viernes, 13 de octubre de 2006

Magic Slim & The Teardrops


13 y 14 de octubre, 2006 / 513 asistentes / 2 funciones / 
2 hrs. de duración / Promotor: Live Jazz Mx, S.A. de C.V. 

Luis Flores
Sólo bastaron dos guitarras eléctricas, bajo y batería, sin alguna clase de efectos o trucos, para recordarnos lo que realmente es el blues: no ese híbrido donde intervienen el funk con otros géneros más populares y que los medios de comunicación nos han vendido frecuentemente, sino ese sonido áspero, incorrecto y sudoroso, que induce al trance, pues emerge del alma de quienes realmente saben lo que es dejar la piel en los trastes de una guitarra. 
The Teardrops prepararon el terreno para la entrada de Magic Slim con tres muy buenas piezas que, sin embargo, fueron apenas leve indicio de la fuerza oscura que estaba por invadir el escenario; manifestada poco después como una sombra enorme con una guitarra entre las manos que pareció cubrir el escenario entero. Era él, uno de los pocos sobrevivientes del auténtico blues de Chicago, la leyenda: Morris Holt, mejor conocido como Magic Slim, quien lentamente se ubicó en el centro del Lunario para demostrar lo que sabe hacer. Ajena a los aspavientos, su manera titubeante y arrebatada de tocar convierte los supuestos errores en riffs excelsos que nos ponen frente a uno de los grandes, y provoca hechizos con esa música primitiva y dolorosa, con esa voz que huele a Jack Daniels y tugurio de mala muerte. Sin trucos ni concesiones, un sonido crudo y machacante que hace vibrar las paredes del recinto y nos recuerda de dónde viene gran parte de la música contemporánea. 
En el escenario, Magic Slim se mueve apenas lo necesario. Con casi setenta años de edad no desea demostrar nada; él viene a divertirse tocando y es lo que hace. Antes de cada pieza, dirige algunas palabras ininteligibles a quienes nacimos lejos del Mississippi, pero las inteligibles hablan de mujeres, amores, desamores, tristezas y esa felicidad esquiva que se cuela entre las notas, las cuales Magic Slim & The Teardrops moldean a su antojo: el blues como lenguaje universal. 
En otros tiempos, Magic Slim compartió giras europeas con grandes como B.B. King, Ray Charles, Steve Ray Vaughan y Chuck Berry, entre otras figuras de igual importancia, pero cansado de ese ritmo de vida decidió abandonar el camino para continuar explorando las entrañas del blues. Actualmente es uno de lo más fieles guardianes de ese sonido que la raza negra estadounidense creó desde su particular condición, para cantar acerca de las historias cotidianas. Slim, en tal sentido, mantiene vivo el viejo repertorio del blues rural y también aborda temas que no desdeñan los escenarios del nuevo siglo con un tono que, a pesar de cantar sobre el desdén y el abandono, por momentos se acerca a algo parecido a la dicha. 
Magic Slim vino a mostrar todo eso de manera extraordinaria, a darnos un poco de esperanza con su voz desgarrada y con esa guitarra que lejos de conformarse con el virtuosismo académico escarba en los sentimientos más profundos, aquellos que aun cuando puedan resultar ajenos, nos recuerdan que el alma de los hombres vibra en la misma frecuencia.
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