jueves, 5 de octubre de 2006

Danilo Pérez Trio


5 de octubre, 2006 / 369 asistentes / Función única /
 2 hrs. de duración / Promotor: Carlos Mercado 

Luis Flores 
Para mostrar que lo suyo no es la ortodoxia, Danilo Pérez comienza su concierto con una pieza tradicional panameña en un instrumento nada convencional: la melódica. Se trata de un gesto de humildad de este artista que ha trascendido fronteras creativas y geográficas. Su historia es ejemplo de lo que se puede lograr con talento y dedicación, pues no cualquiera llega a ser parte del cuarteto de Wayne Shorter, ni a incitar comentarios halagadores de leyendas tan distintas como Herbie Hancock o Steve Lacy, quienes lo consideran un pianista fuera de serie. 
Adam Cruz en la batería y Ben Street en el bajo son cómplices en esta exploración, donde temas de Stevie Wonder (“Overjoyed”), Armando Manzanero (“Somos novios”) y Consuelo Velázquez (“Bésame mucho”), convertidos en standards en el ámbito internacional, sirven para emprender esta noche esos “viajes al espacio sideral” —como el mismo Danilo los llama— que pueden comenzar como la pieza pianística más inocente, una melodía simple que gradualmente se va complicando hasta transformarse en una virtuosa improvisación que por momentos se acerca al free jazz más aventurado. 
Con “Santa librada”, Pérez deja claro su amor por los sonidos panameños y la influencia de éstos en su estilo que lo han convertido en embajador sin título, pero sí de facto. Algunos etiquetan a su obra, -que comprende ocho álbumes- como “jazz latino”, calificativo que él prefiere sustituir por el de “jazz panamericano”, más libre y rico, ya que le permite mezclar su maestría técnica con la riqueza de ritmos y melodías de todo el continente, manteniendo el respeto por la tradición clásica. 
Si bien su genio es inmenso, no hay en él una actitud hermética o inalcanzable. Le gusta hablar entre cada tema, bromear y dejar claro el valor espiritual que la música representa para él. La describe como un antídoto contra los problemas personales y colectivos, una terapia para transformar el mundo, un lenguaje poderoso y universal. “Cobilla” contiene mucho del espíritu sonoro de Panamá, un ritmo con raíces africanas capaz de hacer bailar al más reacio y que deriva en uno de los grandes momentos de la noche: el público extasiado se levanta para llevar con las palmas el ritmo; lo mismo ocurre en el popurrí panameño (“Historia de un amor”, “Paula C”) que el pianista viste con virtuosismo y buen gusto, sin perder la finura y sensibilidad. La técnica al servicio de la música y no al revés. 
En el encore reaparece con su melódica, tal vez para restarle solemnidad al momento o bien por simple diversión. Y en efecto, los espectadores parecen olvidar que se hallan frente a uno de los grandes instrumentistas del jazz contemporáneo. Cuando regresa al piano e inicia otro viaje a la estratosfera es imposible no tener en cuenta su talla artística. Latino o panamericano… las etiquetas sobran cuando se escucha a Danilo Pérez y simplemente queda la música.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.