domingo, 8 de octubre de 2006

Lila Downs: Lila y su borrachera mestiza


8 de octubre, 2006 / 8 091 asistentes / Función única / 
2:45 hrs. de duración / Promotor: Libertad Estrada 

Georgina Hidalgo
La oaxaqueña llega ataviada como Adelita postmoderna: pelo trenzado a la cintura, huipil verde, falda con lentejuelas, rebozo azul cruzado, pulseras y collares de jade, aretes de plumas y botas vaqueras azules. Es la manera en que muestra su orgullo por la tierra mixteca, región que hace cinco décadas cautivó a su padre, un profesor universitario californiano, y donde radica su madre, devota de Lola Beltrán y Lucha Villa. Un veta de tradición sonora, donde la magia siempre es posible. 
A las siete de la noche, a todo el Auditorio Nacional le está invitando un “mezcal para todo mal y para todo bien, también”. Como prometió días antes en conferencia de prensa, ha transformado el escenario en cantina, con tres mesas en cada lado que a sus músicos les funcionan para que descansen, y a ella le sirven de estrado para recordar a una teibolera adolescente. Pero cada alipús a su tiempo. 
Lila Downs viene decidida a cantar al arrabal, porque eso de comenzar con “La cama de piedra” no es cualquier advertencia. Su voz educada en la ópera y en las sonoridades mixteco-zapotecas lanza lamentos de desamor, se contenta con estremecer y luego, camaleónica, muta lo melancólico en una cumbia contagiosa o una chinela para brincar como en la sierra. Sostiene duelos de sonidos guturales con los instrumentos y llama al acordeonista tejano El Flaco Jiménez, invitado estelar avalado por varios premios Grammy, y al que termina nombrando su “combinación perfecta”. Lila añade a su figura una estola de plumas negras y blancas para contar la historia de “Tacha la teibolera”, corrido adobado con imágenes de calles tijuanenses y oaxaqueñas. 
Para el son aparece el Ensamble Continuo, de Patricio Hidalgo, con todo y tarima, como debe ser el buen fandango. Seguros del origen común de la música barroca europea y de los sones jarochos y huastecos muestran su arte en la versada, el rasgueo y hasta el zapateado; marimbol, jarana, guitarra y arpa acompañan a los versos que festejan la vida. El trovador dice “¡Salud!” con un trago de tequila y el público celebra con gritos la ocurrencia, pero no es por eso que el sucesor de Arcadio Hidalgo conquista al Auditorio Nacional; son sus versos los que embelesan y claman que ya nada es color de rosa, que la vida pinta lila, que en la frontera no hay llanto ni muros de la vergüenza, sólo puras iguanas. Sí, como la que para entonces se mueve dentro de ella y se contonea, grita, reta al arpista y finalmente canta que no sabe para dónde va. Surge una exclamación de éxtasis y los pañuelos blancos, recibidos por los asistentes al ocupar sus lugares, se agitan. El arpista Celso Duarte se da gusto con un solo, saca humo y la efigie femenina que corona la columna del arpa parece volar. 
Canta “La Sandunga” ataviada como tehuana, con prístino vestido blanco y un tocado verde con holanes blancos. Se acuerda del negro que sabe amar y pone a bailar a todos en los pasillos del recinto. Con su voz evoca a Mercedes Sosa y rinde tributo a sus otras divas, Lola La Grande y Chavela Vargas, quien una semana atrás la llamó su “sucesora” y hoy se ha declarado “indispuesta” para el festejo. Faltaba más, la noche es color lila, lo dijeron los fandangueros. 
El escenario se vuelve onírico con una cortina de sillas colgantes. Los músicos, encendidos, recuerdan los sonidos de Oaxaca y el aire se aligera con aplausos. Una mesa en el centro del escenario indica el inicio de “las del estribo”. Lila, con su guitarra trepa a la mesa y recita historias de palomas que despiertan hechas llanto, ingratas que agarraron por su cuenta las parrandas. El Mariachi Gama Mil, al pie del cañón. Toca el turno de “La Cucaracha” y de un repertorio para aquietar recuerdos. Con un tambor en la mano mueve el bote. De las playas de arenita azul pasa a la cocina, se pone delantal —afirma— para cocinar “un molito”. Y muele con su voz el chocolate, chile y cacahuate. 
Downs anuncia que las ganancias del concierto serán para la Casa de Niñas que dirige en Oaxaca y regresa a sus recuerdos en Pinotepa Nacional, en la costa oaxaqueña. Ofrece historias de mojados fracasados que quedan en hilachos, y por si alguien se estaba aguantando el llanto para salir indemne, la receta es clara: más mezcal. Esta noche, Lila nos ha matado de embriaguez lírica en la enorme cantina del Paseo de la Reforma. 

Cronología 
1968 Nace Lila Downs en Tlaxiaco, Oaxaca. Hija de padre norteamericano y madre mixteca. Pasa sus primeros años en México, habla mixteco y aprende español. A los ocho comienza a cantar con mariachi. A los catorce se va a estudiar ópera y canto clásico a Los Ángeles, California. 
1974 Tras dos años de estudios y una vida rígida experimenta una crisis vocacional. Se vuelve una hippie groupie de The Grateful Dead. Los sigue en un vocho por todo Estados Unidos viviendo de vender joyería. Abandona el canto. 
1993 Graduada en la Universidad de Minnesota en antropología y canto comienza a presentarse en clubes de jazz de Filadelfia y en Oaxaca, donde conoce al pianista Paul Cohen, con quien inicia una fructífera relación creativa y sentimental. 
1994 Graba su primer cassette, Ofrenda, y dos años después, uno en vivo, Azulao. En vivo con Lila Downs. Participa en una película sobre Pancho Villa y una de sus canciones es considerada la mejor composición de jazz latino por una emisora de radio de Filadelfia. 
1997 Graba La Sandunga, su primera exploración en las raíces mexicanas. 
2000 “Me costó lágrimas”, diría después, pero consigue plasmar su estilo en Árbol de la vida / Tree of life, inspirado en los códices mixtecos. Reside en Oaxaca, donde funda una asociación altruista para niñas pobres, “a quienes les meto en su cabecita que tienen que estudiar”. 
2001 Con La línea /Border va perfilando su propio estilo mestizo y comienza a llamar la atención en el ámbito de la world music. Participa en el soundtrack de la película Frida, ganadora del premio Oscar por la banda original, y en la ceremonia interpreta el tema principal con Caetano Veloso. 
2004 Graba Una sangre / One blood con el que gana un Grammy al Mejor Álbum de Folk Contemporáneo, además de una mención honorífica en Radio 3 de la BBC. 
2005 Es un año difícil para la cantante, pues vive “tristezas del corazón”: un accidente de su esposo y la pérdida de la voz, que exorciza mientras prepara la aparición de La cantina / Entre copa y copa. 
2006 Promociona su nuevo disco en exitosa gira mundial y da nuevos matices a la música vernácula al grado que Chavela Vargas la declara su “sucesora”. “La cumbia del mole” se convierte en su primer video. Goza exorcizando sus tristezas poniendo a todos a cantar. (G.H.

Programa 
Relámpago / Agua de rosas / Traigo penas en el alma / La cama de piedra / Tacha / Con el Ensamble Continuo: Dos temas del grupo - La Iguana / Con la Banda de Vientos José Martí: El feo - La Sandunga / Con el Mariachi Gama Mil: Pa’ todo el año - Tu recuerdo y yo - La tequilera - La noche de mi mal / La Cucaracha / Arenita azul / Cumbia del mole / La llorona / Viborita / Naila / Brasero fracasado / Corazoncito tirano / Paloma negra / Pinotepa.
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