jueves, 5 de octubre de 2006

Les Luthiers: Las obras de ayer


Las obras de ayer / Del 5 al 7 de octubre, 2006 / 16 079 asistentes / 3 funciones / 
2 hrs. de duración / Promotor: Erre Ele Asociados, S.A. de C.V. 


Mariana Norandi

En general, los refritos responden a la intención de hacer antologías con las obras más exitosas o bien a la necesidad contractual de lanzar un producto cuando no hay ideas. Las obras de ayer, de Les Luthiers, no responde a ninguno de estos casos. Por el contrario, se trata de una recopilación de piezas clásicas, vigentes e intemporales que permiten reavivar la brillantez de este incomparable quinteto. 
La obra de este grupo argentino es difícil de catalogar, tanto por la fusión que distingue a su propuesta escénica, como por la suma de disciplinas artísticas que diestramente manejan. Son músicos, actores, humoristas, mimos, comediantes, inventores de instrumentos y cantantes. Su gracia no sobresale nada más en la elocuencia narrativa, sino también en el amor por el idioma, el dominio del movimiento corporal y gestual, la creatividad y versatilidad de los instrumentos musicales, la puesta en escena y la complicidad que establecen con el público. Y es que sin estas características, habría sido muy difícil mantenerse durante casi cuatro décadas en los principales escenarios del mundo, llenando hasta las butacas más recónditas de cada recinto. 
El espectáculo está compuesto con obras de su amplio repertorio, que tienen diversos méritos: algunas porque son poco conocidas —incluso para los devotos— y en su momento no fueron grabadas; otras, porque aunque son recordadas de memoria por el espectador, siempre es divertido verlas en vivo; y también se incluyen las que por su temática, propician el acercamiento del trabajo de Les Luthiers a un público nuevo. 
A treinta y nueve años de su formación, este grupo ha sumado un sinfín de seguidores tan variopintos como sus propias historias. Aunque en sus presentaciones abundan quienes tienen más de siete lustros de edad, es notoria también la asistencia de mucha gente joven, ávida de calidad y humor agudo. Atrás quedó el público mayoritariamente argentino que los recibió en 2001, cuando por primera vez se presentaron en el coloso de Reforma. Hoy, como en los años setenta y ochenta, en su mayoría son mexicanos los que se han dejado cautivar por el bagaje histriónico de estos constructores de instrumentos, y quienes además acuden gustosos al llamado de su versatilidad escénica. 
Sin altibajos y compuestas con situaciones siempre diferentes, Las obras de ayer ofrecen un paseo por diversos estadios de la imaginación de sus autores. Destaca el sketch “San Ictícola de los Peces”, en el que un grupo de pescadores prefiere abandonar su oficio para explotar el turismo y ver a las veraneantes noruegas en bikini. Y aunque se abordan las transformaciones de usos y costumbres en pueblos tradicionales, no existen acentos de melancolía, pero sí de un humor brillante sobre las necesidades y ambiciones del ser humano. 
Otra de las perspicaces historias es “Quien conociera a María amaría a María”, donde en vez de que una canción acompañe a una escena, una escena acompaña a una canción; en ella, representan la letra de una melodía de amor llena de situaciones disparatadas; el absurdo es llevado al máximo extremo volviéndose un elemento coherente y armónico. Pero si hay un instante en que la risa cunde como epidemia es en “La hora de la nostalgia”, cuando un viejo cantante de boleros, José Duval, es entrevistado por un célebre presentador. El vocalista, ya sordo, hace que la charla sea un infierno de malentendidos. El capítulo paródico está basado en la vieja Radio Nacional Argentina, que bien podría equipararse con cualquier estación de habla hispana donde todo gira en torno a la nostalgia. El encore llega con un desenfadado rap que compara a quienes pasan de los sesenta años, con los que apenas cumplen veinte. En un principio se sataniza con ironía a los jóvenes como consumidores de drogas y sexo, pero más adelante se reconoce que de manera atinada, y a diferencia de generaciones anteriores, las más recientes han logrado vivir con mayor libertad. 
Con Las obras de ayer, Les Luthiers perfecciona una de las cualidades que maneja con gran maestría: presentar la faceta más absurda del ser humano para que mediante la exageración y la comicidad, el espectador reflexione y se ría de sí mismo. 

Santo y Seña 
Carlos López Puccio 
Fecha y lugar de nacimiento: 9 de octubre de 1946, en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 
Otras actividades: Dirige el Coro Polifónico Nacional y el Estudio Coral de Buenos Aires. 
Las cosas más placenteras que ha hecho en su vida: Dirigir orquestas y óperas, estar en Les Luthiers, conocer a su esposa Ana, crear el Estudio Coral de Buenos Aires, tener dos hijos y encontrar algunos amigos “de fierro”. 
Confesión: Gané mucha plata, pero también gasté mucha plata. 
Uno de sus objetivos: Entender más la vida y la música. 

Jorge Maronna 
Fecha y lugar de nacimiento: 1 de agosto de 1948, en Bahía Blanca, Argentina. 
Estudios: Abandonó la medicina, donde ya había hecho “algunos transplantes cardíacos y cerebrales”, por la música. 
El papel que más ha representado: El de sacerdote. 
Especialidad: Instrumentos de cuerda. 
Aspiraciones: No se conforma sólo con la música, también quiere ser escritor. 
Aficiones: Fotografía, yoga, natación, kung-fu y tai-chi-chuán. 

Marcos Mundstock 
Fecha y lugar de nacimiento: 25 de mayo de 1942, en Santa Fe, Argentina. 
Una de sus mayores cualidades: Su dominio del idioma, juega con las palabras como un mago con su mazo de cartas. 
En escena: Narrador de Les Luthiers, capaz de leer el disparate más grande con la mayor solemnidad. 
Otras actividades: Actor, locutor, redactor y creativo publicitario. 
De niño quería ser: Abogado, ingeniero, aviador, cowboy, benefactor de la humanidad, tenor de ópera, Tarzán, amante latino, futbolista y varias cosas más. 
Ama: Los lirios. 
Aborrece: La borrasca y la bruma le abruma. 
Cuando se siente por el piso: Se sienta en el piso a pensar y suele hallar consuelo en el suelo. 

Carlos Núñez Cortés 


Fecha y lugar de nacimiento: 15 de octubre de 1942, en Buenos Aires, Argentina. 
Aptitudes: Músico y mimo. 
Aficiones: Escalar altas cumbres y bucear en lo profundo de los mares. 
Admira: Los pájaros y las caracolas. 
Otras actividades: Aunque estudió Química, su carrera es de compositor, arreglista y pianista. Como cantante se define “desafinado”. 
En Les Luthiers: Participa desde constructor de instrumentos informales hasta pararse de cabeza. 

Daniel Rabinovich 
Fecha y lugar de nacimiento: 18 de noviembre de 1943, en Buenos Aires, Argentina. 
Lo que más le gusta: Actuar en público. 
Goza: Las funciones de teatro. 
Aficiones: Viajar y el deporte. “Fui deportista y luego engordé, luego adelgacé y volví a ser deportista, ahora soy adelgacista”. 
Actividades: Escribano, guitarrista, percusionista y cantante. (M.N.)


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