jueves, 26 de octubre de 2006

Joaquín Sabina: Conductor suicida


Gira Ultramarina 2006 / 27 y 28 de octubre, 2006 / 2 funciones / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Erre Ele Asociados, S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa 
Periodistas y escritores de España han dicho que Joaquín Sabina es “el Dylan de los que no sabemos inglés” (Ángel Antonio Herrera) o que “no es un cantante metido a poeta sino un poeta metido a cantante” (Luis García Montero); para Benjamín Prado, “escribe canciones donde se encuentran tesoros y se descubren cosas, pero sobre todo se encuentran palabras que nos explican, llaves que abren nuestras propias puertas, mapas hacia nosotros mismos o hacia lo que nos gustaría ser”. 
El compositor y cantante ha esquivado esos elogios diciendo: “el traje de poeta me queda grande” o “yo soy el idiota que está debajo del bombín”, en alusión a la vestimenta que luce en la gira Ultramarina. Sabina, quien evidentemente sabe reírse de sí mismo, en México también tiene legión de fans que agotaron los boletos para estas dos funciones en el Distrito Federal; de seguro, el infarto cerebral que sufrió en 2001 les hizo pensar que cualquiera de sus conciertos podría ser el último. Y aunque ese planteamiento es válido ante cualquier músico, siempre cala más hondo cuando se trata de alguien que ha manejado su vida como conductor suicida. 
El autor de “Calle Melancolía” llega en esta ocasión con el aura de hombre resucitado, no sólo porque salió ileso de ese percance fisiológico sino por superar una depresión profunda que lo alejó tres años de los escenarios. A los cincuenta y siete años trae Alivio de luto (Sony-BMG, 2005), título juguetón de alguien que no escarmienta. 
Sabina recuerda que entró a nuestro país “por aquí, en el viejo Auditorio, muerto de miedo, y sigo estando igual ante tanta gente y tanto cariño”. Actualiza su discurso político con una arenga que enciende el patriotismo local: “Yo me apunto a tirar a hostias el repugnante y vergonzoso muro que quiere construir Bush”. Recuerda la generosidad de “mi general Lázaro Cárdenas” al abrirle las puertas al exilio español, y remata al cambiar una estrofa de “Contigo” para decir “yo no quiero el Zócalo sin ti”. Sabe ganarse al público, aunque ya éste ya estaba fascinado desde el primer acorde. También se muestra irascible, al grado de aventar la guitarra, cuando las fallas en el sonido se hacen evidentes, pero sobre todo es generoso al no saturar con temas nuevos, sino con aquellos que sus cómplices esperan oír. 
Conoce la combinación para abrir el corazón de los escuchas, y lo hace sin prisa pero sin pausa. Entonces surge una cascada de frases redondas que son coreadas por los expertos, que aquí son mayoría: Este helado de fresa de la venganza, / este racimo de pétalos de sal(…) Cuando los besos no saben a nada(…) Tanto la quería, / que tardé en olvidarla diecinueve días y quinientas noches(…) Vivo en el número siete, calle Melancolía(…) Yo no quiero catorce de febrero, ni cumpleaños feliz. / Yo lo que quiero, corazón cobarde, / es que mueras por mí(…) Todos los finales son el mismo, repetido(…) Cápsulas de sabiduría e ingenio al alcance de todos. 
La corista de lujo, Olga Román, personifica a la Magdalena con mucha convicción, aunque luego Sabina rompe el encanto al decir: “En realidad, la puta que inspiró la canción se llamaba Lupita, y ya no recuerdo bien cómo era; es una simple metáfora”. Pancho Varona, Antonio García de Diego y el líder ya peinan canas pero aún les gusta sentirse niños terribles. Varona con atuendo de obispo parece que se equivocó de siglo y Sabina golpea el piso con un bastón sin que uno entienda el significado, aunque semeja un viejo cascarrabias. Musicalmente nunca han sido cosa del otro mundo. Digamos que en gramática sacan diez y en solfeo pasan de panzazo, excepto García de Diego, quien tiene chispazos geniales en el requinto y el teclado, además de ser el cerebro de los arreglos. Sabina presenta al baterista como “Paquito, de Viceversa, porque el actual se quedó en el hotel, víctima de la venganza de Moctezuma”. De esa manera, el autor de “Nos sobran los motivos” parece justificar su propia indisposición y ausencia en la entrega de las Lunas del Auditorio, dos días antes. 
La imagen de un trasatlántico testifica el desembarco de canciones incluidas en Alivio de luto: “Resumiendo”, “Pie de guerra” y “Pájaros de Portugal”, que los admiradores adoptan de inmediato, sin importar que suenen a algo conocido. Piensan, con razón, que el nacido en Jaén ya se ha ganado el derecho al autoplagio. 

Buena rima 
Esta vez, el juglar español llegó a México con dos novedades editoriales que presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara: Yo también sé jugarme la boca. Sabina en carne viva (Ediciones B, 2006), larga charla con el periodista Javier Menéndez Flores, en la que se toca su vida, política y algunas intimidades del príncipe Felipe y Letizia Rocasolano, que causaron revuelo en España. El otro volumen, A vuelta de correo (Plaza Janés, 2006), incluye cartas en verso dirigidas a diversos personajes, incluido el Subcomandante Marcos
La relación de Sabina con la literatura no es nueva. Antes había lanzado Esta boca es mía (Ediciones B, 2005), recopilación de artículos editoriales en verso, previamente publicados en la revista Interviú. Se trata de sátiras al estilo Quevedo sobre la realidad española y mundial. 
En 2001 publicó Ciento volando de catorce (Visor), sonetos plagados de humor negro: “Ronca en mi cama la mujer que amo / y que me ama, qué se yo por qué / nada le debo, nada le reclamo / ¿a quién rezar con tan poquita fe?”. 
Otros de sus libros son De lo cantado y sus márgenes (Diputación de Granada, 1986), selección de poemas y canciones; Memoria del exilio (Nueva Voz, 1976), que incluye las canciones de su primer disco (Inventario), y muchos otros con las partituras de discos como El hombre del traje gris, Esta boca es mía, 19 días y 500 noches y Yo, mí, me, contigo. (F.F.

Programa 
Aves de paso / Ahora que... / Esta noche contigo / Mentiras piadosas / Siete crisantemos / Por el bulevar de los sueños rotos / Pie de guerra / Resumiendo / Conductores suicidas / Marilyn Monroe / Como un dolor de muelas / Y sin embargo / Calle Melancolía / Pájaros de Portugal / Una canción para la Magdalena / Ruido / Que se llama soledad / Peor para el sol / Contigo / La del Pirata Cojo / A la orilla de la chimenea / Llueve sobre mojado / Princesa / 19 días y 500 noches / Noches de boda / Y nos dieron las diez.
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