida, 2005.) 
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En nuestro país el alcoholismo representa el 11.3 por ciento de la carga total de enfermedades. Así, 49 por ciento de los suicidios y 38 por ciento de los homicidios en nuestro territorio son cometidos bajo los efectos de las bebidas alcohólicas, además de que 38 por ciento de los casos de lesiones ocurren como resultado del consumo excesivo de bebidas embriagantes, particularmente entre jóvenes de 15 y 25 años de edad, periodo en el que los accidentes ocupan la primera causa de mortalidad. Más del 13 por ciento de la población presenta el síndrome de dependencia al alcohol; esto es, 12.5 por ciento de hombres y 0.6 de mujeres entre 18 y 65 años de edad. Los jóvenes entre 15 y 19 años sufren accidentes automovilísticos relacionados con el alcohol que constituyen la primera causa de defunción. (Fuente: Panorámica actual de la investigación social y cultural sobre el consumo del alcohol y el alcoholismo en México. Dr. Luis Alfonso Berruecos Villalobos, UAM-Xochimilco, 2001.) 

Para saber más sobre las infecciones de transmisión sexual consultar las páginas: www.pamstenzel.com y www.asexoria.com. (O.O.

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